Crisis entre Chile y Perú por un presunto espionaje militar

Habrían vendido datos sensibles a Santiago
SANTIAGO, Chile.- Un supuesto espionaje militar chileno desató la mayor crisis diplomática de los últimos años entre Chile y Perú, y llevó al mandatario peruano, Alan García, a suspender una reunión programada para hoy con su par chilena, Michelle Bachelet, en el foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), en Singapur.

La denuncia se basa en la confesión del ex técnico de la Fuerza Aérea Peruana (FAP) Víctor Ariza Mendoza, actualmente procesado por traición a la patria, que asegura haber recibido 3000 dólares mensuales por el envío de información del Plan Estratégico Nacional de Perú hasta 2021. Esto incluye toda la información sobre cómo actuarían la cancillería y el Ministerio de Defensa peruanos ante una eventual guerra.

Aunque se considera que no se llegará a la ruptura de las relaciones entre ambos países, la relación se tensó al máximo. García llamó a su embajador en Santiago, Carlos Pareja, y suspendió una inminente visita a Chile de su ministra de Producción, Mercedes Aráoz. En tanto, ambas cancillerías reconocieron que la situación es compleja. Por su parte, el gobierno chileno recibe fuertes y crecientes presiones internas para llamar a informar a su embajador en Lima, Fabio Vío.

"Estoy adelantando 24 horas mi regreso para tener una información plena, adecuada, y poder expresarme desde dentro del Perú", dijo ayer García en Singapur, de donde tenía previsto partir en las primeras horas de hoy. También su canciller, José Antonio García Belaunde, criticó el supuesto espionaje y lo calificó como "un acto ofensivo".

Por su parte, el canciller chileno, Mariano Fernández, fue enfático en rechazar cualquier participación en los hechos que se le imputan.

"Chile no practica el espionaje. Descartamos la participación del gobierno chileno en cualquier actividad ilegal", aseveró.

Los roces se producen a pocos meses de que el Tribunal de La Haya entregue su veredicto sobre la demanda marítima peruana referente a aguas jurisdiccionales chilenas, un punto de constantes roces ente ambos países.

A pesar de la histórica tensión, García y Bachelet mantuvieron relaciones cordiales durante el último tiempo e incluso habían acordado la frustrada reunión en Singapur, que debía realizarse hoy, y de la que también participaría el presidente de México, Felipe Calderón.

Según fuentes diplomáticas consultadas por LA NACION, las desconfianzas comenzaron anteayer por la mañana, luego de que la Agencia de Cooperación de Seguridad y Defensa de los Estados Unidos confirmara el interés chileno por adquirir misiles Stinger y AIM de mediano alcance, además de radares Sentinel, por un monto de 665 millones de dólares. Posteriormente, lo reconoció el propio ministro de Defensa chileno, Francisco Vidal.

Pocas horas más tarde se desató en Lima una tempestad política por la posible implicancia de Ariza Mendoza en una red de espionaje.

Este habría actuado en conjunto con una mujer policía y ocho miembros de la Fuerza Aérea, y su trabajo de espionaje se presume iniciado luego de su paso por la agregaduría aérea de la embajada peruana en Santiago, en el año 2002.

La prensa peruana no ha dejado pasar el dato de que precisamente en esa fecha la ministra de Defensa chilena era la propia Bachelet.

El diputado chileno e integrante de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara baja, Jorge Tarud, dijo a LA NACION que la actitud peruana responde a una estrategia del gobierno de Alan García para revertir su baja popularidad (alrededor del 28%) e influir en la determinación que deba tomar el Tribunal de La Haya en marzo próximo.

"Están armando una escándalo por nada. Extrañamente, esto surge cuando se enteran de la compra de misiles. Creen que presentarnos como un país agresivo y belicista les traerá réditos en La Haya. Están muy equivocados. Bachelet debe llamar a informar al embajador chileno inmediatamente", sentenció Tarud.

Desconfianza mutua

En horas de la tarde de ayer, el ministro de Defensa peruano, Rafael Rey, insistió en la gravedad de la acusación. "Efectivamente se trata de un hecho de espionaje financiado por Chile, aparentemente, según la declaración de él mismo [Ariza Mendoza]. Por supuesto es indignante y son absolutamente lógicas las medidas que Perú tomó", expresó.

En Santiago, en tanto, la vocera de Gobierno, Carolina Tohá, salió al paso de las acusaciones. "Queremos ser muy claros, Chile no espía. Chile es un país serio en sus relaciones internacionales, que actúa con criterio de transparencia y así es reconocido en todo el mundo", explicó.

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