La crisis duplicó en menos de un año la cantidad de indigentes en la ciudad

Así lo confirmó el subsecretario de Servicio Social municipal Federico Nanzer, quien adjudicó este fenómeno a la crisis, la drogadicción y el déficit inmobiliario. El dato se desprende de un relevamiento que la cartera comunal realizó y en el que identificó a más de 400 personas en situación de calle, la mitad de ellos provenientes de otras provincias. Preocupa que el 25 por ciento de esta población está compuesta por jóvenes y niños con núcleos familiares desmembrados.
La crisis, el déficit inmobiliario y flagelos como la drogadicción y el alcoholismo disparó la cifra de personas en situación de calle en la ciudad de Córdoba.

Así lo reveló Federico Nanzer Viola, subdirector de Servicio Social de la Municipalidad, quien junto al equipo de Grupos Vulnerables realizó recientemente un relevamiento de este escenario, el cual arrojó que tan sólo en diez meses se duplicó la cantidad de personas que viven en situación de calle. Así es como de 200 ascendieron a más de 400 los hombres y mujeres que viven sin techo en la ciudad, convirtiéndose para muchos en parte de un paisaje urbano doloroso.

En tanto, para las autoridades del sector ahora se presenta un nuevo escenario y es que los niños y jóvenes representan un 25 por ciento de esta población.

Son chicos de 10 a 25 años que entre sus principales actividades se encuentra la mendicidad, la venta ambulante y los trabajos como cartoneros o limpiavidrios.

La gravedad de este dato no reside tan sólo en que cada vez son más los chicos en Córdoba en situación de calle, sino que quedan fuera de todos los programas de contención y de albergues.

"En el último relevamiento que realizó la Municipalidad esta categoría no existía, por eso se nos presenta la necesidad de idear políticas acordes a este nuevo panorama", especificó Nanzer.

Es que hasta el momento todos los espacios fueron pensados para las personas mayores de 40 años. Este es el caso de los hogares de noche que no admiten niños, jóvenes o personas drogadas ni alcoholizadas. "Las restricciones se establecen porque si mezclamos edades, a las dos de la mañana en el albergue tenemos problemas seguro, peleas, robos", aseguró el funcionario, quien además destacó que "los chicos y jóvenes de ahora tienen otros códigos que en muchas oportunidades se contraponen con los de la gente que vive en la calle desde hace años".

La droga es un flagelo presente en la gran mayoría de los jóvenes que viven en la calle, que además cuentan con un pequeño capital proveniente del cirujeo o los malabares que les permite el comercio de estupefacientes.

"Yo antes vivía debajo del puente frente a la Terminal, pero se fue llenando de chicos de otros lados, gente con otros códigos que te roba, que te pega, y me tuve que ir", comenta Carlos Tévez, conocido por todos como "el apache", por su homónimo deportista.

Carlos es técnico electricista y después de recibir un transplante de riñón quedó en la calle y así llegó al albergue, donde duerme todas las noches y donde "conoció a personas muy buenas y solidarias", destaca. "Hoy vivir en la calle es más difícil, hay más droga, más violencia", agrega.

Un día en el albergue

Son las siete de la tarde y en la ciudad hace un frío que penetra los huesos. La plaza Vélez Sársfield comienza a poblarse de hombres y mujeres que caminan hacia el mismo punto con todas sus pertenencias a cuestas. En grupos de a dos o tres se acercan al colectivo que los llevará hasta el albergue donde pasarán la noche. Patricia es la operadora de calle y ella se encarga de revisar y detectar "a ojo", si alguno está alcoholizado o drogado, en cuyo caso deberá decirles que esa noche deben dormir en la calle. "Esos no suben, ellos saben que no pueden venir en esas condiciones", añade la coordinadora del albergue Sol de Noche, el hogar municipal que aloja a personas en situación de calle y hoy está en obras.

A menudo ocurre que llegan más personas de las que el albergue puede alojar, producto entre varias causas del crecimiento de la población de indigentes en la capital cordobesa.

Sol de Noche cuenta con sólo 60 camas para hombres y 15 para mujeres, muchas menos de las que se necesitaría, teniendo en cuenta el nuevo escenario.

En este contexto, la Municipalidad espera poder ampliar la capacidad de alojamiento y contención de esta problemática, abriendo un nuevo albergue sólo para mujeres con 20 camas más.

"Para responder a la demanda, se trabaja con mucha derivación a ONG y organismos intermedios de contención a personas necesitadas", agregó Nanzer.

Volver a la sociedad

El funcionario municipal informó además que entre los programas está previsto brindar los mecanismos para reinsertar a estas personas en la sociedad, brindándoles un trabajo, o un beneficio a través de un plan social. "De manera coordinada estamos trabajando para regresar a los mayores a su núcleo familiar y a los que no tienen una, conseguirles un trabajo, si son todas personas con muy buena conducta", agregó Nanzer.

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