La crisis de credibilidad enferma al sindicalismo

Consultados por LA GACETA, los referentes de las tradicionales asociaciones de trabajadores admiten que, en general, la representatividad de las instituciones que conducen está en duda. Sin embargo, reivindican la "organicidad".
Están en pie de lucha, y convocan a paros y movilizaciones aquí, allá y en todas partes. Más de 1.000 médicos residentes se sienten expulsados de las entidades estatales donde prestan servicio. "Basta de la precarización de las condiciones de trabajo", es el eslogan de la Asociación de Profesionales en Formación, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Bajo tierra, los delegados del subterráneo porteño, no reconocidos por UTA, realizaron protestas que derivaron en que los usuarios viajaron gratis el miércoles o no pudieron hacerlo el jueves, con la paralización de los servicios.

Las experiencias sindicales paralelas llevadas adelante por sectores autoconvocados se multiplican. Este escenario ya ha venido repitiéndose en distintos conflictos, momentos y provincias: desde hace meses, los reclamos de los trabajadores autoconvocados de la salud son hoy el principal dolor de cabeza del Gobierno provincial. José Alperovich enfrenta un desafío inédito en sus casi seis años de mandato, ya que no hay estructura sindical que convoque las manifestaciones ni puede llamar a los negociadores habituales para buscar acuerdos.

Las protestas de largo aliento que terminaron superando las instituciones gremiales tradicionales tienen antecendentes en el país y en el NOA. Los paros de los docentes salteños jaquearon el final de la última gobernación de Juan Carlos Romero, en 2007. Ese año, moría a manos la Policía de Neuquén el maestro Carlos Fuentealba, lo que desató una huelga de casi dos meses durante el gobierno de Jorge Sobisch. Y el paro de la docencia santacruceña contribuía a la renuncia de Carlos Sancho como gobernador. Ya en Tucumán, en la UNT, los dirigentes no docentes sin representación gremial lucharon contra el reencasillamiento salarial.

El siguiente paso

Las masivas marchas de los empleados autoconvocados de la sanidad tucumana contrasta con la ausencia de una estructura sindical que haga de soporte. Justamente, en la medida en que los grupos de trabajadores generan nuevas formas de participación, queda en evidencia una crisis de representatividad gremial. Las estructuras tradicionales son sustituidas por un estado de asambleísmo permanente.

La referente del Hospital de Niños, Estela Di Cola, admitió que la primera etapa de formación del movimiento local está agotándose, y que se plantean darse una estructura orgánica más estable, con presencia institucional, para transitar por un camino que ya fue recorrido por otras opciones de autoconvocados.

"Lo urgente esconde lo importante. Estamos estudiando varias propuestas a futuro, porque hay una unidad por encima de los partidismos. Aspiramos a tener una agrupación que nos permita crecer, ya que es muy difícil luchar contra los sindicatos", explicó.

La médica defendió un listado de principios que impulsan la acción de los nuevos grupos sociales: la honestidad; el rechazo a las negociaciones espurias; los contactos directos con todos los trabajadores; la definición de objetivos claros y la defensa de la dignidad, que no sólo pasa por los reclamos salariales sino también por el derecho a decir lo que cada uno piensa.

"Nacimos por la historia del sojuzgamiento permanente, del ninguneo de gremios burócratas que representan a la patronal antes que a los afiliados y que no responden a los intereses de las bases. Salimos con miedo al principio pero cada vez con más fuerza. Y ahora se sumaron otros sectores que encuentran un espacio para expresar lo que sienten y lo que ven, después de muchos años de creer que ya no había nada por hacer", concluyó.

"Conformar a todos no es fácil"

Reneé Ramírez

Secretario general de ATSA

"Más allá de los reclamos, creo que hay un trasfondo político. Un gremio no sólo sirve para reclamar salarios: es una estructura que beneficia a toda la familia del afiliado. Con la actual forma de protesta (por la de los autoconvocados) se pone en riesgo la situación laboral de los trabajadores. Todos tenemos la posibilidad de reclamar salarios y de negociar, pero el tema es muy delicado. Nos tocó vivir situaciones de paros de varios días y se llega a un callejón sin salida. En ATSA, lejos de recibir renuncias, recibimos más fichas de afiliación. Inclusive, de médicos. En el reclamo de los autoconvocados hay razones muy valederas; pero no es fácil conformar a todo el mundo".

"Se debe medir el segundo paso"

Martín Rodríguez

Dirigente de ATE y de la CTA nacional

"Hay que destacar que todos los dirigentes sindicales están desprestigiados. Pero hacer justicia por mano propia es algo muy difícil. Los trabajadores de la salud se tendrían que organizar. Es una realidad que en el movimiento de los autoconvocados falta organización. Y deberían saber que el que quiera incursionar en la dirigencia sindical o en cualquier movimiento de esta naturaleza tiene la obligación de medir de antemano cuál será el segundo paso que se dará. Realmente, deseo que ellos puedan obtener todas las reivindicaciones que están reclamando. Mi consejo sería que se organicen; porque si no conduce nadie, si nadie sabe cómo se maneja este tema, es difícil avanzar con éxito".

"Creo en la organización"

Teresa Hernández de Ramayo

Secretaria general de Sadop

"En el caso de los médicos, es una sorpresa esta militancia y participación. La situación económica los llevó a la calle. Yo sigo creyendo en la organización. Los autoconvocados pueden ser una expresión momentánea y la dirigencia gremial puede tener errores, pero hay que resolverlos desde adentro. Los gremios son un resguardo y el lugar donde se puede construir el poder. De todos modos, son ejemplo de lucha. Destaco cómo se unieron con el resto de los trabajadores. Quizá la expectativa de la gente desbordó a los gremios; pero el segundo paso es la organicidad del movimiento. La lucha es válida, y hay que seguirla, pero la organización vence al tiempo. Los autoconvocados deben entenderlo".

"Los convenios son distorsivos"

Roberto Palina

Secretario general de la Fotia

"Los gremios atraviesan una crisis de legitimidad que recrudece con los reclamos salariales. Esto se da especialmente en los sindicatos estatales porque tienen márgenes de acción más acotados que los del sector privado. A ello, se suma el hecho de que el Estado tiende a considerar que todo reclamo tiene su trasfondo político. Por ejemplo, con la Ley de Titularización Docente no creo que las bases de ese sector vayan a cuestionar a sus representantes. Creo que los convenios colectivos de trabajo también se han convertido en factores distorsivos: fueron firmados hace décadas y no contemplan los cambios del mercado laboral ni de la actividad que regulan".

"El Gobierno busca cooptar"

Carlos Arnedo

Secretario general de la UDT

"La Unión de Docentes Tucumanos es producto de la crisis de una burocracia sindical apoltronada, con reelección indefinida y trastiendas no santas para asegurar su continuidad en el poder. Nos bloquearon la participación, fraguaron padrones y ganaron con trampas. A ellos, les quedó la vieja estructura vacía, y nosotros reordenamos el ámbito docente y retomamos las asambleas con la participación y el protagonismo de la gente. El contacto con la base es el eje de la legitimidad y de la representatividad, que sólo la otorgan los compañeros en la lucha y en la calle. No tuvimos que arrodillarnos ante el Gobierno, que busca la cooptación permanente de los dirigentes".

"Nos piden cosas concretas"

Cecilio Medina

Secretario de finanzas de la APL

"En la Asociación del Personal Legislativo, los afiliados nos piden que trabajemos sobre cosas concretas. Toda crisis nace cuando las conquistas no se consiguen como corresponde; entonces no se torna creíble la labor sindical, la gente toma distancia y se vuelve escéptica, con lo que se debilita la representatividad sindical. Sólo se revierte trabajando para conseguirle más cosas. Por ejemplo, luego de un juicio por desalojo de más de 10 años, conseguimos un terreno en El Cadillal. Que surjan distintos gremios en una misma actividad es una cuestión más política que sindical, pero en el Estado puede haber más de una expresión sindical por estructura".

"Los afiliados descreen"

Mercedes Testa

Secretaria adjunta de Adiunt

"Hay una crisis general de representación sindical, que lleva a un descreimiento por parte de los afiliados y a la ausencia de su participación. Muchas veces se sienten burlados o vendidos por sus dirigentes, y lo pagamos quienes todavía somos representativos, como ocurre cuando no se entiende que una mayoría acepte las propuestas salariales que nos hacen. Esto se supera sólo explicando y explicando todo, en un contacto permanente con la base e implementando métodos democráticos para tomar decisiones, mediante asambleas. Existe también la tentación constante de la cooptación por parte del Gobierno, pero reivindicamos nuestra independencia plena".

"Algo debe estar fallando"

Eduardo Bourlé

Secretario general de la Bancaria

"No soy quién para evaluar la conducción de otro gremio; pero la historia indica que cuando se trata de reclamos salariales, la única manera de lograr el objetivo es con el gremio al frente de la protesta. Como dice el dicho: 'con los dirigentes a la cabeza, o con la cabeza de los dirigentes'. Algo debe estar fallando... y esto se tiene que recomponer de manera inmediata. La obligación y la responsabilidad de los dirigentes, desde que eligieron este camino, es defender los intereses de los trabajadores. Algo debe estar funcionando mal: hay que hacer autocrítica y ver en qué se está fallando. La dirigencia debe estar a la altura de las circunstancias. Pero siempre se necesita de la organización sindical; siempre".

"Es válido todo reclamo salarial"

Luis Albornoz

Secretario adjunto de UPCN

"No tener un ámbito gremial es el gran problema de los autoconvocados. Como UPCN, a nosotros no nos toca, pese a que tenemos afiliados que pertenecen a la rama de la salud. En tres años, casi duplicamos nuestra cantidad de afiliados. La lectura que hacemos es que estarían aprobando nuestra gestión. Obviamente, siempre habrá disconformidad entre los trabajadores: todo reclamo salarial es válido, porque todo aumenta y el sueldo es lo más barato que hay. En nuestro caso, lamentablemente, estamos atados a las políticas salariales de la Nación. El Gobierno local no activa el proyecto de convenio colectivo propio en Tucumán. Con este, la jerarquización de los trabajadores sería automática".

"La institución debe respetarse"

Ricardo Cáceres

Secretario general de la CGT

"El pedido de aumento es justo porque hay profesionales que ganan muy poco. Pero no me parece que hayan tomado un camino por afuera del gremio. Hoy tenemos los autoconvocados de los médicos; mañana, los de UTA; pasado, los de Smata; y es una falta de respeto a las instituciones. Esta protesta no tiene asidero: están totalmente desprotegidos. La ley es clara: esta gente debe dar pelea desde dentro del sindicato. No digo que no tengan razón en su pedido, pero hay que buscar otra forma. Quizá el gremio no supo dirigir los reclamos, pero eso no da derecho a que uno se autoconvoque y haga caso omiso a su sindicato. Guste o no, hay un gremio. Las instituciones deben respetarse. Si no, esto sería un caos".

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