Por la crisis y el conflicto con el campo, cayó 15% en un año el consumo de gasoil

Se trata del combustible más utilizado en el país, que mueve a la industria y al campo. Esperan una recuperación cuando se resuelva el conflicto con el Gobierno
Junto a los indicadores macroeconómicos más conocidos, los surtidores de combustibles ya se convirtieron en un nuevo termómetro a la hora de medir el enfriamiento de la economía. Al menos así lo indican los últimos números oficiales de consumo de naftas y gasoil, que evidencian una fuerte caída en las ventas de las compañías del sector –las principales son Esso, Shell, YPF y Petrobras– durante los primeros dos meses del año.

Según datos de la Secretaría de Energía, al mando de Daniel Cameron, que lleva estadísticas fehacientes de acuerdo con la interpretación de los actores de la industria, la desaceleración de la economía asestó una caída de un 15% en las ventas de gasoil durante el primer bimestre, hasta los 1.887.444 metros cúbicos (m3).

Se trata del combustible que, de acuerdo con las compañías del sector, mueve a la industria y al campo. En el último caso, basta con decir que según datos privados, la cosecha 2008/2009 alcanzará la mitad de su antecesora en términos de producción. La soja, en tanto, caerá un entre un 15% y un 19%, según números preliminares del sector.

La desaceleración del crecimiento industrial también aportó lo suyo. De acuerdo con el Indec, la actividad viene en baja desde fines del año pasado. En enero cayó un 4,4% y sumó, según el organismo oficial, un 1,1% de merma en febrero. Pero según estudios privados la baja en la actividad llegó hasta un 8% con respecto al mismo período del año anterior.

En los despachos privados, sin embargo, consideran que si las dificultades entre el campo y el Gobierno alcanzan un punto de acuerdo, en poco tiempo se recuperarán las ventas. "La caída en el consumo de gasoil se debe a los temas actuales, pero no son demandas normales", explican.

Aunque el gasoil es el combustible más vendido en la Argentina, el golpe más duro de la crisis se lo llevaron hasta ahora las naftas premiun. Ese segmento cayó un 34,50% entre enero y febrero en comparación con el año pasado, hasta los 166.076 metros cúbicos (m3).

Se trata del producto más selecto del mercado, compuesto por los combustibles más potentes y refinados, pero también por los más caros (el litro no baja de $ 3 en Capital y Gran Buenos Aires).

"La premium cayó signific

ativamente pero se compensó con la súper. Es decir, hubo una sustitución en el consumo", explican en una de las compañías petroleras.

En efecto, la crisis parece haber vuelto más conservadores en sus gastos a los automovilistas argentinos, que se volcaron a ese producto, cuyo precio por litro ronda los $ 2,70, con variaciones según la marca. Ese fue el único ítem que registró un incremento en la demanda. Subió un 2,27% en comparación con los números de 2008, hasta los 629.779 m3. La menor demanda de combustibles llega en el medio de una coyuntura particular para las empresas refinadoras. Por un lado, bajo la representación del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, el Gobierno rechaza aumentos de precios en los surtidores. Pero por el otro la devaluación del peso –perdió más de un 8% desde finales del año pasado– las llevó, según explicaron, a aplicar aumentos de entre un 1% y un 5% la última semana, debido a que más del 70% de sus costos está en dólares.

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