La crisis coincidió con la etapa más difícil con su mujer

La esposa del titular del BCRA le habría pedido el divorcio hace unos años, pero Redrado no accedió. Hoy la relación es incierta. La historia de un Golden Boy devenido defensor de reservas.
Martín Redrado atraviesa horas cruciales. Horas de idas y vueltas. Tanto en su vida pública como en la privada. Como funcionario es el momento más difícil de su carrera, con presiones desde toda la arena política. Sin embargo, está gozando de un alto nivel de popularidad, gracias a su enfrentamiento con el kirchnerismo. Puertas adentro de su casa, la relación con su mujer, Ivana Pagés, no venía pasando por el mejor momento, pero con la situación actual se le abre un nuevo escenario.

Según le confirmaron a PERFIL fuentes allegadas a la pareja, en el último tiempo el matrimonio Redrado estaba atravesando un proceso de separación. El tiene 48 años y hace unos 20 años es funcionario público de manera casi ininterrumpida; ella, siete años menor, preside la Fundación Argentina para el Bienestar Animal (FABA), organización que busca "elevar la calidad de vida de los animales". Fue ella la que le habría pedido el divorcio hace ya unos años, pero él siempre se negó a concedérselo.

Al parecer, con el recrudecimiento de la crisis del Banco Central la familia Redrado se aglutinó. El jueves por la noche, cuando el economista se atrincheraba en el Central junto a su grupo de asesores, llegaron a la sede ubicada en la calle Reconquista Ivana y el hijo varón (el mayor de los dos). El pibe, de unos 10 años, se fue del lugar con él recién a las tres de la mañana.

"¿Y si mañana Menem lo llama para ser ministro de Economía?", le preguntaba la revista Noticias a Redrado en 1994. "Ni loco voy, porque además en septiembre me voy a casar, y formar una familia no es poca cosa", respondió el Golden Boy, tiempo después de haber abandonado el gobierno menemista, enemistado con el entonces ministro de Economía, Domingo Cavallo.

Cuentan los memoriosos que hace ya más de 15 años, Menem le ofreció a Redrado la Quinta de Olivos para organizar su casamiento. La idea se fue transformando en proyecto, hasta que la voz de Cavallo la frenó. Temiendo que la figura del entonces treintañero economista lo eclipsase, el padre de la Convertibilidad le dijo a Menem que si ese casamiento se desarrollaba allí, él renunciaba inmediatamente a su cargo. Y Redrado tuvo que buscar salón.

La denominación de Golden Boy (Muchacho de Oro) se utiliza para denominar a los jóvenes exitosos en su materia. En la Argentina de los 90, se apodó de esa manera a los jóvenes economistas que cursaban posgrados en universidades de Estados Unidos y volvían al país como promesas.

Hernán Martín Pérez Redrado (como es su nombre completo) fue uno de ellos. Se recibió de licenciado en Economía en la Universidad de Buenos Aires y, gracias a una beca de la Organización de Estados Americanos, cursó el máster de administración pública en la Universidad de Harvard, en Estados Unidos. Una vez de regreso en el país, en 1991 y de la mano de Cavallo desembarcó en el gobierno menemista, como presidente de la Comisión Nacional de Valores. Tres años más tarde, su nuevo padrino político era el propio Menem, pero su enemistad con Cavallo lo obligó a abandonar el gobierno y crear la Fundación Capital. Ese mismo año, la prestigiosa revista Time lo incluyó en la lista de los cien jóvenes del mundo que serían líderes en el futuro. En el 96, volvió al gobierno como titular del Instituto de Educación Tecnológica del Ministerio de Educación. En 2002, ya con Eduardo Duhalde en la presidencia, fue designado como secretario de Comercio y Relaciones Económicas Internacionales, en la Cancillería. Al Banco Central llegó en 2004, cuando Néstor Kirchner lo eligió para reemplazar a Alfonso Prat-Gay.

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