Por la crisis, Chrysler cierra sus 30 fábricas en Norteamérica

FORD SUSPENDE POR TRES SEMANAS DIEZ DE SUS 12 PLANTAS. TAMBIEN DEJAN DE OPERAR DEFINITIVAMENTE UN MILLAR DE CONCESIONARIAS.

Será por un mes, pero podría extenderse por más tiempo. Son plantas en EE.UU. , México y Canadá. Es por la caída de las ventas. La Casa Blanca analiza un plan que evite un "colapso caótico". Bush habló de una posible "quiebra controlada".

Mientras espera que la Casa Blanca tome una decisión sobre un rescate para la industria automotriz, que se encuentra al borde del colapso, Chrysler, una de las tres gigantes del sector en Estados Unidos, anunció que cerrará sus 30 plantas de fabricación en Norteamérica durante un mes a partir de hoy, en un esfuerzo por hacer frente al peor descenso en ventas de autos en ese país en más de dos décadas. También Ford, acorralada por la crisis, extenderá las vacaciones de fin de año de dos a tres semanas en diez de sus 12 fábricas.

El gobierno de George Bush todavía no decidió cómo ayudar a este sector, aunque ayer el presidente reveló que está considerando la quiebra "controlada" de los fabricantes, para evitar un colapso "caótico" (ver pág. 45).

La portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, había dicho poco antes que el gobierno está "muy cerca" de llegar a una decisión sobre la concesión de ayudas económicas a los fabricantes de automóviles, pero se negó a dar detalles.

En tanto, tras el bloqueo de un plan de rescate por 14.000 millones en el Senado la semana pasada, las empresas empiezan a tomar medidas drásticas.

Chrysler, el tercer fabricante estadounidense de autos, informó que ampliará sus tradicionales vacaciones navideñas de dos semanas, para reducir su producción y ajustarla a una disminución de la demanda, y conservar así dinero en efectivo. Sus plantas en Norteamérica, -22 en EE.UU., cinco en México y dos en Canadá- cierran hoy y reabrirán el 19 de enero, o tal vez aún más tarde. La decisión afectará a 46.000 empleados en forma directa.

En un comunicado, la compañía explicó que los concesionarios de sus tres marcas (Chrysler, Jeep y Dodge) no pueden cerrar operaciones debido a la falta de financiación para los compradores. Entre un 20 y un 25% de las ventas se perdieron por esta situación, estiman. Las ventas cayeron un 47,1% en noviembre. Y un 27,7% los primeros 11 meses del año.

Esta empresa y General Motors (GM), el mayor fabricante de automóviles estadounidense, han advertido que podrían quedarse sin dinero en efectivo en cuestión de semanas si no reciben ayuda financiera de Washington. Ford afirma que tiene suficiente liquidez para mantenerse a flote durante 2009, aunque también espera una línea de crédito para el caso de que las condiciones financieras se deterioren aún más.

Chrysler afirmó que su efectivo caerá a US$ 2.500 millones el 31 de diciembre, lo mínimo necesario para el pago de la nómina, suministros y la operatoria de la compañía. Y tendría problemas para fondear facturas después de fin de año, ya que se espera que la baja continúe en enero, tradicionalmente uno de los meses de menos operaciones del año.

Ahora está buscando préstamos gubernamentales por 7.000 millones de dólares en su esfuerzo por sobrevivir a la recesión.

Por su parte, GM -que ayer salió a negar una versión sobre una posible fusión con Chrysler- había anunciado a principios de diciembre que reduciría en 250.000 vehículos su producción durante el primer trimestre del 2009, debido a "la velocidad y gravedad del declive del mercado".

Las automotrices esperan un gesto del Gobierno de Bush, que se ha comprometido a proporcionar 14.000 millones de dólares en préstamos de emergencia a General Motors y Chrysler, después de que los republicanos bloquearan la semana pasada en el Senado un proyecto de ley que habría facilitado esos fondos a los fabricantes.

El plan para ayudar a las automotrices a sobrevivir hasta el 31 de marzo de 2009 había sido aprobado en la Cámara de Representantes, bajo control demócrata.

En el marco de la crisis que golpea a estas compañías, cuya quiebra podría llevar a unos 3 millones de personas a sumarse a las cifras de desempleo, una posibilidad que analiza el gobierno es usar parte del paquete de ayuda fiscal 700.000 millones de dólares aprobado en octubre por el Congreso.

La presidenta de la Asociación Nacional de Concesionarios de Automóviles de EE.UU., Annette Skyora, pidió a Bush que "actúe" de forma inmediata para que los fabricantes de autos consigan ayuda financiera de emergencia. "No hay tiempo que perder", advirtió. La entidad estima que, de los 19.700 concesionarios de vehículos que existen en el país, unos 900 cerrarán sus puertas este año, lo que dejaría sin trabajo a unas 50.000 personas.

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