Por la crisis del Central, las provincias insisten con los bonos a proveedores

Con déficits en alza, comienzan a elaborarse ingenierías para el pago con títulos. Se dilatan emisiones voluntarias por el escaso interés del mercado en financiarlas
La crisis política que ocasionó el Fondo del Bicentenario ya tiene efectos económicos. Las provincias, la mayoría de ellas agobiadas por crecientes déficits, habían previsto endeudarse este año. Pero el mercado se secó repentinamente y, ante la falta de financiamiento, algunos distritos volvieron a pensar en recurrir a los bonos a proveedores, como lo hicieron Buenos Aires y la Capital Federal.

Algunas provincias comenzaron a indagar alternativas financieras para pagar deudas con proveedores con bonos, supo El Cronista de fuentes de la city porteña. Luego de que la Nación girara fondos a Corrientes y Córdoba, los distritos más comprometidos son Chaco y Formosa.

La intención es generar un mercado en el que poder negociar estos instrumentos. Las alternativas que se manejan son dos: transarlos como si fueran cheques de pago diferido –es decir, canjear el título por efectivo con una tasa de descuento–, o crear fideicomisos financieros con esos bonos.

Luego del estallido de la crisis del Banco Central y las demoras en el canje de deuda que realizará la Nación, los intentos de emisión en el mercado voluntario se frenaron. "No hay mercado", resumió un experto operador financiero.

Lo sufrió Mendoza días atrás. La provincia, cuya Legislatura autorizó un endeudamiento por $ 420 millones para cubrir gastos corrientes, declaró desierta una licitación nacional e internacional con la que pensaba conseguir al menos $ 70 millones de forma inmediata.

Los pocos bancos participantes (Patagonia, Credicoop y JP Morgan) ofrecieron poco dinero y a una tasa anual que rondó el 14,5% en pesos. Finalmente, el gobernador kirchnerista, Celso Jaque, negoció un préstamo con el Banco Nación por $ 100 millones, que aún no llegaron a la provincia.

Neuquén, en tanto, dilató la emisión de bonos por u$s 200 millones para refinanciar otra deuda. Y Río Negro, que buscaba $ 200 millones de bancos privados, admitió que no conseguirá más de $ 130 millones de ellos, a la vez que negocia con la Nación el envío de dinero correspondiente al Programa de Asistencia Financiera (PAF) para febrero.

La provincia de Buenos Aires picó en punta con el bono a proveedores por hasta $ 850 millones para saldar las deudas de 2009. Ahora le tocaría a los municipios sumarse a la iniciativa y cancelar sus compromisos con esos papeles. Según supo El Cronista de fuentes oficiales, cinco intendencias buscaron asesoramiento con la provincia –entre ellas, Pilar–. El grueso de los distritos esperará hasta marzo, cuando los congresos deliberantes vuelvan a sesionar y puedan autorizar a los intendentes a suscribir los bonos.

Buenos Aires, con un déficit de $ 5.300 millones –las provincias terminaron 2009 con un rojo de al menos $ 9.000 millones, según estimaciones privadas– busca también financiamiento de corto plazo ante la demora del canje de deuda de la Nación, a la que pretendía secundar en el exterior.

El ministro de Economía de Scioli, Alejandro Arlía, cerró un préstamo por $ 215 millones con bancos privados nacionales con vencimiento a finales de mayo para ir ganando tiempo, a una tasa aproximada del 14,5% anual en pesos. Y licitará hoy una primera serie de bonos del Tesoro por otros $ 80 millones a dos meses. Espera que, en ese tiempo, el horizonte financiero ya esté más despejado y pueda conseguir el grueso de los $ 10.700 millones que necesita en el mercado voluntario.

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