Con la crisis del Central, se llena de dudas el horizonte financiero

Por: Daniel Fernández Canedo

El panorama financiero se cargó de incertidumbre en muy poco tiempo.

La salida de Martín Redrado de la presidencia del Banco Central es un hecho, pero los tiempos para concretarla se desconocen.

El Gobierno insiste en que quiere usar reservas para cancelar deuda con bonistas privados.

La oposición cree que lo quiere hacer para poder gastar más y hacer política.

Los cálculos muestran que, sin los US$ 6.569 millones del Fondo del Bicentenario, al Gobierno se le haría difícil cumplir con todos los compromisos de 2010.

La postergación del canje de la deuda previsto originalmente para los primeros días de febrero va tomando fuerza.

Con la crisis del Central encima y el Fondo del Bicentenario trabado por la Justicia, todo indica que el canje deberá esperar.

Mientras tanto, Miguel Pesce tomó las riendas en el Banco Central. Se quedaría hasta septiembre para completar el mandato de Redrado.

¿Después será el tiempo del ex presidente del Central, Mario Blejer? Hasta septiembre falta una eternidad.

Hasta entonces, el Gobierno deberá definir cómo piensa ratificar su intención de acercarse a los mercados.

Blejer podría ser un camino, pero también hay dudas sobre qué piensa la Casa Rosada respecto de un Banco Central con algún grado de independencia para los próximos dos años.

Los primeros pasos de Pesce, un economista moderado que viene del radicalismo y de tono tranquilo, estarían destinados a ratificar dos objetivos: mantener la flotación administrada del dólar y seguir acumulando reservas.

Para eso contará con las órdenes de Néstor Kirchner y lo que se presenta como una mayor ingerencia del ministro Boudou.

El ministro tiene en el directorio del Central a Sergio Chodos, un ultra K, que fue su compañero de ruta en el proceso de estatización de las AFJP.

Chodos, que llegó al Gobierno de la mano de Roberto Lavagna, podría ganar importancia en las decisiones del Banco.

Es por eso que los operadores miran de cerca los pasos de la remozada conducción del organismo en estos días.

Los cruces entre el Gobierno y Redrado en el proceso de salida del cargo del presidente del Banco Central pueden esconder la discusión de fondo.

Que es acerca de si está bien que el Gobierno tome reservas para pagarle a acreedores privados sin discutirlo con el Congreso.

El Gobierno sostiene al unísono que el Fondo del Bicentenario sigue en pie, que no cambia y que recién lo discutirá en marzo.

¿Puede entonces concretar el canje con los acreedores cuando aún no se sabe cómo financiarán parte de los compromisos del año?

Sí, puede, pero se expondrá a que las cosas no le salgan como pensaba.

Hace muy poco, en medio de la pelea, el ministro Boudou criticaba a Redrado por sentirse satisfecho de poder conseguir dinero al 14% anual. Hoy, si la Argentina saliese a buscar plata difícilmente la obtendría por debajo del 13%.

Los ruidos generados a partir de una estrategia política errada, se están pagando con un costo financiero mayor.

¿Cambiará la estrategia financiera el Gobierno?

En el sector privado no descartan que si no logra tomar las reservas podría intentar la colocación de un bono entre los bancos.

El sistema financiero está líquido y hay funcionarios tentados.

Pero hay un límite muy fuerte para que Kirchner se interne por ese camino.

El ex presidente intentaría muchas alternativas antes de correr el riesgo de inquietar al sensible sistema financiero.

Mientras tanto, algunas cosas empezaron a cambiar en el panorama internacional.

Los precios de los granos parecen haber tocado un techo y el dólar se fortificó a nivel mundial.

El aumento de la producción agropecuaria podría dejar un superávit comercial de más de US$ 15.000 millones este año.

Y hasta diciembre, los economistas pronosticaban un crecimiento de entre 3% y 6% para este año.

Las vacaciones están demostrando que una parte de la clase media argentina está dispuesta a consumir un poco más y que el dólar quieto tranquiliza las expectativas.

Casi todo estaba dado para un 2010 en el que se podría volver a pensar en crecer. Pero la política puede meter palos en la rueda.

En 2009 el Banco Central le transfirió al Tesoro US$ 2.500 millones de un aporte del FMI y, junto con la ANSeS, más de 8.000 de pesos de las ganancias.

En ese momento, ni Redrado se negó ni la Casa Rosada lo cuestionó.

Ahora la pelea por la utilización de US$ 6.559 millones para pagar deuda o ampliar el gasto público cambia de contendientes.

La Justicia, según la visión de algunos miembros de la Corte, cree que la solución debe ser política.

La oposición, por su parte, no parece tener una postura única y el Gobierno confía en llegar a discutir el Fondo del Bicentenario en el Senado.

Las necesidades financieras de las provincias están a la orden del día.

La Casa Rosada cree que, con reservas disponibles, podría juntar voluntades para lograr su objetivo: usar esos fondos con el fin de aumentar el gasto público y hacer política.

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