La crisis afectó a la Argentina y golpeó fuerte a los mercados

En otra jornada desastrosa para las finanzas globales, el Merval cedió un 5,90%, el dólar aumentó tres centavos y se desplomó la soja. Los economistas hablan de "un antes y un después" por la magnitud y extensión del derrumbe.

Por: Sebastián Campanario

AL COMPAS DE LAS PIZARRAS. La cotización del dólar y otras monedas, refleja da ayer a las 12.36 en una casa de cambio, en Sarmiento y Reconquista, pleno microcentro porteño.

Va a haber que inventar una nueva paleta de colores para describir el día de ayer en los mercados, porque el negro ya no alcanza y se gastó en jornadas con caídas menos violentas. La sensación que quedó flotando fue la de un "lunes bisagra", que marcó un antes y un después por la magnitud del derrumbe y por la extensión de la baja en todas las Bolsas del mundo. La desconfianza en el paquete de salvataje de EE.UU. hizo que el Dow Jones cerrara con una baja del 3,58%, que pareció leve al lado de otros descensos como el de París (-9,04%) o Londres (-7,85) (ver página 24). En Brasil, la cotización del Bovespa debió suspenderse varias veces ante caídas de más del 15%, y cerró con una pérdida del 5,43%.

A nivel local, el Merval terminó retrocediendo 5,90%, luego de haber atravesado un "pozo de aire" de más del 10%. El riesgo país subió un 14%, y el dólar trepó tres centavos. Se ubicó al final del día en 3,21 pesos para la venta, por encima de la "barrera psicológica" de $ 3,20, un valor al que la mayoría de los analistas pronosticaban que se llegaría recién a fin de año.

"Es otro mundo, ahora hay que esperar que el que tenemos no se nos caiga encima", dice el economista de la Cepal Daniel Heymann. "Está claro que hoy (por ayer) hubo un punto de inflexión, una reconfiguración de todas las variables", agrega. El economista Luis Secco coincide: "Con la soja a US$ 338 la tonelada, ya nada será lo que era para la Argentina."

La caída en el precio de las commodities es el canal más directo de la crisis global para la economía doméstica. Una baja del 10% en 2009 en este valor (hay pesimistas hablando del 40%) implicará una baja del superávit comercial a la mitad (de US$ 12.000 millones en 2008 a US$ 6.000 millones el año que viene). El Fisco tendrá menos ingresos por retenciones y por lo tanto la presión para compensarlo con una suba del dólar será mayor. Hoy los pronósticos para la divisa de EE.UU. en 2009 se están reposicionando a la suba, con un límite (por ahora) en 3,60-3,70.

En esta "reconfiguración" de la que habla Heymann, la inflación interna, por lejos la variable más preocupante hace sólo pocas semanas, pasó a un segundo plano. Si este año las estimaciones de subas "reales" de precios rondan el 30%, para 2009 el consenso ve un valor más cercano al 20%.

Brasil, el otro canal de impacto directo de la crisis sobre la Argentina, ayer entró definitivamente en el radar de las economías más afectadas. El país representa un tercio del comercio externo de la Argentina.

"Un gerente financiero de una empresa de primera línea se lamentaba porque no conseguía crédito a menos del 20%", le contó a Clarín el economista jefe de un banco de los grandes. Y razona: "Con estos números, si me aseguran un crecimiento de la economía argentina del 2% en 2009, pregunto dónde hay que firmar." Como para el año que viene se espera un arrastre estadístico de más de dos puntos, el escenario descripto ya implicaría, técnicamente, una recesión. "Estamos revisando hacia abajo todas las proyecciones", cuenta el economista Miguel Kiguel. "Con el nuevo precio de la soja y la falta de crédito externo no sería raro crecer en 2009 por debajo del 3%; ésta es la peor crisis financiera desde los años 30." En el mismo tono opina Eduardo Levy Yeyati, de Barclays, que anticipa un período de "lenta convalescencia" tras el megarrescate de EE.UU.

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