La crisis afecta al sector petrolero y se siente en Tierra del Fuego

Las empresas que explotan hidrocarburos retraen sus actividades. En declaraciones al diario Crítica, el secretario de Hidrocarburos de la Provincia, Eduardo D' Andrea, afirmó que "la situación es difícil". Dijo que hubo 120 despidos y que las empresas paralizaron tareas.
La crisis mundial también golpea a las multinacionales del petróleo y eso se refleja en la retracción de sus actividades en el país. Lo sufren las provincias patagónicas y Tierra del Fuego no es ajena, ya que sufre despidos y merma en las actividades.

Un informe del diario porteño Crítica destacó en medio de la crisis económica internacional, la caída del precio del crudo puso en jaque a esta industria con base en la Patagonia. Cayó la producción, se incrementaron las importaciones de combustibles y las empresas abandonaron las inversiones en exploración por las reglas de juego poco claras propuestas desde la administración K.

Los retiros voluntarios, despidos y traslados son moneda corriente en el sur a pesar de que en noviembre de 2008, Santa Cruz, Chubut y Neuquén y los sindicatos del sector firmaron un Pacto de Paz con ocho empresas (Repsol-YPF, Petrobras, Tecpetrol, Pluspetrol, Pan American Energy, Total, Oxy Petrol, Chevron y Pride) para garantizar los puestos de trabajo hasta julio de este año.

En Tierra del Fuego, las compañías Apache, Roch y Total paralizaron la actividad de campo y corre peligro de extinción la fuente laboral de 200 personas.

Consultado por Criticadigital el secretario de Hidrocarburos de Tierra del Fuego, Eduardo D' Andrea, confirmó que ya hubo más de 120 despidos efectivos y reconoció que "la situación es difícil".

"De los tres equipos de perforación y dos equipos de terminación que trabajaban en la isla, la semana pasada se terminó de parar el último e incluso se lo llevaron a México", contó D' Andrea.

La estadounidense Apache desembarcó en Argentina en el 2001 con una pequeña participación en Neuquén y Cuyo. En 2006 pagó 675 millones de dólares por la totalidad de las operaciones en la Argentina de Pioneer Natural Resources Company que tenía áreas de explotación en Neuquén y Tierra del Fuego, con una participación de trabajo del 70%, asociada con Repsol YPF (que detenta el 30% restante).

La crisis económica mundial parece haber nublado el horizonte porque las compañías que querían expandirse, como es el caso de Apache, ahora se están reduciendo. La misma Repsol-YPF dio a conocer que en el primer trimestre del 2009 obtuvo beneficios por 691 millones de dólares, el 57,4% menos que en el mismo período de 2008, debido a la brusca caída del precio del crudo.

Santa Cruz es la provincia que registró mayor retroceso de la actividad. El crudo se retrajo 8,7% y el gas el 6,8%. "Todavía no ha habido despidos por el acuerdo de paz social que firmamos, pero las empresas no están cumpliendo. De los 1.200 empleados afiliados hay 321 personas de Petrobras y Chevron que están suspendidos aunque cobran el 100% de los haberes", le dijo a Críticaditigital Marcelo Turchetti, el secretario General del Sindicato de Petroleros de la Cuenca Austral.

"En estos treinta días tenemos que hablar con las operadoras para que nos den un plan de trabajo de perforación o estudios geofísicos para que la gente vuelva al campo a trabajar", agregó el gremialista.

La situación parece empeorar si tenemos en cuenta que a fines de abril, Chevron, que representa alrededor del 8% del mercado local, anunció sus intenciones de retirarse del mercado argentino por "la falta de rentabilidad y las reglas de juego pocos claras". La compañía es el tercer productor petrolero en el país y emplea a casi 4.000 personas.

En este contexto, Chubut es la única provincia con índices positivos. Aumentó su producción de petróleo en un 6,8%, pero disminuyó la de gas el 1,2%. La principal petrolera del territorio de Mario Das Neves es Pan American Energy, que comercializa alrededor de 41 millones de barriles de crudo por año.

Si bien la empresa manifestó que no tiene intenciones de hablar en este momento, fuentes allegadas a la firma confirmaron en estricto off de record que hay empleados de campo que no están trabajando porque los pozos están parados, pero que cobran el básico de sus salarios a la espera de una reactivación.

El principal obstáculo que tienen las compañías son las condiciones impuestas por el Gobierno nacional. En noviembre de 2007, Kirchner determinó que cuando el precio internacional del barril de petróleo WTI superara los 42 dólares, la diferencia entre ese importe y el valor real debía quedar para las arcas del Gobierno nacional. Esto disminuye la rentabilidad de las compañías en comparación con otros países como Brasil, Chile o Perú, que no aplican ningún impuesto. Además, y a diferencia de la soja, los ingresos del petróleo no son coparticipables.

En Neuquén y Río Negro la actividad retrocedió el 4,2% y el gas 2,3%. Las operadoras han decidido parar entre 65 y 70 equipos de perforación.

"En una actividad tan rentable como el petróleo que la variable de ajuste sean los trabajadores es una barbaridad. Acá las empresas no invierten por las malas condiciones que les ofrecen", afirmó Manuel Arévalo, el secretario General del Sindicato de Personal Jerárquico y Profesional del Petróleo y Gas de Neuquén, Río Negro y La Pampa.

El gremialista aseguró que "hay despidos encubiertos" y que mucha gente, ante la incertidumbre que plantean las compañías, se van retirando de a poco. "Las empresas están ofreciendo retiros voluntarios pagándoles más de los que dice la ley pero eso no sirve para nada".

La política de subsidios en materia de hidrocarburos impuesta desde el Gobierno nacional contribuyó a que se liquidaran las reservas hidrocarburíferas. A pesar de que el precio internacional del barril creció superlativamente (alcanzó el record de 147 dólares en julio del año pasado), en la Argentina disminuyeron las inversiones de las compañías para encontrar nuevos yacimientos.

Las estadísticas indican que entre 1999 y 2001 se perforaron 48 pozos, mientras que en 2002, 2003 y 2004 ese número descendió a 27 perforaciones por año con un barril de petróleo WTI que rondaba los 65 dólares. Si viajamos más atrás en el tiempo, entre 1980 y 1990 se abrían 116 pozos exploratorios por año con un precio que no superaba los 20 dólares el barril.

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