Un crimen que puede determinar cambios en materia de Seguridad

El crimen del productor Arenas Solís a manos de la policía se convirtió en las últimas horas en la excusa ideal para renovar la cúpula policial. Aunque el ministro de Justicia, Pablo Kosiner, y el secretario de Seguridad, Aldo Saravia, no se cansan de asegurar que todo esta bien en la policía, por bajo la mesa todo indica que el camino, para la llegada de Mario Paz a la jefatura, estaría allanado.
El mérito de haber sido quien encontró el cadáver del productor, al parecer, no le alcanzaría a Humberto Arga-ñaraz, actual jefe de la policía, para retener su cargo, ya que en la evaluación de su gestión, breve sin duda alguna, no es del todo satisfactoria si se tiene en cuenta que durante su tiempo al frente de la fuerza, la policía, por primera vez en la historia criminal de Salta, planeó un crimen, lo ejecutó y por poco se sale con la suya.

Si bien las autoridades policiales podrán aludir que el crimen fue obra de un reducido grupo y no por ello se puede juzgar a 7 mil efectivos que conforman la fuerza, cierto es también que eso no alcanza para cambiar la opinión de la gente.

El asesinato de Arenas marca un antes y un después en materia de seguridad en la provincia, pues nunca antes en la policía se había llegado a un caso así.

Hasta hace un par de semanas, Salta se jactaba de no tener una policía asesina, y tomaba distancia por lejos al compararse con Tucumán o Jujuy, sin embargo ahora se integró al gremio de homicidas de uniformes.

El caso Rodríguez Laguens, ocurrido en Jujuy, le costó a la policía jujeña un gran desprestigio institucional. La gente recuerda esta muerte cada vez que tiene que viajar a esa provincia.

De la misma manera sucederá con el homicidio del productor Arenas Solís, ocurrido nada menos que en la tierra natal del secretario de Seguridad, del propio jefe y subjefe policial, lo que demuestra una clara evidencia de la impunidad con la que se manejaba la policía.

Hasta el momento, Kosiner y Saravia trataron de evitar hacer este profundo análisis de la situación y el descrédito en el que cae ahora la policía de Salta.

Por otra parte, se espera que ahora más que nunca, los grupos de Derechos Humanos, que venían quejándose de los atropellos de la policía, salgan a tildar a los policías de asesinos.

Antes de la tormenta, desde la Secretaria se analiza la posibilidad de hacer un cambio que refleje la intención del gobernador por revertir esta situación.

Y en ese tren, las chances de Mario Paz para llegar a la cúspide estan prácticamente intactas, ya que mientras Argañaraz buscaba palmo a palmo el cuerpo del productor, su segundo al mando, estaba en Tartagal frenando a los piqueteros con sus protestas sociales.

Este galardón le alcanzaría a Paz para acceder al puesto máximo y tener toda la voz cantante a la hora de dirigir la policía. Incluso controlar a la policía internamente, quienes, después del crimen de Arenas Solís, ya no tienen tanto apoyo, al menos social, para mantener sus reclamos.

Movimiento interno

En tanto, la cúpula baraja tambien hacer algunos cambios internos, como por ejemplo renovar la jefatura en la Unidad Regional Centro, de donde sacarían al comisario Néstor Méndez y podrían en su remplazo a un comisario de la Dirección de Planeamiento.

Los cambios, sin embargo, podrían quedar en el tintero si es que el gobernador se decide a hacer el cambio del actual jefe policial, quien, según los que lo conocen, no tendrían ningún problema en dejar el cargo y retirarse al llano.

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