El crimen de Axel no sirvió para aprender

Por Fernando Gonzalez

Hoy se cumplen cinco años del asesinato del joven Axel Blumberg y la conclusión triste es que la conmoción que su caso produjo en el país no sirvió para reducir los niveles de inseguridad que sufren hasta ahora los argentinos.

Igual vale recordarlo. El 23 de marzo de 2004 Axel salió para la casa de su novia en el Gran Buenos Aires y fue secuestrado por un grupo de delincuentes. La conjunción de errores policiales, judiciales y de inteligencia estatal contribuyó a que el caso terminara en crimen.

La sociedad argentina reaccionó con contundencia y hubo una movilización masiva en Tribunales. Juan Carlos Blumberg, el padre que sacó fuerzas del dolor, se convirtió por un tiempo en un referente social. Y el gobierno de Néstor Kirchner se vio obligado a mandar a la Gendarmería al conurbano bonaerense y un paquete de leyes al Congreso como respuesta.

El tiempo pasó. Kirchner dejó de sentirse amenazado por ese malestar social y Blumberg pagó con la pérdida de su prestigio personal tanto la decisión de participar en política como el hecho de haber utilizado un título de ingeniero que en realidad no poseía.

Lejos de aquel estrellato mediático, Blumberg habla hoy con El Cronista para recordar a su hijo asesinado y responsabilizar a jueces, fiscales y a la Policía por el flagelo irresuelto de la inseguridad (ver página 8).

Algo ha cambiado desde entonces. Cristina reemplaza hoy a Kirchner en la presidencia. Pero el delito sigue atormentando a los argentinos de toda extracción social. Y la seguridad es una de sus principales demandas. Poco se ha hecho desde el día en que mataron a Axel Blumberg. Y esa es la prueba de que los responsables de conducir el Estado en la Argentina no han aprendido todavía la lección que nos debió dejar aquel crimen.

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