Crese pasó el día “D” sin mayor problema

Crese pasó el día “D” sin mayor problema
La Voz del Interior se subió anoche al primer camión que recogió la basura y vivió la experiencia con tres recolectores.
"Les deseamos éxito y les tenemos fe", le vociferó Lucía Araujo desde su casa de barrio General Bustos a Ariel Gerez, chofer del primer camión cero kilómetro de Córdoba Recicla Sociedad del Estado (Crese), que anoche empezó a recolectar y tratar la basura en la ciudad de Córdoba. "Pero pasen a horario y sean cumplidores, eh", le aclaró desde la vereda de enfrente Lidia López. Estas frases sintetizan las enormes expectativas vecinales para que el servicio de higiene urbana funcione bien con esta empresa municipal, pero también es una advertencia de que no tolerarán incumplimientos.

Gerez celebró justo ayer sus 13 años como empleado de Cliba y se enteró de que había sido designado como conductor del interno 280, el camión que "hizo la punta" y salió a trabajar desde la base de Crese en avenida Circunvalación. Eran las 20 en punto y un rato antes el intendente Daniel Giacomino, junto con el presidente de Crese, Eduardo García, había saludado a los trabajadores asignados para la flota que haría el primer servicio.

El fervor se apoderó de las autoridades municipales cuando arrancó el primer camión, que también transportaba a David Silva y Eric Vivanco (cargadores). Le siguieron los internos 283 y 284, cada uno con un chofer y dos cargadores. Luego otros 60 camiones –algunos cero kilómetro con el naranja alusivo a Crese y otros usados pintados de blanco– abandonaron el playón de la empresa. Hicieron 61 rutas nocturnas, con refuerzos en el Centro. Trascendió que algunos camiones no salieron debido a que no tenían equipos de radio.

La Voz del Interior se subió al interno 280 en el punto de partida de su servicio, calles Yadarola y Acebey (barrio General Bustos), y compartió anoche con Gerez, Silva y Vivanco durante 90 minutos la experiencia de recoger cada bolsa de basura, hasta las calles de barrio Ayacucho.

Enseguida se notó que había más cantidad de residuos que lo habitual, lo cual evidenció que la transición entre Cliba y Crese no fue demasiado ordenada.

Los vecinos se mostraron contentos cuando vieron al reluciente camión conducido por Gerez. "¿No me lo vendés?", ironizó Jorge Díaz. "¡Qué copado el camión!", se maravilló un joven que vestía la camiseta de Instituto. Un elogio similar le lanzó Natalia Villarreal. "¡Bienvenido Crese!", le gritó otra mujer.

Algunos vecinos hasta les entregaron las bolsas en la mano a Silva y Vivanco; otros quisieron arrojarlas por su cuenta a la caja compactadora del camión. Todo el mundo quiso ayudar.

Un momento emotivo se vivió cuando el vecino Sergio Pajón le obsequió una sidra a Gerez apenas el camión pasó frente a su vivienda. "¿Ves? Te dan cosas, te muestran cariño, y los chicos nos saludan", reflexionó.

En definitiva, los vecinos se mostraron optimistas y se llevaron la impresión de que esta "escoba nueva" (Crese) puede llegar a barrer bien. Pero no perdonarán que el servicio decaiga.

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