Sin crédito, el Gobierno tuvo que endeudarse fuerte con el Estado.

En 2008, las acreencias de organismos como la Anses y la AFIP subieron 48%; suman $ 9130 millones.
La crisis financiera global y los problemas domésticos forzaron al Gobierno a buscar fondos como nunca antes en los rincones líquidos del Estado para cubrir sus necesidades financieras en 2008 frente al cierre de los mercados. Esta estrategia llevó a que la deuda en manos de organismos oficiales aumentara un 48% respecto de 2007, hasta alcanzar los $ 9130 millones, según datos de la Secretaría de Finanzas.

El Gobierno captó fondos públicos a través de las emisiones de Letras del Tesoro. Las colocaciones de estos títulos se focalizaron en la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) y la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), pero también alcanzaron a tres fondos fiduciarios, la Superintendencia de Riesgos de Trabajo y la Lotería Nacional. Entre todos, absorbieron deuda por $ 9079 millones a lo largo del año anterior. Como una parte de esos títulos se destinó a cancelar pasivos asumidos previamente, estas operaciones redundaron en un aumento menor en el stock de deuda que poseen esos organismos. Con todo, esa suba estuvo muy cerca de los $ 3000 millones.

La Anses, que a partir de la estatización del sistema de capitalización controla todos los ahorros previsionales, adquirió deuda del Tesoro por $ 5050 millones el año último. Así, el organismo que preside Amado Boudou poseía en su haber $ 6350 millones en esos títulos a fines de 2008, un 57% más que a fines de 2007. La Anses también tiene en su cartera otros títulos públicos, como préstamos garantizados o bonos cuasipar, que estuvieron en manos de las AFJP hasta la implementación de la reforma previsional.

El Tesoro también colocó deuda por $ 2850 millones en la AFIP. La cifra incluye una emisión por $ 100 millones publicada en el Boletín Oficial del 31 de diciembre de 2008, en lo que constituyó la última operación de deuda pública de un año tormentoso.

A la intervención en el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), iniciada en 2006 y consumada en 2007, que ya había reducido el acceso del país a los fondos frescos de los mercados de deuda, se sumaron el conflicto con el campo y la crisis financiera global. Los mercados se cerraron definitivamente.

"Acorralado, el Gobierno terminó recurriendo a la estatización de las AFJP para llegar al ahorro privado sin pasar por el mercado y al mismo tiempo reducir los vencimientos de deuda por pagar los próximos años", sintetizó el economista de Econométrica Ramiro Castiñeira.

Un dato resume el divorcio del gobierno de Cristina Kirchner con el mercado: la única emisión de deuda que realizó a través de una operación abierta fue la colocación del Bonar 2013 en abril de 2008, cuando Martín Lousteau era ministro de Economía. En ese momento se convalidó una tasa, en pesos, del 13,3% anual. Después todas fueron colocaciones directas a Venezuela o a organismos públicos.

El vínculo financiero forjado con el gobierno de Hugo Chávez aportó fondos, pero también problemas. Chávez compró bonos argentinos en dos ocasiones en 2008. En la última operación, a fines de julio, cobró una tasa cercana al 15% anual en dólares, similar a las que convalidó Domingo Cavallo en el megacanje de 2001. Esos títulos fueron adquiridos luego por bancos venezolanos que los liquidaron a precios de remate para fugar divisas. Todo esto profundizó el desplome en los precios de la deuda y disparó el riesgo país.

De los organismos públicos el Gobierno obtuvo fondos a un costo prácticamente imposible de lograr con otras fuentes, salvo, quizá, los organismos internacionales: osciló entre el 8,35 y el 13 por ciento anual en pesos. Una curiosidad: se colocó una Letra a la Lotería Nacional a un interés del 0,7% en dólares.

"La tasa de interés en pesos está en el margen de la inflación real actual", apunta la directora del Estudio Bein & Asociados, Marina Dal Poggetto. Una tasa de interés inferior a la inflación real conlleva una liquidación en términos reales del ahorro de estos organismos, o, en el caso de la Anses, de los fondos para afrontar el pago de jubilaciones.

A las cuatro fuentes tradicionales dentro del sector público para obtener fondos -la AFIP, la Anses, la Lotería Nacional y el Fondo Fiduciario de Recuperación de Empresas- se sumaron el año anterior otras tres, que tuvieron una participación menor en las operaciones de deuda. Se trata del Fondo Fiduciario de Refinanciación Hipotecaria, la Superintendencia de Riesgos de Trabajo y el Fondo Fiduciario Federal de Infraestructura Regional, que cuenta con una página web donde reza: "11 años financiando el desarrollo regional y la generación de empleo".

La crisis financiera global y los problemas domésticos forzaron al Gobierno a buscar fondos como nunca antes en los rincones líquidos del Estado para cubrir sus necesidades financieras en 2008 frente al cierre de los mercados. Esta estrategia llevó a que la deuda en manos de organismos oficiales aumentara un 48% respecto de 2007, hasta alcanzar los $ 9130 millones, según datos de la Secretaría de Finanzas.

El Gobierno captó fondos públicos a través de las emisiones de Letras del Tesoro. Las colocaciones de estos títulos se focalizaron en la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) y la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), pero también alcanzaron a tres fondos fiduciarios, la Superintendencia de Riesgos de Trabajo y la Lotería Nacional. Entre todos, absorbieron deuda por $ 9079 millones a lo largo del año anterior. Como una parte de esos títulos se destinó a cancelar pasivos asumidos previamente, estas operaciones redundaron en un aumento menor en el stock de deuda que poseen esos organismos. Con todo, esa suba estuvo muy cerca de los $ 3000 millones.

La Anses, que a partir de la estatización del sistema de capitalización controla todos los ahorros previsionales, adquirió deuda del Tesoro por $ 5050 millones el año último. Así, el organismo que preside Amado Boudou poseía en su haber $ 6350 millones en esos títulos a fines de 2008, un 57% más que a fines de 2007. La Anses también tiene en su cartera otros títulos públicos, como préstamos garantizados o bonos cuasipar, que estuvieron en manos de las AFJP hasta la implementación de la reforma previsional.

El Tesoro también colocó deuda por $ 2850 millones en la AFIP. La cifra incluye una emisión por $ 100 millones publicada en el Boletín Oficial del 31 de diciembre de 2008, en lo que constituyó la última operación de deuda pública de un año tormentoso.

A la intervención en el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), iniciada en 2006 y consumada en 2007, que ya había reducido el acceso del país a los fondos frescos de los mercados de deuda, se sumaron el conflicto con el campo y la crisis financiera global. Los mercados se cerraron definitivamente.

"Acorralado, el Gobierno terminó recurriendo a la estatización de las AFJP para llegar al ahorro privado sin pasar por el mercado y al mismo tiempo reducir los vencimientos de deuda por pagar los próximos años", sintetizó el economista de Econométrica Ramiro Castiñeira.

Un dato resume el divorcio del gobierno de Cristina Kirchner con el mercado: la única emisión de deuda que realizó a través de una operación abierta fue la colocación del Bonar 2013 en abril de 2008, cuando Martín Lousteau era ministro de Economía. En ese momento se convalidó una tasa, en pesos, del 13,3% anual. Después todas fueron colocaciones directas a Venezuela o a organismos públicos.

El vínculo financiero forjado con el gobierno de Hugo Chávez aportó fondos, pero también problemas. Chávez compró bonos argentinos en dos ocasiones en 2008. En la última operación, a fines de julio, cobró una tasa cercana al 15% anual en dólares, similar a las que convalidó Domingo Cavallo en el megacanje de 2001. Esos títulos fueron adquiridos luego por bancos venezolanos que los liquidaron a precios de remate para fugar divisas. Todo esto profundizó el desplome en los precios de la deuda y disparó el riesgo país.

De los organismos públicos el Gobierno obtuvo fondos a un costo prácticamente imposible de lograr con otras fuentes, salvo, quizá, los organismos internacionales: osciló entre el 8,35 y el 13 por ciento anual en pesos. Una curiosidad: se colocó una Letra a la Lotería Nacional a un interés del 0,7% en dólares.

"La tasa de interés en pesos está en el margen de la inflación real actual", apunta la directora del Estudio Bein & Asociados, Marina Dal Poggetto. Una tasa de interés inferior a la inflación real conlleva una liquidación en términos reales del ahorro de estos organismos, o, en el caso de la Anses, de los fondos para afrontar el pago de jubilaciones.

A las cuatro fuentes tradicionales dentro del sector público para obtener fondos -la AFIP, la Anses, la Lotería Nacional y el Fondo Fiduciario de Recuperación de Empresas- se sumaron el año anterior otras tres, que tuvieron una participación menor en las operaciones de deuda. Se trata del Fondo Fiduciario de Refinanciación Hipotecaria, la Superintendencia de Riesgos de Trabajo y el Fondo Fiduciario Federal de Infraestructura Regional, que cuenta con una página web donde reza: "11 años financiando el desarrollo regional y la generación de empleo".

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