El crecimiento urbano en el NEA genera probreza y exclusión

Un estudio de investigadores de la Universidad Nacional del Nordeste (Unne) muestra cómo el hacinamiento que se genera por el constante crecimiento de las zonas urbanas genera pobreza y vulnerabilidad. Según un trabajo de Ana María Foschiatti y otros docentes de la Facultad de Humanidades, en el NEA las urbes crecieron poblacionalmente un 70% más que las zonas rurales, publica hoy ChacoOnline.

Los "asentamientos espontáneos" son señalados como generadores de manifestaciones violentas, contaminación, áreas colapsadas y poblaciones marginales.

Y asegura que el daño es igual para las ciudades "invadidas" por éstos improvisados barrios periféricos como para las personas que allí habitan.

Según el estudio, el constante movimiento poblacional de pobladores del campo o el interior a las ciudades capitales hace crecer a éstas urbes pero también empobrecerse más. Los principales problemas que se generan a partir de la proliferación de barrios en la periferia son: insuficiente servicio de agua potable de calidad, inapropiado sistema de cloacas y de evacuación de excretas, exigua asistencia en la recolección de los residuos sólidos domiciliarios e industriales, contaminación de los cursos de agua próximos a las ciudades y la consiguiente inutilización de los acuíferos subterráneos. También el alto grado de hacinamiento y precariedad habitacional. En el NEA, las inundaciones ocupan ―dentro de estos problemas― un lugar destacado.

Foschiatti encara hace años trabajos en el Departamento de Geografía, en la Facultad de Humanidades de la UNNE, diagnosticando la realidad social-geográfica de la población. Su trabajo le mereció varias distinciones en el país y el mundo.

Según sus trabajos anteriores, en los diagnósticos referidos a problemas sociales y en los debates sobre políticas públicas dedicadas a describir la situación de pobreza en la cual viven una cantidad cada vez más grande de población, se plantean con frecuencia expresiones del problema mucho más complejas, relacionadas con los modos de inserción social de las personas y las formas en que se mantiene su cohesión en sociedades profundamente desiguales.

"Es por ello que para lograr una mayor comprensión de los procesos por la que atraviesa la sociedad y mejorar el impacto de las políticas sociales, el concepto de pobreza dio paso a enfoques más complicados que se han influido mutuamente, como son la exclusión y la vulnerabilidad. La exclusión se vincula con la carencia de trabajo y de servicios como salud, educación y equipamientos", explicó Foschiatti.

El término vulnerabilidad es más amplio porque abarca mayor cantidad de inseguridades, aunque incluye a la pobreza y a la exclusión. La vulnerabilidad es la propensión a sufrir daño ante la presencia de una determinada fuerza o energía potencialmente destructiva; es la incapacidad para absorber los efectos de un determinado cambio y para adaptarse a esas modificaciones. Es un concepto extenso que incluye exposición, sensibilidad y resiliencia (capacidad para resistir o recuperarse) y se utiliza tanto en las ciencias sociales como en las del ambiente.

Los factores generadores de vulnerabilidad socio-demográfica provincial son diversos y en algunos casos de gran significación. Desde una perspectiva geográfica, el análisis que se realiza en esta investigación está apoyado en la descripción e interpretación del comportamiento de las variables socio-demográficas que actúan como elementos de vulnerabilidad en los hogares y en los habitantes de una postergada región argentina de frontera, el NEA. Para ello se consideran las Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), el hacinamiento, las condiciones de pobreza e indigencia, los problemas del hábitat y las viviendas, la disponibilidad de servicios públicos y algunas repercusiones de la educación y la protección sanitaria.

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