Que el crecimiento borre las diferencias

Los ministros de Exterior, Hacienda e Industria de los dos socios coincidieron en que la proyección del avance de las economías de ambos países dejará en un segundo plano las peleas comerciales
Las perspectivas de crecimiento para este año terminaron por suavizar las diferencias comerciales entre la Argentina y Brasil. La reunión de ministros de ambos países, que se desarrolló ayer en la Cancillería, concluyó que un posible crecimiento del 5% durante 2010 de las economías de los principales socios del Mercosur hará pasar a un segundo plano los conflictos por las trabas argentinas a los productos brasileños. De hecho, la representación brasileña bajó el tono de las quejas expuestas en la reunión previa, del jueves, donde algunos funcionarios de ese país habían tildado de "negativas" las licencias no automáticas (LNA) aplicadas por la Argentina para reducir las importaciones durante la crisis financiera internacional.

Las dos jornadas de negociaciones llegaron ayer a su fin con una reunión con los ministros de la Argentina y Brasil de Economía, Amado Boudou y Guido Mantega, respectivamente, y de Industria, Débora Giorgi y Miguel Jorge, junto a los cancilleres Jorge Taiana y Celso Amorim. El jueves el debate había dejado al descubierto las diferencias cuando el secretario de Industria brasileño, Ivan Ramalho, retomó los cuestionamientos a las LNA argentinas y dijo que habían creado "incertidumbre" entre los empresarios de su país. Pero el discurso varió.

Sobre este punto, en la conferencia de prensa posterior al encuentro, Jorge reconoció que a partir de la reunión que mantuvieron en noviembre la presidenta Cristina Fernández con su par Lula da Silva "hubo un desahogo importante" en los planteos de los industriales brasileños. Un comunicado de la Secretaría de Industria resaltó una frase del funcionario extranjero: "No tengo conocimiento de reclamo empresarial alguno, el proceso funciona bien".

Por su parte, Giorgi concedió que hubo sectores protegidos de la crisis por las licencias, con lo que dio a entender que se analizará dar de baja el instrumento en algunos casos. El mismo compromiso había asumido el jueves el secretario de Industria, Eduardo Bianchi, ante su par brasileño. Pero la ministra defendió esos instrumentos: "Nos han permitido sobrellevar la crisis y mantener el empleo", dijo.

Desde fines de 2008, cuando se hicieron notables en la Argentina los efectos de la crisis internacional, la Aduana local comenzó a aplicar las licencias sobre productos importados de Brasil y China, entre otros países, como mecanismo para mantener a flote la balanza comercial. Según el Gobierno, esas trabas afectaron entre el 6% y el 8% de las importaciones brasileñas. Estudios privados elevaron a más del 17% el perjuicio para el principal socio del Mercosur.

Boudou y Mantega también se refirieron a un proyecto para modificar el BID, que, según el ministro brasileño, "no ha cumplido con sus funciones" en beneficio de la región.

Respecto de las negociaciones entre el Mercosur y la Unión Europea, Amorim estimó posible alcanzar un acuerdo menor que el de la zona de libre comercio. "Hay diferentes grados de ambición y dogmatismos, pero si nos concentramos en un acuerdo posible, éste tendrá efecto positivo también en las negociaciones de la OMC, que ahora están estancadas", sostuvo el canciller brasileño.

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