Crecen los problemas en los comedores barriales: “Nos dicen que no hay comida en el Municipio”

Desde diciembre pasado hasta la fecha, el comedor “Jesús te ama”, ubicado en pleno barrio San Jorge, y en el que se entregan viandas a 180 personas, recibió sólo en dos oportunidades asistencia de la Secretaría de Desarrollo Social de la Comuna: en Navidad y a comienzos de este mes.
“Estamos inscriptos como comedor de fin de semana, y pese a que intentamos regularizar nuestra situación, nos dicen que no hay comida en el Municipio”, explicaron a 0223.com.ar. Y enfatizaron: “No es acostumbrar a la gente a que se le dé, pero la necesidad está, es real”.

El comedor “Jesús te ama” funciona desde hace tres años en una escuela evangélica del barrio San Jorge, y otorga asistencia alimentaria a 180 personas, “pero hemos superado las 200 cuando fue el problema del campo”, según advirtió Liliana Colli, responsable del centro.

“A los chicos les damos el desayuno los sábados y, pero durante toda la semana se entregan viandas y cubrimos otras necesidades de las familias, ya que muchas se acercan a buscar mercadería”, explicó la mujer a 0223.com.ar, quien apenas un año atrás cargaba con el deber de cocinar para 92 niños, justo la mitad de raciones que actualmente elabora.

Al referirse a la importante demanda que tienen y a los servicios que prestan, Liliana asumió que “se puede haciendo mucho esfuerzo, porque recibimos muy poca ayuda de Desarrollo Social ya que no estamos inscriptos como un comedor de todos los días sino de fin de semana; la ayuda en menor incluso que la que dan a otros comedores”.

”Siempre estoy llamando para aclarar nuestra situación así recibimos algo más, pero nos dicen que en el Municipio no hay y cuando haya nos mandan. La Asistente Social tiene mucha voluntad, pero no puede hacer más que eso, según dice”, agregó.

En tal sentido, Colli contó: “Nos vamos arreglando con productos que elaboramos nosotros mismos como el pan, o alguna provisión que nos dan los vecinos”.

“Antes quizás teníamos un poquito más de ayuda que ahora. Recibimos menos alimentos porque dicen que no hay; es más, en lo que va del año nos han dado para Navidad y este mes, y de esto último ya no me queda nada”, lamentó, al tiempo que reparó en que “no se le llena la panza a 180 personas con tallarines para tres sábados, latas de arvejas, una botella de 1 litro de aceite, 10 paquetes de leche, dos o tres kilos de azúcar, la misma cantidad de harina y 1 caja de galletitas. Lógicamente la carne y la verdura no aparece en la dieta de los niños”.

Y remarcó que “se progresa porque, al ser una comunidad cristiana, trabajamos para mejorar el edificio, pero conseguir la comida implica un esfuerzo tremendo”.

Por último, Colli reflexionó: “Subsistimos gracias a la solidaridad de los vecinos y una panadería de la zona. Si hubiera muchas personas que pensáramos de la misma forma, podríamos salir adelante porque la necesidad está, es real”.

“Cuando empezamos el comedor, los chicos se nos descomponían de hambre, tomaban sólo leche y la vomitaban al ser lo único que tenían en el estómago. No es acostumbrar a la gente a que se le de, pero si uno viera la necesidad de los niños, ellos tienen que crecer fuertes, tener por lo menos una comida”, sentenció.

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