Crece la violencia en Irán: el líder supremo pide revisar el comicio.

Ante las denuncias de fraude, el Ayatollah Ali Jamenei, máxima autoridad del régimen, ordenó que se investiguen las irregularidades. Una gigantesca marcha en contra de la reelección del presidente fue atacada a tiros. Al menos un muerto.
Una gigantesca manifestación en Teherán, en contra de la reelección del presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad y a favor del candidato presidencial derrotado en los comicios del viernes, Mir Hussein Musavi, terminó ayer en el peor escenario: hombres armados abrieron fuego desde un predio progubernamental contra la multitud, dejando un saldo de un muerto con un tiro en la cara y varios heridos, provocando el desbande de decenas de miles de personas entre nubes de humo y disparos.

La protesta había copado las calles a pesar de una prohibición del gobierno de manifestar, y poco después de que el líder supremo de Irán, el Ayatollah Ali Jamenei, ordenara al poderoso Consejo de los Guardianes que investigue las acusaciones de fraude electoral.

"Todos deben mantener la calma, también en elecciones pasadas ocurrió que hubo candidatos descontentos con el resultado, pero actuaron por las vías legales. En esta ocasión es necesario proceder así", dijo Jamenei. Y exigió: "Los asuntos deben ser resueltos por un canal oficial''.

Sin embargo, la decisión de la figura más poderosa de Irán -que en un primer momento había elogiado el resultado electoral- pareció no dejar satisfechos a quienes protestan contra la reelección de Ahmadinejad. Tampoco frenó los disturbios que desde hace tres días vienen dejando zonas de Teherán incendiadas y con destrozos.

La decisión de Jamenei se produjo luego de que Musavi escribió una carta reclamando al Consejo de Guardianes la anulación de los comicios por irregularidades. Ayer, el jefe del Consejo, Ahmad Jannati, declaró a la TV que su organismo se pronunciará pronto sobre esta petición. Se espera una respuesta en 7 ó 10 días. Pero Musavi admitió que no confía en el resultado del recurso. "No soy muy optimista", dijo en su sitio web.

El Consejo, de 12 miembros, tiene el poder de declarar los comicios nulos, pero ésta sería una decisión sin precedentes. En 2005, el cuerpo -cercano aliado del Ayatollah- recibió denuncias de irregularidades tras la victoria sorpresiva de Ahmadinejad pero el resultado de la investigación nunca se anunció.

Es más probable que la intervención de Jamenei, quien tiene un poder sin límites sobre los asuntos iraníes, sea un intento de calmar la situación.

Los tres rivales de Ahmadinejad en los comicios, entre ellos Musavi, hicieron acusaciones de fraude luego de que los resultados oficiales mostraron al presidente ganando con una amplia mayoría de 63% de los votos, en contra de todas las predicciones. Pese a una tasa de participación récord de casi el 85%, que en teoría debía beneficiar a Musavi, éste obtuvo un poco menos del 34%.

Ayer, desafiando la orden gubernamental de no manifestar, cientos de miles de personas marcharon por la avenida Azadi, una de las principales arterias de la capital, lideradas por el propio Musavi, quien hacía así su primera aparición pública desde el viernes, en abierto desafío a Jamenei, quien al recibirlo poco antes, le había reclamado "actuar con calma y siguiendo las vías legales".

Desde el techo de un coche, altavoz en mano, en medio de la multitud, exclamó: "Estamos listos para participar en una nueva elección presidencial". Y siguió: "El voto del pueblo es más importante que Musavi y que cualquier otro". Miles de personas respondieron al grito de "muerte al dictador", y con carteles que rezaban: "El pueblo iraní prefiere la muerte antes que la humillación".

La policía en el lugar estimó la marcha de "al menos un millón y medio de personas".

Musavi, definido como un "conservador moderado", había decidido en un primer momento rechazar la organización de la manifestación por temor a la violencia, pero luego anunció que participaría para hacer un llamamiento a la calma a sus partidarios.

Los disparos se desataron cuando la manifestación comenzaba a desmovilizarse. Un fotógrafo de AP, que prefirió permanecer anónimo, pudo tomar la imagen de un manifestante asesinado por los tiros y contó que la muerte se produjo frente a la sede de la milicia islámica Basij, incendiada por los manifestantes opositores.

En el techo del edificio había, dijo, al menos tres hombres que apuntaban ametralladoras y disparaban a los manifestantes.

"Un grupo de personas armadas... no sé exactamente quiénes son, pero comenzaron a disparar contra la gente causando un desastre en la Plaza Azadi", relató al aire y en vivo un periodista iraní de la cadena Press TV. Según la BBC, hasta 6 personas pudieron haber muerto, pero nadie confirmaba anoche ese dato.

Barack Obama se mostró cauto ayer al indicar que depende de Irán decidir quiénes serán sus propios líderes. E insistió que la diplomacia con Irán es crucial para la seguridad nacional.

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