Crece la venta de tierras en los asentamientos

Los altos índices de pobreza han generado la proliferación de asentamientos en los cinturones urbanos más importantes del país, llevando a una importante franja de la población a vivir en la marginalidad y restringiendo al máximo las posibilidades de mejoras. Sin embargo, con el correr de los años, en medio de la indigencia han surgido negocios, que más allá de marcar la crisis habitacional, también ponen en duda la capacidad del Estado ante la creciente inseguridad jurídica sobre la propiedad y cuyo caso paradigmático en la provincia es la usurpación del "campo Zampa".

El negocio inmobiliario en la provincia tiene aristas inimaginables y hoy la capital chaqueña no es ajena a la multiplicación de compra y venta de tierras usurpadas, en la cual por pequeños montos, familias marginales acceden a un pequeño lote en un asentamiento, donde pueden construir sus precarias viviendas esperando que en el tiempo el gobierno pueda brindarle mejoras habitacionales y los servicios indispensables.

Este fenómeno ya se extendió por los más de 200 asentamientos del gran Resistencia, y a pesar de esfuerzos de algunos movimientos sociales, no han podido evitar esta situación, aunque señalan que son casos esporádicos y que son comunicados a las propias autoridades gubernamentales.

Pero este negocio de la pobreza comenzó a tener su propia red interna en los mismos asentamientos, a tal punto que hay personas que denuncian públicamente el pedido de hasta 2.500 pesos por pequeñas parcelas de tierras vacías dentro de los asentamientos, donde no solamente se obtiene el derecho al ingreso, sino también empezar a ser parte de las gestiones para distintas ayudas solicitadas al gobierno.

Estas denuncias solamente han salido a la luz en la opinión pública a partir de que las transacciones son totalmente informales y no tiene registro alguno que pueda dejar plasmada una operación de esta naturaleza. En tanto la justicia y el gobierno parecen mirar para un costado ya que no se conoce hasta el momento que se haya sancionado a los usurpadores tal cual establece el Código Penal, donde determina que "los delitos de usurpaciones será reprimido con prisión de un mes a tres años, el que por violencia, amenazas, engaños, abusos de confianza o clandestinidad despojare a otro, total o parcialmente, de la posesión o tenencia de un inmueble o del ejercicio de un derecho real constituido sobre él, sea que el despojo se produzca invadiendo el inmueble, manteniéndose en él o expulsando a los ocupantes. También quien para apoderarse de todo o parte de un inmueble, destruyere o alterarse los términos o límites del mismo; y el que, con violencias o amenazas, turbare la posesión o tenencia de un inmueble".

Venta y alquiler

Mientras en el Chaco se registra esta situación, en las grandes capitales del país, el negocio es más grande aún ya que no solamente abarca la venta de tierras o precarias viviendas, sino también se alquilan habitaciones en las denominadas "villas miseria".

Según una investigación de una antropóloga de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) el 20 por ciento de los que habitan hoy un asentamiento precario es inquilino y hasta se llegan a pagar más de 250 pesos al mes por un cuarto propio, sin ventilación ni condiciones de salubridad aceptables.

Este auge del mercado inmobiliario informal es la médula de ‘Las villas de la ciudad’, un nuevo libro de la investigadora María Cristina Cravino que desnuda esta nueva dinámica y desentraña cómo funcionan las relaciones sociales dentro de los barrios.

Según datos oficiales, unas 150 mil personas viven en las villas porteñas y cerca de un millón en el conurbano bonaerense. Y así como se duplicó el número de familias en estos asentamientos desde la década del 90 a hoy, también creció la tendencia de rentar, un modelo que diez años atrás directamente ni existía.

La presencia tan fuerte del alquiler en Capital tiene que ver con una menor cantidad de tierras a ocupar y con una presión de estar cerca de las fuentes de trabajo. Por eso las villas que más han crecido son las de la ciudad y en forma tan rápida.

Comentá la nota