Crece la presión mundial sobre Irán

Obama endureció el tono y, por primera vez desde el inicio de la crisis, se declaró "escandalizado e indignado" por la represión
TEHERAN.- Mientras el régimen de los ayatollahs endurecía ayer aún más su postura y descartaba anular las polémicas elecciones que desataron la peor ola de protestas de los últimos 30 años en Irán, la comunidad internacional redobló su presión contra el gobierno iraní y lanzó su primera ofensiva diplomática para intentar frenar la feroz represión contra los manifestantes.

Tanto el gobierno norteamericano como el británico, que hasta el momento habían actuado con cierta cautela frente a la crisis iraní, expresaron ayer su indignación ante los acontecimientos e incluso tomaron las primeras medidas contra Irán, que días atrás había acusado a las potencias occidentales de incitar las protestas.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, endureció su tono y se declaró "escandalizado e indignado" por la represión contra los manifestantes.

Obama, criticado por los republicanos por no haber condenado enfáticamente la violencia contra los manifestantes que denuncian un fraude en los comicios del 12 del actual, que otorgaron la reelección al ultraconservador Mahmoud Ahmadinejad, declaró su "condena enérgica" de las acciones "injustas" contra quienes protestan en las calles iraníes. "Estados Unidos y la comunidad internacional están consternados y escandalizados por las amenazas, palizas y encarcelamientos de los últimos días", afirmó el mandatario norteamericano, en sintonía con las declaraciones de varios líderes europeos en los últimos días.

"[Estados Unidos tiene] dudas significativas" sobre la legitimidad de las elecciones en Irán, agregó. "[Sin embargo], dejé en claro que Estados Unidos respeta la soberanía de la República Islámica de Irán y no va a intervenir en los asuntos de Irán", concluyó.

Gran Bretaña, por su parte, expulsó a dos diplomáticos iraníes en respuesta a una medida similar adoptada por Teherán días atrás. "Irán ayer [por el lunes] tomó la injustificada medida de expulsar a dos diplomáticos británicos por acusaciones que carecen absolutamente de fundamento", dijo el premier Gordon Brown al Parlamento.

"En respuesta a esta medida, informamos hoy [por ayer] al embajador iraní que expulsaríamos a dos diplomáticos iraníes de su embajada en Londres. Estoy desilusionado de que Irán nos haya puesto en esta posición", señaló.

El régimen iraní había acusado a Gran Bretaña de interferir en sus asuntos internos luego de los comicios presidenciales y de alentar las protestas, que ya se cobraron la vida de por lo menos 17 iraníes. En sintonía con las acusaciones de Teherán, un grupo de estudiantes miembros de las milicias islámicas basij -encargados de la represión contra los manifestantes- protestaron ayer frente a la embajada británica en Teherán.

En tanto, la única voz disonante en el coro internacional ayer fue la del presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, que condenó la represión en Irán pero descartó nuevamente que haya habido fraude.

"Aquí nosotros, en Brasil, estamos acostumbrados a que exista fraude cuando hay diferencia de 1%, 0,5% o 2%, pero de 62% a 30 y poco por ciento [por el resultado obtenido por el opositor Mir Hossein Moussavi], no es posible, es difícil que suceda", sostuvo Lula. "Hay una oposición que no se conforma [con el resultado]. El resultado de ese conflicto son inocentes muriendo, lo que es lamentable e inaceptable por parte de cualquier demócrata del mundo", agregó.

A pesar de la creciente presión internacional, la máxima autoridad electoral de Irán descartó ayer anular las elecciones presidenciales y anunció que Ahmadinejad y su gobierno serán investidos entre el 26 de julio y el 19 de agosto.

Además, las autoridades iraníes dijeron que darán una lección ejemplar a los "agitadores" detenidos en las marchas opositoras, que se repiten sin cesar desde las elecciones.

En tanto, en un gesto que ya no despierta grandes ilusiones, el líder supremo iraní, el ayatollah Ali Khamenei, aceptó un pedido del principal cuerpo legislativo del país para extender por cinco días el plazo para recibir reclamos de candidatos en las elecciones presidenciales. El plazo inicial era el 24 de junio.

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