Crece la polémica por el Nobel para Obama

Dudas por el papel de Jagland, que desde hace ocho meses preside el comité; sospechan que hubo manipulación en los tiempos
PARIS.- La decisión de otorgar el Premio Nobel de la Paz al presidente norteamericano, Barack Obama, revigorizó las sospechas que surgen periódicamente sobre las influencias políticas subterráneas que se ejercen sobre el comité encargado de atribuir esa prestigiosa distinción internacional.

Este año la lupa se focalizó sobre el noruego Thorbjoern Jagland, quien hace apenas ocho meses asumió como presidente del comité noruego de la Fundación Nobel, que desde 1901 se encarga de estudiar las candidaturas y atribuir el premio. "La designación de Obama constituye una ruptura que marca el comienzo de una nueva tendencia", estimó Kristian Berg Harpviken, director del Instituto Noruego de Investigaciones sobre la Paz (PRIO).

Jagland, un economista de 50 años, fue canciller, presidente del Storting (Parlamento), primer ministro de 1996 a 1997 y, como miembro del Det Norske Arbeiderpartiet (Partido de los Trabajadores), fue vicepresidente de la Internacional Socialista.

El 30 de septiembre pasado, después de una ardua batalla de tres meses, fue elegido presidente del Consejo de Europa, única institución que funciona como verdadero nexo entre las corrientes políticas y culturales del continente. El Consejo Europeo, que tiene como principal misión la defensa y promoción de la democracia y los derechos humanos, reúne a 47 países, entre ellos Rusia, Turquía y las nuevas naciones caucásicas.

Ahora que el premio a Obama desencadenó una ola de suspicacias y críticas en todo el mundo, varios dirigentes noruegos denunciaron la incompatibilidad que existe entre la presidencia del Consejo de Europa -cargo eminentemente político- y la dirección del Comité Nobel, que debe caracterizarse por una irreprochable neutralidad.

Erna Solberg, dirigente del Partido Conservador, y Siv Jensen, líder del Partido del Progreso, de extrema derecha, criticaron esa doble función y pidieron que renunciara a la presidencia del Comité Nobel.

Otras personalidades internacionales, como el premio Nobel polaco Lech Walesa, consideraron "prematura" la designación de Obama. El escritor noruego Jan Arild Snoen comparte esa interpretación: "Sin Jagland sin duda no habría sido Obama".

La primera crítica que le formulan se refiere a la politización que al parecer imprimió Jagland al comité.

Además de Jagland, este año también se incorporó al comité la fisioterapeuta Agot Valle, parlamentaria del Partido Socialista de Izquierda.

Los nombramientos por lo general son irreprochables. Al término de una consulta totalmente independiente de los partidos y de los poderes políticos, el Stortinget escoge generalmente a personas que, sin prejuicios sobre su posición ideológica, tienen una actividad destacada y una trayectoria moral ejemplar. Todos deben ser de nacionalidad noruega. Se los elige por un período de dos años. Su mandato puede ser renovado en forma indefinida. Las dos últimas designaciones, sin embargo, imprimieron un marcado giro ideológico al comité. "Es lógico imaginar que esas dos personas tuvieron una influencia decisiva", agregó Harpviken.

En medio de las críticas, Jagland se vio obligado durante el fin de semana a defender la decisión. "Podríamos habérselo entregado demasiado tarde. Nosotros capturamos el aire del tiempo, la necesidad de la época", dijo. "¿Alguien puede decirme quién hizo más este año?", preguntó, en respuesta a las opiniones que consideraron demasiado "prematura" la asignación del premio.

El director del Centro Noruego para los Derechos Humanos, Nils Butenschon, cree, como muchos norteamericanos, que la concesión del premio a Obama fue un repudio a la política desarrollada por el ex presidente George W. Bush.

La segunda crítica se refiere a una presunta manipulación de procedimiento. El delicado proceso de designación se ajusta a un rígido calendario: el plazo para recibir candidaturas concluye el 31 de enero. Eso significa que este año, cuando cerró el plazo, Obama sólo llevaba 11 días en la Casa Blanca.

El 1° de febrero se abre el ciclo de selección, que está a cargo del comité de cinco miembros y un secretario, que se reúne en torno de una mesa oval en una sala del tercer piso del Instituto Nobel de Oslo. Siempre es posible que el presidente o algún miembro del Comité puedan defender el nombre de una personalidad no presentada en forma oficial. Aunque el premio recompensa por lo general un proceso concluido, el jurado puede incluso utilizar como argumento la esperanza que suscita una personalidad.

"Conociendo la personalidad de Jagland y sus delirios de grandeza, es posible que este año haya ocurrido de esa manera", estimó Harpviken.

El secreto que rodea las deliberaciones del jurado es, acaso, su mejor garantía de independencia e imparcialidad. Ninguno de los miembros puede tomar notas durante las reuniones. Por lo tanto, no subsiste ninguna huella de los debates.

Los archivos, donde se atesoran los dossiers de candidaturas, se conservan en secreto durante 50 años en imponentes cajas fuertes sepultadas en los subsuelos del edificio de la Drammensveien. Habrá que esperar hasta entonces para conocer las misteriosas razones que condujeron a la designación de Obama.

Traducción de Jaime Arrambide

EE.UU. y el Nobel

* Preeminencia. En momentos en que muchos ponen en duda la vigencia del liderazgo norteamericana en ciencia y diplomacia, nueve de los 11 ganadores del Nobel de este año fueron para ciudadanos de Estados Unidos.

* Liderazgo. Obama fue el tercer presidente norteamericano en ejercicio en recibir el Nobel, después de Roosevelt y Wilson. Carter lo obtuvo después del fin de su mandato, igual que el ex vicepresidente Al Gore. Ningún país tiene tantos líderes laureados.

* Hegemonía. De los 816 ganadores del Nobel desde 1901, 309 son norteamericanos. Gran Bretaña es el país que le sigue, con 114 galardonados.

* Ciencia. Los norteamericanos ganaron el 40% de los premios de física, química y medicina.

Chávez: "¿Qué ha hecho para merecerlo?"

* CARACAS (AFP).- El presidente venezolano, Hugo Chávez, se unió ayer a los cuestionamientos por el otorgamiento del Nobel a Barack Obama. "La primera pregunta que debemos hacernos es qué primó para que el afortunado fuera el presidente estadounidense y no alguno de los 205 nominados restantes", escribió ayer en su columna semanal. "¿Qué ha hecho Obama para merecer este galardón? El jurado valoró como rasgo determinante su deseo por un mundo sin armas nucleares, olvidando su empeño por perpetuar sus batallones en Irak y Afganistán y su decisión de instalar nuevas bases militares en Colombia", añadió.

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