Crece la polémica por la crisis en el hospital de Cipolletti

La situación en el Hospital Pedro Moguillansky de esta ciudad sigue generando controversias. El director, Daniel Bergero, salió al cruce de una muy fuerte declaración que profesionales le enviaron a la ministra de Salud, Cristina Uría, mencionando la "imposibilidad de garantizar una adecuada atención de los pacientes" de cara a "la falta de recursos humanos e insumos".

Sobre ese parte, Bergero resaltó que según su criterio "es demasiado sintético y poco específico", aunque de todos modos reconoció que "expresa la preocupación de un grupo importante de agentes del hospital" que "ven peligrar la cantidad y calidad de sus servicios". También puso de relieve Bergero que el Consejo Local de Salud ya se había expedido con sus inquietudes, tomó "medidas coyunturales" y solicitó "todavía sin éxito" una entrevista con Uría.

En relación con la crisis, la jefa Médica, Claudia Muñoz -en lo que significó el prolegómeno de la declaración de referencia dirigida a Uría- convocó a los responsables de los servicios para analizar las medidas, y luego de una prolongada evaluación se produjo la comunicación a la funcionaria. Un hombre cercano a Uría confesó ayer que la ministra "vive exigiendo más presupuesto" pero a causa de las restricciones "no obtiene resultados positivos".

"Las negociaciones de aumentos salariales están siendo prioritarias, y Uría así lo siente", dijo el referente.

Bergero dijo, en un sugestivo párrafo, que el comunicado de los profesionales a Uría "muestra que tienen intacto el compromiso con la salud de los cipoleños. Yo los convoco a continuar juntos en esta difícil tarea de procurar una solución acorde a lo necesario".

Carlos Rais, uno de los médicos que rubricó la nota a la funcionaria ya había anticipado a este diario que "cada uno de los servicios, desde Terapia Intensiva hasta Cuidados Paliativos, planteamos las falencias que tenemos para continuar con la atención de pacientes. Seguimos por el voluntarismo de los profesionales".

Empero, de otros círculos profesionales se indicó que de alguna forma el problema es superable y no "gravísimo". "Por ejemplo, se habló del "cierre" de Terapia Intensiva cuando lo único que se hizo es desafectar una cama y dejar las otras cuatro, para que la atención sea eficaz. Pero nunca se resintió el servicio", dijo.

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