Crece sin pausa la brecha del consumo de productos según el nivel de ingreso

Gastos con diferencias abismales, mientras un rico gasta para la canasta básica como mínimo $ 4.204, un pobre se gasta todo el sueldo, o más, vive endeudándose, ya que desembolsilla $ 1.602.
Quienes tienen menores ingresos pueden gastar en la canasta básica más de la mitad de dinero que los que más ganan. En 2004, la relación era 55%. En un extremo, 92% tienen computadora; en el otro, 1%. En el extremo más débil de la pirámide social, hay 6,4 millones de personas que no llegan a comprar la canasta básica de alimentos que define la indigencia y que cuesta $ 1.857 para una familia tipo, el equivalente a una comida para cuatro personas.

Esa brecha del consumo, se viene agrandando a pasos agigantados en este 2009, llegando a más del 75% según informes privados de distintas consultas, en una tendencia que se detecta notablemente tanto a la hora de ir al supermercado como en los electrodomésticos que cada uno posee.

Según un informe de una consultora privada, en el primer semestre de este año, el 33 por ciento de los hogares argentinos que pertenecen al sector socioeconómico más bajo gastó, en una canasta básica de productos de alimentación, perfumería y limpieza, más de dos tercios de lo que desembolsó -para la misma canasta o incluso superior- un hogar promedio de clase alta.

Ricos más ricos, pobres más pobres

La brecha entre los consumos de esta Argentina "fragmentada", no sólo se marca en el dinero que la gente dedica a los productos de consumo masivo. Claramente, se refleja también en el equipamiento y el confort que tienen los hogares y que varía mucho entre los distintos niveles sociales. Sin contar la televisión y la heladera, que están presentes en todo los hogares, las diferencias más pronunciadas se reflejan en la posesión de otros bienes y servicios como computadoras, plasmas, conexión a Internet, equipos de aire acondicionado y microondas. El caso de las PC es el más paradigmático. Si bien, en promedio, el 29% de los hogares tiene una computadora, la brecha es abismal entre los extremos de la pirámide: en la clase alta, la penetración es del 92% y en la baja, sólo del 1%.

Aumento de precios

Los aumentos de precios que vienen teniendo los alimentos y bebidas (acumulan 7,9%, según el INDEC) "fueron la causa directa de la pérdida del poder adquisitivo de la gente más humilde, que destina una mayor proporción de sus ingresos a los artículos indispensables".

Lo contrario ocurre con el segmento de clase alta. Un relevamiento señala que en el mercado se observa una "sofisticación del consumo de la clase alta" que indica una vuelta a aquellas categorías de mayor valor agregado y un retorno a las marcas premium.

Las diferencias abismales

Puesto en números, mientras un hogar de clase alta dedicó 4.204 pesos a esos rubros básicos, en el otro extremo dedicaron al mismo rubro $ 1.602. En el medio de las dos puntas, un hogar de clase media baja (el más numeroso, con el 44% del total) destinó para comprar los mismos productos el 63% de los más ricos, esto es, 2.758 pesos. Y uno de clase media alta (15% de la población), destinó el 80% de lo que pagó un hogar de la clase más acomodada, 2.963 pesos. En el 2004, según el informe, esa relación era del 55% para el hogar más carenciado, del 68% para uno de clase media baja y del 87% para uno de clase media alta. Además, "los dos estratos de menor poder adquisitivo disminuyeron más la frecuencia de sus compras".Las diferencias en las posibilidades de compra de los dos extremos de la pirámide se agrandan en las categorías de productos no básicos, como aquellos de limpieza y tocador. En este sentido, según el estudio, mientras una familia del sector marginal destina el 83% del gasto a los productos básicos, como la leche, la harina o el aceite, entre los consumidores más pudientes ese porcentaje es del 43%. El resto, (17%), lo gasta en productos no básicos.

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