Crece el impacto de Ganancias en los salarios de empleados

Caen los ingresos de bolsillo por la falta de ajuste del mínimo no imponible y los aumentos de sueldos
Durante 2008, Juan H. recibió un salario mensual promedio de $ 5000, neto de descuentos a la seguridad social. De ese monto, $ 1292 le fueron descontados en todo el año para el impuesto a las ganancias, lo que le significó una carga del 1,99% de su ingreso. Para este año, la empresa donde trabaja firmó un convenio con una suba salarial del 15%, un porcentaje similar al nivel de inflación estimado por los estudios privados, y el promedio de ajuste que tuvieron los salarios en blanco, según encuestas oficiales y privadas. Así, con un sueldo de $ 5750, el joven Juan -soltero, sin personas a cargo- mantendría un poder adquisitivo similar al de 2008. Sin embargo, el descuento anual del tributo le recorta ahora un 3,72% del ingreso: por Ganancias pagará $ 2784,50.

El caso de Juan refleja el de muchos otros trabajadores, que sufren este año un incremento de la carga tributaria. ¿La causa? La falta de actualización del monto que queda fuera del alcance de Ganancias. ¿Los más afectados? Quienes ganan entre $ 4000 y $ 7000, aunque la cifra depende de qué cargas de familia u otro tipo de deducciones a la base imponible se declaren para aliviar la imposición.

Para los salarios mayores, en cambio, la situación con respecto al año pasado es una caída del impuesto, ya que a partir de este año se deducen de la base imponible montos mucho más altos, al haber quedado eliminada la tablita que, hasta 2008, reducía progresivamente las deducciones a partir de los $ 7000 de ingreso mensual. De todas maneras, esas personas tributarían aun menos ahora si se ajustara el valor de esos montos que se deducen del ingreso sobre el que se calcula el tributo.

Para quienes tienen una mayor carga tributaria, el efecto es mayor cuanto mejor haya sido la mejora salarial. En el ejemplo del primer párrafo, si el alza del salario hubiera sido del 20%, el impuesto se llevaría el 4,36% del ingreso, mientras que si el sueldo hubiera subido un 10%, el descuento de ganancias equivaldría al 3 por ciento.

A mediados de 2008, y como había hecho en años anteriores, el Gobierno decidió un incremento del mínimo ingreso no imponible. Los asalariados solteros sin carga de familia ni deducción por otros conceptos pagan el impuesto a partir de los $ 4015. Un trabajador que declara cónyuge y dos hijos a cargo empieza a tributar desde los $ 5553. Este año, marcado por una situación fiscal muy complicada, no se elevaron las cifras.

La consecuencia es que, al haberse ajustado los salarios para amortiguar los efectos de la inflación, más trabajadores quedaron alcanzados por el impuesto, mientras que para muchos se elevó la carga. Por ejemplo, un trabajador soltero que en 2008 cobraba $ 4000 no estaba alcanzado por el tributo. Si este año recibió un aumento del 10% estará tributando $ 450, un 0,8% de su ingreso, aun cuando en términos de poder adquisitivo percibe menos que en 2008. Un asalariado casado y con dos hijos a cargo que el año pasado ganaba $ 5500 y quedaba al margen del impuesto, si recibió un ajuste del 15% y pasó a ganar $ 6325, tendrá un descuento anual de $ 903,50, con lo cual el fisco se lleva casi $ 9 de cada $ 100 del aumento.

Según datos de la AFIP, en noviembre último hubo 820.000 asalariados con descuentos por Ganancias. Si bien este año se eliminó la tabla de reducción de montos deducibles, se mantiene vigente una escala progresiva de las tasas para el cálculo del impuesto. Así, en el primer ejemplo citado, Juan daría un salto de escalón dentro de ese esquema.

Actualización periódica

Varios economistas y contadores consideran que debería darse un esquema periódico de actualización de los ingresos alcanzados por Ganancias que evite las subas de la presión tributaria. La vicepresidenta del Consejo Profesional de Ciencias Económicas, Flavia Melzi, recordó que la propia ley establece parámetros para el ajuste de los montos. En la década pasada esos mecanismos no se usaron por la vigencia de la convertibilidad, pero con la llegada de la inflación tampoco fueron considerados. Melzi recordó que en los últimos años hubo ajustes a las deducciones por carga de familia, al monto no imponible y a la llamada "deducción especial", hoy de $ 43.200 anuales. Sin embargo, no se elevaron otros montos, como las deducciones por seguros de vida, aunque sí se crearon nuevas, como la de pagos al servicio doméstico, con un tope anual de $ 9000. Aplicar esta última deducción para el caso del ejemplo de Juan habría significado pagar en 2008 $ 342 (en lugar de $ 1292), y en 2009, $ 1397 (en lugar de $ 2784,50).

El Consejo insiste además en un viejo reclamo: la corrección de los ingresos a partir de los cuales tributa un trabajador autónomo, inferiores a los del asalariado. Hoy, un independiente con una facturación mensual de $ 1500 (sin cargas de familia) o de $ 3166 (con cónyuge y dos hijos a cargo) ya tributa.

Para el economista jefe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), Juan Luis Bour, los ingresos alcanzados por Ganancias deberían tener una pauta de actualización que podría ser el nivel de alza salarial con un tope en la tasa de inflación, para que el impuesto no lleve a pérdidas del poder adquisitivo.

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