Crece la hipótesis de que el empresario fue asesinado

Policiales: El misterio no para de crecer en Corrientes. La muerte de un empresario poco antes de las elecciones se convirtió en una bola de nieve que nadie se atreve a predecir cómo terminará. Ahora crece la hipótesis de que se trató de un asesinato y no de un suicidio, como se había especulado en primer momento. Las consecuencias políticas pueden ser enormes: citarán a declarar a dos funcionarios de máxima confianza del gobernador Arturo Colombi, que estuvieron entre los primeros en llegar al lugar y lanzaron la hipótesis del suicidio.
Según fuentes judiciales, las pericias demostraron que en el cuerpo de Hernán González Moreno -un empresario muy cercano al gobernador- había cocaína en las fosas nasales y en la orina. Y altas dosis de alcohol. Además, el dermotest en las manos de la víctima no encontró rastros de que se hubiera disparado a sí mismo, como anticipó ayer Clarín. El fiscal Guillermo Barri confirmó que no se encontraron rastros de pólvora en la mano del joven que se habría suicidado. Señaló, sin embargo, que esta confirmación "no descarta la hipótesis del suicidio".

Además, la pistola de guerra de donde habría salido el disparo (un colt 45 del año 1902, que se encontró en el piso del auto) no sería la del empresario, sino una igual. A la de González Moreno, coleccionista de armas, la encontraron en el armario de su casa. Los forenses que hicieron la autopsia del cuerpo deben determinar otro detalle que sumaría al misterio: miran con lupa el maxilar inferior del cadáver para saber si lo durmieron de una trompada.

Para los investigadores, la cocaína, el alcohol y las pastillas de Viagra que encontraron en la guantera del auto donde estaba la víctima podrían conducir a la pista de una fiesta sexual previa al desenlace. O a la que el empresario nunca llegó. El hecho de que la cocaína y el alcohol se hubieran metabolizado en la orina indica que Moreno venía consumiendo desde un par de horas antes.

A González Moreno lo encontraron muerto de un tiro en la cabeza dentro de su auto en un campo cerca de Goya, a las 4 de la mañana del viernes. Tenía una botella de whisky Johnnie Walker Blue Label, un vaso (de vidrio) a medio tomar y una bolsa de hielo que se había derretido encima de un sobre lleno de papeles.

El balazo en la cabeza tenía orificio de entrada y de salida, lo que muestra que el disparo se hizo de una distancia de hasta 20 centímetros y que la pistola no estaba pegada a la sien. Los cuatro vidrios del auto estaban abiertos. Salieron a buscarlo en plena noche. Primero llegó al lugar un amigo. Tras él, el director de Información Pública de Arturo, José Luis "Billy" Zampa, y el jefe de la custodia personal del gobernador, Juan Geraldi, que serán ahora citados por la Justicia.

Horas después, la comisión policial y el fiscal de Goya, Guillermo Barry. Ante la complejidad que tomó la causa, se armó un equipo para investigar: se sumaron dos fiscales de corrientes, Buenaventura Duarte y Alejandro Chaín, especialistas en causas penales. Hoy se instalarán en Goya. González Moreno era un empresario clave en el esquema de poder de Arturo Colombi. Había montado una agencia de noticias oficiales (pero privada), que recibía muchos recursos de la publicidad oficial.

Y a la vez, como un ariete político, el empresario hizo una denuncia por enriquecimiento ilícito contra el candidato opositor Ricado Colombi -gobernador electo- con el patrocinio del polémico abogado Mariano Cúneo Libarona. Si se verifica la hipótesis de un asesinato político, la Justicia podría apuntar aun más alto en el esquema de poder correntino.

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