Crece el escándalo en el Parlamento de Gran Bretaña

Exigen la renuncia del presidente de la Cámara de los Comunes; Brown prometió "mano dura"
LONDRES.- El escándalo político que estalló hace dos semanas en Gran Bretaña, tras la difusión por parte del periódico Daily Telegraph de gastos excesivos de parlamentarios que fueron financiados con dinero público, se intensificó ayer cuando el líder del Partido Liberal Demócrata, Nick Clegg, pidió la renuncia del presidente de la Cámara de los Comunes, Michael Martin, un hecho inaudito en más de 300 años.

En un gesto inusual en la política británica, donde el presidente de la Cámara de los Comunes es una figura casi intocable al contar con el apoyo consensuado de los partidos, Clegg criticó fuertemente a Martin y dijo que no cree que sea "el hombre adecuado" para "liderar" la renovación del Parlamento. "Lo decente sería que presentara su renuncia, porque [Martin] es un obstinado defensor del statu quo y se necesita un reformador radical", afirmó.

La presión sobre Martin se ha incrementado por su manejo del escándalo de los gastos, que dejó en evidencia los defectos de un sistema parlamentario que pagó prestaciones, muchas de ellas insólitas, con dinero público. El periódico Sunday Times indicó ayer que una moción de no confianza en su contra podría ser presentada hoy mismo por miembros del Parlamento.

Sin embargo, el parlamentario laborista Stuart Bell, aliado del presidente de la Cámara de los Comunes, señaló que Martin podría anunciar que abandonará el puesto, aunque no antes de las próximas elecciones generales, previstas para junio de 2010 a más tardar.

Por su parte, el canciller David Miliband se negó a expresar su apoyo a Martin e hizo hincapié en que el gobierno no puede adoptar ninguna posición en el asunto.

Pero el propio Gordon Brown se involucró en el caso, al publicar un artículo en el dominical News of the World en el que dijo que aplicará "mano dura" en el escándalo por el cobro indebido de dietas en el Parlamento británico. El premier dijo, además, que no descarta "medidas disciplinarias inmediatas".

En el texto, Brown indicó que reformará el sistema por el cual los diputados británicos pueden reclamar gastos extravagantes vinculados con sus segundas viviendas y dijo que es consciente de que el mero reembolso del dinero de los contribuyentes no será suficiente como sanción. Además, reiteró que pondrá fin al "comportamiento inaceptable" de los legisladores.

Ayer, el periódico Sunday Telegraph informó que precisamente los parlamentarios que habían buscado impedir la publicación de los gastos de los diputados fueron los que quedaron involucrados en el escándalo. Entre ellos se encuentran los conservadores David Maclean y Julian Lewis y los laboristas David Clelland y Fraser Kemp.

La semana pasada fueron suspendidos de sus puestos los laboristas David Chaytor y Elliot Morley por haber cobrado dinero por gastos extravagantes para sus segundas viviendas. Además, por la misma razón, renunció el ministro de justicia adjunto, Shalid Malik.

Funcionarios de la policía metropolitana y de la fiscalía británica se reunirán esta semana para discutir si lanzan una investigación criminal por las denuncias dadas a conocer por el Daily Telegraph en contra de los parlamentarios.

Más allá de la indignación de la opinión pública por el escándalo, quien también expresó su preocupación al primer ministro fue la reina Isabel II, según informaron los dominicales Mail on Sunday y Sunday Telegraph .

La monarca dijo a Brown que está "muy preocupada" por las revelaciones sobre los gastos de los legisladores y que teme que la crisis "pueda dañar a largo plazo" a la Cámara de los Comunes. Una fuente del palacio dijo también que Isabel II "está al tanto de cómo la población se siente asqueada por este tipo de cosas" y que "es consciente de que hay una recesión".

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