Crece el escándalo en Gran Bretaña

Otro legislador laborista debió dejar la banca y ya hay reclamo de adelantar las elecciones; Gordon Brown dijo estar "shockeado"
LONDRES.- Los británicos no han visto nada similar desde la época de Oliver Cromwell y la sangrienta guerra civil desatada en 1642 con la clausura de su Parlamento: en una misma semana, dos lores fueron suspendidos de sus cargos por vender sus servicios al mejor postor, el subsecretario de Justicia renunció y la máxima autoridad de la Casa de los Comunes, Michael Martin, está a punto de convertirse en el primero en ser despedido de su cargo en más de 300 años.

Anoche, un parlamentario laborista, David Chaytor, se convirtió en el segundo en ser sancionado con una suspensión de seis meses por parte de su partido. Todo a raíz del escándalo desatado por la revelación de inusuales reembolsos de gastos a cargo del erario público. Un affaire que ha puesto en jaque la estatura moral de la admirada democracia parlamentaria de Gran Bretaña.

Los británicos están furiosos y las consecuencias políticas de su ira pueden ser peligrosas. De acuerdo con una encuesta realizada por la BBC, un 65% demanda el llamado inmediato a las elecciones generales, previstas hasta ahora para principios del año próximo. Y esto sería un balde de agua fría para los laboristas del premier Gordon Brown: sólo obtendrían un 22% de los votos.

Al reaccionar rápidamente y despedir a los más transgresores, el líder del Partido Conservador, David Cameron, logró limitar los daños, por más que él mismo se vio implicado en el affaire al haberles hecho pagar a los contribuyentes 1000 dólares por la limpieza de su invernadero. Es así como los tories lideran las encuestas con cifras de entre el 39 y 41% de apoyo.

Pero lo que más sorprende es que los únicos partidos que han avanzado en popularidad esta semana son los "antisistema": el Partido Nacionalista Británico y el Partido Independentista del Reino Unido (UKIP). Juntos alcanzan ahora una intención de voto similar a la del laborismo.

Para lavar la imagen

Con elecciones locales y europeas dentro de menos de un mes, los políticos están sumidos ahora en una frenética carrera de contrición pública, y se toman fotos escribiendo cheques para devolver lo "tomado por error" antes de que los electores les den una paliza. La cifra de reintegros ya pasó los 200.000 dólares.

Brown afirmó ayer estar "shockeado y furioso" por lo sucedido y prometió "limpiar completamente el sistema aplicando todas las sanciones que sean necesarias".

La debacle comenzó el último fin de semana, cuando el diario conservador The Daily Telegraph publicó la primera parte de una larga lista de vergonzosos detalles sobre los gastos reclamados por miembros del gabinete de Brown.

Entre otras cosas, se supo que el propio jefe de gobierno usó fondos públicos para pagarle a una señora que hacía la limpieza tanto de su residencia en Downing Street como de la casa de su hermano. Y que la ministra de asuntos comunitarios, Hazel Blears, cambió tres veces de vivienda en Londres en menos de un año y que en cada ocasión hizo que el Estado pagara la adquisición por más de que con cada venta ella recogió una cuantiosa ganancia.

Ahora se sabe que en los últimos cinco años parlamentarios laboristas, tories y liberales demócratas, amparados en el pretexto de cubrir "gastos necesarios para el desempeño de sus funciones", se hicieron pagar extravagancias como la reparación de un caño bajo la cancha de tenis de una mansión, la poda de 500 árboles en torno a un palacio, así como nimiedades como caramelos, chocolatines, fertilizantes para el jardín y hasta una multa de 50 dólares por no haber pagado los impuestos a tiempo.

Desde el punto de vista legal, la mayoría no rompió ninguna ley por cuanto, de no residir en Londres o en el distrito que representan, las reglas internas del Parlamento les permiten hacerse reembolsar todo gasto incurrido para poder cumplir con su misión parlamentaria. El dilema radica en que estas normas fueron diseñadas y aprobadas por los parlamentarios mismos y que es evidente que fueron manipuladas.

Hay muchos casos que sólo causan estupor. El ex secretario de Estado de Agricultura Eliot Morley hizo que el erario cubriera los intereses de una hipoteca, a razón de 1500 dólares por mes, que ya había sido pagada dos años antes. David Chaytor, igual que Morley, fue suspendido del Partido Laborista por una "hipoteca fantasma" de 20.000 dólares. Similar es la situación del subsecretario de Justicia, Shakid Malik, quien renunció al descubrirse que había reclamado el máximo autorizado de dinero (150.000 dólares en tres años) en el alquiler de un domicilio en el cual no vivía.

Dos lores laboristas, Peter Truscott y Thomas Taylor, ya fueron suspendidos también por seis meses de sus bancas por cobrar comisiones de empresas a cambio de enmendar leyes.

En medio de la recesión y con niveles de desempleo en ascenso, los británicos han comenzado a expresar públicamente su ira. Parlamentarios del oficialismo y de la oposición han recibido insultos tanto en la calle como en medio de programas televisivos. Tan seria es la situación que uno de los pocos políticos aún no salpicado por el escándalo, el tory lord Michael Morris de Naseby, sostuvo que "sólo la convocatoria a elecciones generales lo antes posible puede salvar los sólidos pilares de la democracia británica".

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