Crece el escándalo por los aportes para la campaña K

Crece el escándalo por los aportes para la campaña K
La Justicia intimó al FpV a que declare cuál fue el monto exacto que recaudó y gastó para las últimas elecciones. Contradicciones en el registro oficial.
La justicia electoral intimó al Frente para la Victoria bonaerense a que unifique el registro de aportantes de campaña que entregó el lunes pasado. El oficio se emitió después de que Crítica de la Argentina revelara ayer que el partido que llevó a Néstor Kirchner y a Daniel Scioli al frente de la boleta en las últimas legislativas presentó dos versiones distintas de su recaudación: la ley exige que el informe de financiamiento se realice en papel y en soporte magnético para ser publicado en la web. En el primero dijeron haber juntado contribuciones por $ 13.427.418,99 mientras que en el segundo declararon casi quince millones en donaciones. Los responsables de la campaña dijeron al juez electoral Manuel Blanco que se trató de "un error de software" en la carga de datos. En el medio hay 97 personas que están en una lista y no en la otra.

Este diario descubrió las diferencias a partir del relato de Mauro Alejandro Gutt, el joven de 34 años que es hijo del intendente de Adolfo Alsina y figura aportando 206 mil pesos en la versión digital que está en la página web de la Cámara Nacional Electoral. Su padre se comunicó para desmentir por completo la contribución. Un rato más tarde volvió a llamar asegurando que había un error, que el aporte era de 20 mil y que lo había olvidado. Esta cifra aparece en el balance entregado en papel.

Fuentes del Frente para la Victoria dijeron a este diario que el resultado de este evidente desorden en los balances se debe a que se mezclaron aportantes que habían dado su dinero a la financiación de la campaña de los diputados provinciales y aparecieron en la de los legisladores nacionales: Kirchner y Scioli. De esa manera justifican los nombres mezclados y el millón y medio de pesos de diferencia entre las dos versiones.

Si hay algo que diferenció este informe de todos los anteriores del kirchnerismo es la aparición de cientos de donantes individuales con montos relativamente bajos. Desde 2003 hasta esta última presentación predominaban las empresas entre los aportantes a las campañas. El rubro de la salud, por ejemplo, había aportado el 30 por ciento del dinero en las elecciones anteriores. El escándalo de la mafia de los medicamentos y los vínculos con el ex superintendente de Servicios de Salud y recaudador oficial, Héctor Capaccioli, generó un cambio en la ingeniería financiera que transparentó en la última presentación. Ahora, predominan los nombres y apellidos de dirigentes políticos: funcionarios de municipios y de las administraciones públicas nacional y provincial, además de diputados y senadores bonaerenses. En algunos casos se ven organigramas casi completos: un ejemplo es el de Mario Oporto, el director de Educación provincial que declara haber entregado 20 mil pesos. Siete funcionarios de su cartera dicen haber dejado entre 5 y 10 mil pesos cada uno.

El destino real de las donaciones de los casi cien aportantes que aparecen en uno de los listados y no en el otro se develará con el tiempo y el accionar de la Justicia, pero lo concreto es que ese grupo también está compuesto por funcionarios de segunda línea sin demasiados apellidos famosos. El Ministerio del Interior, que comanda Florencio Randazzo, tiene muchos contribuyentes: el secretario de Interior, Marcio Barbosa Moreira, con 20 mil pesos, la misma cifra que puso el subsecretario de Coordinación, Fernando Cartechini, y el hombre que está en el puesto inmediato inferior, Guillermo Prates. Es llamativo que ese monto implica dos meses de su salario.

Entre los 97 aportantes en debate, también está el Ministerio de Agricultura provincial. Cuando Emilio Monzó todavía mantenía su cargo y no había sido despedido por una orden de Kirchner a Scioli, el funcionario y gran parte de su equipo dieron plata de su bolsillo para la elección de sus jefes, según confirmaron ayer a Crítica de la Argentina. El propio Monzó aportó 12 mil pesos. Su segundo, Ricardo Angelucci, 9 mil y el director de Gestión, Control y Estadística, 7.500. Otro tanto puso Marcelo Daletto, jefe de Gabinete del Ministerio, y Viviana Di Marzio, la directora de Instrucción de la Subsecretaría de Calidad Agroalimentaria y Uso Agropecuario de los Recursos. Hasta Virginia Gatti, la secretaria privada de Monzó, dejó 4.500 pesos.

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