Crece la dependencia privada de fondos oficiales

Los subsidios se multiplicaron por diez. Se utiliza el 20% del gasto público. Cuánto repartirán este año.

Este año el Gobierno gastará tres veces más en transferencias al sector privado de lo que pagará en intereses de la deuda pública, informó El Cronista. De esta manera aumenta la dependencia del sector privado a los subsidios estatales que llegó a abarcar más del 20% del total del gasto público y que creció de manera exponencial en los últimos años.

El presupuesto 2009 fija un reparto de $41.212 millones de transferencias al sector privado, según un informe presentado por el Instituto de Estudios y Formación de la CTA. De esta manera, los subsidios al sector privado se multiplicaron por diez en apenas cuatro años.

Mientras que 2005 las transferencias al sector privado sumaban $ 3.353 millones, en 2008 se ejecutaron $ 30.986 millones y para 2009 se prevé un gasto de $ 35.258 millones. Los que mayores subsidios recibirán este año serán el sector energético y el transporte.

"Al año 2009 entre regímenes promocionales, subsidios y préstamos el Estado ha transferido al sector empresarial y dominantemente al más concentrado la suma de $ 41.212 millones", precisó el informe difundido por el diputado Claudio Lozano.

Recaudación. Debido a la promoción económica, el Estado prevé dejar de recaudar $ 4.753 millones en 2009. Se trata de los denominados gastos tributarios, que incluyen los costos de los incentivos de inversiones en bienes de capital y obras de infraestructura y que representan una transferencia de ingresos indirecta del Fisco a las empresas.

Por su parte, la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP) aseguró que "las transferencias corrientes al sector privado, que constituyeron el principal motor de las erogaciones durante el año 2008, representan más del 20% del gasto primario nacional".

Recompra. Desde que el Estado obtuvo acciones empresarias tras la estatización de las AFJP, se adjudicó un suma similar a $10.000 millones. Estas acciones parecen no convencer a ninguno de los actores: los empresarios no quieren directores estatales en sus compañías y el Gobierno preferiría tener liquidez para expandir el gasto. Por eso es que muchos empresarios analizan recomprar esas acciones.

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