Crece el contraste entre nuestro Desaguadero y el de San Luis

En la parte de Mendoza faltan servicios para el turista y desde hace décadas todo luce casi igual. A dos kilómetros al Este del histórico Arco que marca el límite de ambas jurisdicciones, San Luis construye una amplia isla de servicios y peaje.

Por Desaguadero pasan a diario unos 2.000 vehículos y en esa larga lista hay de todo: desde camiones con cargas internacionales, colectivos de larga distancia y viajantes que van de pueblo en pueblo, hasta centenares de turistas que llegan con sus autos llenos de bolsos y también hombres de negocio.

En época de vacaciones la cifra se multiplica por tres y llegan a ser más de 6.000 los vehículos que circulan a diario por ese tramo de la ruta 7, ingreso clave a Mendoza. Los números pertenecen a la Policía y resultan contundentes; el tráfico es tan nutrido que, en las horas pico, se forman largas colas de gente que espera para entrar o salir de la provincia.

Sin embargo esta realidad, fortalecida en los últimos años por las políticas de promoción turística de la provincia, no se ve reflejada en el desarrollo que muestra el pueblo paceño de Desaguadero, un lugar de casas chatas y barrido por los vientos del desierto, que cambió muy poco en las últimas décadas y que no cuenta con todos los servicios necesarios para recibir y atender a los que llegan a Mendoza.

"La verdad es que nos falta de todo", resume Claudia Castro, vecina de Desaguadero y agrega: "Hay gente que se desilusiona mucho con la entrada a Mendoza. Vienen entusiasmados con la promoción de los grandes centros turísticos pero esto es lo primero que ven: tierral por todos lados, casas humildes porque acá falta trabajo, poca sombra y muy pocos servicios. La mayoría sigue de largo y ni siquiera se para a estirar las piernas, pero la culpa no es de ellos sino nuestra, de nuestros gobernantes que nos tienen olvidados".

En contraste con el Desaguadero mendocino, del otro lado del Arco, San Luis tiene prácticamente terminada una obra que cambiará radicalmente la cara a toda la zona, a la puntana claro está. Apenas a dos kilómetros del Arco del Desaguadero, el gobierno de San Luis ha construido un complejo de edificios que está destinado a prestar los más variados servicios al viajante. Incluso está proyectada la instalación de una sala de juegos que ocupará el más grande de los edificios.

El complejo tiene en total una decena de construcciones, además de cabinas de peaje y contendrá hasta un centro cívico. Desde hace meses la obra está terminada, iluminada y señalizada pero no ha sido inaugurada porque, dicen desde el gobierno de San Luis, no ha llegado la habilitación final.

"Está pedida desde hace meses al gobierno de la Nación pero ni siquiera nos han respondido", explican desde el Ministerio de Transporte, Industria y Comercio, y agregan que para acelerar el trámite se ha pedido un pronto despacho. Calculan tener todo funcionando antes de fin de año.

Osvaldo Rodríguez es el sereno de La Isla y su tarea es la de controlar la seguridad de los edificios, que se destacan, más que nada, por sus amplias superficies vidriadas. El lugar cuenta con instalaciones para la atención de colectivos y camiones; también hay espacios para futuros locales comerciales y para dependencias de la policía, los bomberos y el centro de salud; el edificio más grande es una imponente mole vidriada de dos pisos con aire acondicionado, donde está prevista la instalación de un centro comercial y un casino.

También hay proyectada la construcción de un hotel y de una estación de servicios, aunque esto último, por ahora, está sólo en los papeles.

"Si no hay mejoras del lado mendocino, el día que esto arranque, a Desaguadero se lo come crudo", asegura Rodríguez.

Del lado mendocino, Desaguadero cuenta para la atención del turista con una hostería concesionada al sector privado, tres comedores familiares repartidos en casas humildes, algunas gomerías, un hospedaje, un informador turístico sin demasiada información (ver aparte) y una docena de personas voceando en la ruta sánguches de jamón y choripanes.

"Acá hace falta que el Gobierno nos preste atención. Le doy un ejemplo insignificante: los pocos árboles que hay crecen porque Dios es bueno, pero del lado puntano el gobierno los riega todo el tiempo. El camión de la basura acá pasa de vez en cuando y nuestras calles se riegan sólo cuando hay un acto político", dice Claudia.

Ismael es uno de los tantos camioneros que cruzan Desaguadero cada tanto. El hombre dice que conoce el lugar desde los años '70 y que está igual: "No hay un parador con churrasqueras y buena sombra; no hay comodidades para dormir un rato; faltan más grifos de agua y los baños y duchas del informador turístico funcionan sólo hasta las 21, si venís después, se te complica".

Nicolás Herrera es otro de los vecinos: "Fíjese que inauguraron un informador turístico, una gran obra para la zona, pero las chicas que lo atienden no están preparadas porque nadie las capacita. Están allí, sin saber muy bien qué hacer y la gente se da cuenta. El gran problema es que estamos en la entrada a la provincia y los que llegan quieren información. A La Paz no le interesa que Desaguadero crezca, entre otras cosas porque vivimos a 50 kilómetros. Ésa es la verdad y lamentablemente al gobierno de la provincia, tampoco".

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