Crece en el campo el ánimo de protesta contra el Gobierno

Crece en el campo el ánimo de protesta contra el Gobierno
Los productores agropecuarios bonaerenses ven obstáculos en las medidas oficiales
SUIPACHA.- Los chacareros Eduardo Lawler y Sergio Lettieri no se explicaban lo que leían. "Ayer tomamos conocimiento de los requisitos que se imponen para otorgar la emergencia o el desastre agropecuario y vemos que está lleno de trabas y complicaciones, como nos tiene acostumbrados el Gobierno -resumía el primero con un facsímil de la resolución-. Tampoco está claro a qué tasa hay que pagar el impuesto diferido, porque si el productor no puede pagar ahora, menos podrá hacerlo dentro de 180 días."

En esta pequeña localidad bonaerense de 8000 habitantes la desazón y el disgusto que les provoca a los productores cada medida del Gobierno hacia el sector -como la señalada más arriba- crecen a ritmo acelerado y casi todos dan por hecho una nueva medida de fuerza, que apunta a la no comercialización de granos y carnes, "tratando de no complicarle la vida en lo más mínimo a la comunidad urbana".

Y ellos sostienen que con la declaración de la emergencia agropecuaria el Gobierno quiere mostrar a la gente de la ciudad que está ayudando con una medida extraordinaria, "cuando en realidad está aplicando una ley y es su obligación", apuntó Lettieri.

"Al paso que vamos el paro es inevitable. ¿La modalidad? Pensamos que será como el año pasado, cuando tuvimos mucha presencia en la ruta con maquinarias y banderas para mostrar el disconformismo que tenemos a la gente que pasa", agregó el chacarero.

Sobre la actitud del Gobierno, Lawler se pregunta si hay desconocimiento e ineptitud para con el sector o si existe una política intencional de trabar al sector más dinámico de la economía argentina. "Si es la primera opción, es cuestión de asesorarse, y si es la segunda, la cosa ya es grave", señaló.

Es obvio que el ánimo no es el mejor, más si se trae a colación el impacto de la sequía, tema inevitable en estos días y desde hace mucho tiempo. En el campo se observa cómo en este distrito el maíz se perdió en un 80 por ciento.

El cuadro de la ganadería no es menos dramático. Hace dos años en Suipacha había 100.000 vacunos. A principios de este año la cifra se redujo a 80.000 "y en los primeros veinte días de 2009 ya se malvendieron unas 3000 cabezas porque los productores no tienen pasto en sus campos ni pueden comprar rollos", apuntó Lawler.

Además dijo el chacarero que no se sembrarán los verdeos de invierno "porque no hay incentivos" ni trigo.

El tambo, en baja

A la conversación con LA NACION se sumaron el tambero Eduardo Martínez y el pequeño industrial quesero Marcelo Lizziero, quienes aportaron más datos de la complicada realidad que vive el campo.

Martínez, que tiene su establecimiento en la localidad vecina de Román Báez, con 250 vacas en ordeño (para la zona, se considera de mediana escala), dice que la actividad está en crisis por la caída del precio de la leche, el diferimiento de los pagos por parte de la industria y por la sequía. Con pesar señala que tiene que regalar los terneros a un engordador porque no los puede alimentar.

"El acuerdo del precio de la leche no se cumple. Se firmó por un peso el litro en el tambo, pero nos pagan 78 centavos y encima con cheques a 60 y 90 días; además, con la sequía, en mi caso, la producción de leche cayó un 25% y a otros, hasta en un 30", resumió.

Por su parte Lizziero explicó el desánimo de la gente. "Vemos una actitud muy agresiva por parte del Gobierno. No parece que estuvieran gobernando para los argentinos, sino en contra de un sector. Esto es lo que más nos angustia, y tenemos prácticamente la certeza de que esta actitud no va a cambiar en los próximos tres años", se lamentó.

El industrial agregó que la política instrumentada por el Gobierno se le volverá en contra. Explica su razonamiento en lo que interpreta como una serie de desalientos a la producción.

"Con la regulación del mercado de carne y leche quisieron bajar los costos de la canasta de alimentos. Pero lo único que hicieron fue desalentar la producción. Ahora van a faltar esos productos, con lo cual los precios subirán y lo sufrirá la población", resumió.

Por último Lizziero sostuvo que él nunca estuvo de acuerdo con los paros.

"No está la protesta en el espíritu de un sector que produce alimentos para 40 millones de argentinos. Nadie está más lejos de querer hacer un paro en contra de compatriotas", reflexiona. Y se resigna: "Es la única manera de que el común de la gente se dé cuenta de que la situación es hipercaótica".

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