En la coyuntura del campo, caen las operaciones inmobiliarias del sector

La crisis del campo hizo que se arriende en sociedad y que las ventas sean prácticamente nulas. Desaparecieron los inversionistas internacionales y algunos locales compran en Uruguay.

BALCARCE .- El punto de inflexión del declive en la actividad inmobiliaria en el rubro campos está ligado al conflicto del sector rural con el Gobierno. Desde que se impuso la Resolución 125 y el cierre de los mercados internacionales para los granos y carnes argentinas, los inversores dejaron de estar presentes en el sector inmobiliario.

La falta de rentabilidad y confianza motivó que descendiera abruptamente la compra venta de establecimientos rurales. La disminución fue menor en los arrendamientos, donde se debió a apelar a una sociedad entre partes a través del pago a comisión de cosecha.

Respecto a los precios, el valor de los campos no ha retrocedido porque hay poco en oferta y en los arrendamientos la disminución fue del orden del 50%.

Los martilleros con más trayectoria en Balcarce opinaron que la incertidumbre y la competencia con Uruguay (superó en exportaciones a la argentina) motivaron que la actividad cayera.

Arrendamientos

Julián Pozo manifestó que han disminuido en un 40 a un 50% respecto al año anterior. Los arrendamientos rondaban entre 350 y 400 dólares y este año van desde 130 a 200 dólares".

"No ha habido la demanda de otros años, donde ponías un campo en oferta y había veinte oferentes: prácticamente hacían cola. Este año ha sido más medido y se ha utilizado una metodología que hacía bastante no se utilizaba, como es alquilar a porcentaje", reflexionó el martillero.

Por su parte, Carlos Digerónimo apuntó que el interés por los arrendamientos sigue siendo prácticamente el mismo aunque "el valor de lo que se produce ha bajado y los costos de producción han subido".

Horacio Fontana indicó que los arrendamientos para trigo se desarrollaron entre abril y junio. "Hubo un desánimo importante porque los valores no eran redituables. Por ello, los campos que estaban en 350 dólares pasaron a 150 y 170 dólares, lo que para los dueños es una entrada significativamente menor", aseguró.

En otro orden, mencionó que para la cosecha gruesa hay una leve mejoría. "Se puede llegar a pagar hasta 220 dólares la hectárea pero fundamentalmente para hacer soja", admitió.

Compra - venta

Los campos más buscados por su fertilidad están en Mar del Plata, Tandil, Balcarce y Necochea, donde una hectárea puede llegar a valer hasta 10.000 dólares.

Pozo comentó que los precios de las tierras siguen siendo buenos aunque entendió que "hay casos que no se condice lo que es el campo con lo que vale".

En este sentido, mencionó que existieron muy pocas operaciones. "En años anteriores era muy factible hacer operaciones porque había inversionistas extranjeros, los cuales han desaparecido por las medidas del Gobierno que no crean confianza en el país", argumentó.

Carlos Digerónimo coincidió en que "había muchísimo más movimientos en los años precedentes".

El corredor público puntualizó que "el vendedor no sabe si el dinero le sirve para algo o no. El que tiene que comprar con los valores actuales necesita entre 30 y 40 años para amortizar el campo. La reflexión es: alquilo y listo por qué tengo que hacer semejante inversión y no se si va a ser rentable el negocio. Antes recuperabas la inversión en 15 ó 20 años".

"Hay muy pocos campos ofrecidos y con los mismos valores de venta que el año pasado. En una zona muy buena, con posibilidad de riego y una unidad económica rentable, la hectárea ronda entre 8 y 10 mil dólares", consideró Fontana.

Intervención del Gobierno

Los martilleros coincidieron en que las políticas impuestas por el Gobierno para el sector agropecuario han interferido en el mercado inmobiliario.

Julián Pozo opinó que "al productor le siguen reteniendo más de lo debido. Habría que achicar las retenciones para que pueda producir y sembrar más. Brasil lo está haciendo: Lula bajó las retenciones pero igual le entra más dinero".

Digerónimo afirmó que "la gente de campo le tiene mucho miedo a este gobierno por el rumbo que va tomando. Temen que se metan con su propiedad privada. Es medio exagerado pero algunos piensan que si compran algo no se sabrá después si es de ellos o del Estado".

Asimismo, entendió que los inversores preguntan "qué pueden producir y cuál será la renta" pero los números no cierran y hay dificultades para vender. "Si el Gobierno hiciera como Uruguay, Chile o Brasil de producir alimentos y venderlos al mejor mercado, hombre de campo se pone a producir y se olvida de la política".

Horacio Fontana interpretó que la gente no tiene interés en invertir en un sector que "tiene una política nacional errática y caprichosa y que no existe una política de exportación de granos y carne. Hay algunos que se han ido a comprar campos a Uruguay porque la rentabilidad es mucho mayor".

Por último, los martilleros que aún existen algunas operaciones porque el campo sigue siendo un lugar de inversión segura.

Comentá la nota