A Coto también lo pincharon

La red de espionaje que involucraba a Ciro James y a juzgados de Misiones tenía intervenidos dos teléfonos de la casa central de Coto y, además, una línea de Torneos y Competencias. El dato llegó ayer a manos del juez Norberto Oyarbide.
La lista de las víctimas de las operaciones de espionaje de Ciro James comienza a expandirse. Uno de los juzgados de Misiones que dispuso las escuchas ilegales a Sergio Burstein, de Familiares de las Víctimas del atentado a la AMIA, y al empresario Carlos Avila, también mandó a pinchar en forma irregular dos teléfonos de la casa central de Supermercados Coto. La mecánica utilizada para generar las intervenciones telefónicas fue siempre la misma: vincular a los titulares de las líneas con causas en trámite sobre robos y homicidios con las que no tenían nada que ver.

El dato sobre los teléfonos de Coto llegó ayer a manos de Oyarbide junto con otro que podría tener relación con las escuchas al teléfono personal de Avila: también estuvo pinchada una línea de Torneos y Competencias, el canal creado por él, aunque fue durante septiembre de 2007, cuando ya se había desvinculado de la empresa. Todas esas escuchas, incluso la de Burstein, fueron indicadas por un juzgado de Posadas, en un expediente penal sobre el asesinato de un contador. Las grabaciones de TyC las retiraba James de oficinas de la SIDE, y en alguna oportunidad también se presentó el policía misionero Diego Guarda, según confirmaron a Página/12 allegados a la causa.

Todo hace pensar que James proporcionaba sus servicios de espionaje como parte de un negocio. Lo que no está claro todavía es a quién respondía y quiénes eran los clientes que encargaban esos "trabajos". Los venía haciendo por lo menos desde 2007, cuando revistaba como auxiliar de inteligencia de la Policía Federal. Y los siguió haciendo hasta septiembre último, cuando se descubrió que llevaba un año y medio trabajando –sin haber dejado la Federal– como supuesto asesor legal en el Ministerio de Educación porteño. En ese momento tramitaba su ingreso a la Policía Metropolitana de la mano del ex titular de la fuerza, Jorge Fino Palacios. Oyarbide tampoco descarta que se estuviera armando un grupo de espionaje en la nueva policía porteña, del cual James podría ser parte.

Los investigadores imaginan que detrás del caso de espionaje a la cadena de supermercados del empresario Alfredo Coto podría haber algún competidor, en materia de proveedores y precios. Por lo pronto, en el juzgado intentan ahora determinar desde cuándo se produjeron las pinchaduras, a través de qué causas se hicieron y quiénes intervinieron en su tramitación.

En cuanto a Avila y TyC, cerca del empresario vienen sosteniendo que las escuchas podrían tener que ver con las transmisiones de fútbol. En 2007 la AFA y Julio Grondona analizaban romper el contrato con TyC (algo que ocurrió este año). Entonces la entidad futbolística tuvo un acercamiento con Avila con el plan de crear un canal de fútbol. Aunque la idea no prosperó se cree que pudo haber actuado algún interesado en monitorear las negociaciones.

Lo cierto es que a Avila lo espiaron sistemáticamente en varios períodos durante 2007, 2008 y 2009, con órdenes libradas a la SIDE desde los juzgados 1 y 2 de Posadas y por un juzgado porteño, en investigaciones penales sobre robo a mano armada y asesinatos. James y un grupo de policías introducían un dato falso para justificar las grabaciones y un juez las ordenaba. Ya hay dos magistrados, Horacio Gallardo y José Luis Rey, citados a indagatoria. Esto demostraría que el sistema estaba muy aceitado.

Hasta ahora en la causa que instruye Oyarbide numerosos indicios orientan las sospechas al Fino Palacios, como quien estaría detrás del espionaje. El comisario, como ya se supo, hablaba todo el tiempo con James. En agosto y septiembre intercambiaron 150 llamados. Es justo la misma época en que fue intervenido el teléfono de Burstein, uno de los principales impulsores del desplazamiento del Fino de la nueva policía porteña.

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