Los costureros de Kirchner

Por Martín Dinatale

Para la oposición se trata de "un traje a la medida" de Néstor Kirchner. Y allá irán desde mañana los costureros del ex presidente corriendo a todo vapor por su nuevo objetivo parlamentario: la aprobación de la ambiciosa reforma política que impulsa el Gobierno.

Los tiempos corren en contra de la Casa Rosada que quiere sancionar este proyecto antes del 10 de diciembre para evitar que entre en juego la nueva mayoría legislativa liderada por la oposición. El jefe de bancada de diputados kirchneristas, Agustín Rossi, se impuso dos semanas "como máximo" para aprobar y girar al Senado la iniciativa que le permitirá a Kirchner despejar del mapa político a los partidos chicos y al mismo tiempo obligar al PJ disidente a pelear dentro de la estructura partidaria por la candidatura presidencial. ¿Se podrá en apenas dos semanas de debate legislativo alcanzar los consensos necesarios y una ley "plural" como anunció la Presidenta al lanzar el proyecto de reforma?

El oficialismo de Diputados avanzará desde mañana en el plenario de las comisiones de Presupuesto, Justicia y Asuntos Constitucionales para "coser" el traje a medida de Kirchner con vistas a la pelea de 2011. No es el único "traje" que prepara el ex presidente: la dependencia de las provincias con la Nación en términos económicos y la construcción de un esquema de reparto de planes sociales entre intendentes y movimientos piqueteros en el conurbano bonaerense también forman parte de este plan de acumulación de poder para mantenerse a flote en la Casa Rosada.

Ayer, el presidente del bloque radical en Diputados, Oscar Aguad, afirmó: "Hay reformas que son absolutamente necesarias, como la ley de medios, y como en este caso la reforma política, pero no pueden hacerse con tiempos acotados de debate". El radicalismo tiene un conflicto interno ante el proyecto de reforma impulsado por el Gobierno: le conviene en términos políticos porque se favorecerá con el bipartidismo pero, a la vez, condicionará a sus socios de la Coalición Cívica o el socialismo. En la UCR quisieran tener más tiempo para el tratamiento de esta ley para arribar a eventuales consensos con sus socios políticos. Ayer, el propio Aguad admitió: "No es una ley para entrar y salir del Parlamento, como si el Parlamento fuera una puerta giratoria; esto requiere de estudios, consultas, consensos".

No está claro aún qué ocurrirá con los socios que tuvo el Gobierno hasta ahora provenientes de la izquierda progresista. Sucede que, en este caso, la reforma política no beneficiaría a estos sectores y el Gobierno se las tendrá que ingeniar para lograr otros apoyos.

La oposición protesta y patalea a regañadientes. El kirchnerismo avanza en su objetivo. Es la misma fotografía que se vio con la ley de medios, con el presupuesto 2010 y con la suspensión de la ley de responsabilidad fiscal. La oposición critica pero no presenta planes alternativos. Una vez más no se verá un dictamen de minoría de la oposición. "En lugar de apostar a todo o nada como ocurrió con la ley de medios habría que cambiar la estrategia y buscar cambios puntuales a ciertos artículos que beneficien a los Kirchner", aconsejó en las últimas horas un allegado a Eduardo Duhalde a los diputados de Unión Pro. Tendrán que pulsear duramente con los costureros de Kirchner, dispuestos a mostrar una vez más que el poder se teje con rapidez y no espera de consensos.

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