La costumbre de Scola

La costumbre de Scola
Como en el Preolímpico 2007 fue el líder y goleador del equipo, el MVP del torneo, el que impuso los códigos y el quepagó la gran cena final.
Sumemos valores: líder y capitán del seleccionado argentino; goleador del equipo y el Premundial (23,3 puntos de promedio por partido); impulsor de los códigos internos que rigen al grupo (controla que todos pongan en un pozo común 100 dólares si reciben una falta técnica o antideportiva en el juego o por subirse tarde al ómnibus, por ejemplo); elegido otra vez, como en Las Vegas 2007, el MVP del torneo y, por si faltaba algo, anteanoche pagó otra cena para todo el plantel. Unas 30 personas comieron en el restaurante argentino Humo de esta capital por invitación de jugador de Houston, que se hizo cargo de los aproximadamente 1500 dólares del costo de la salida. Es repetitivo, pero hay que decirlo: un ejemplo que ojalá trascienda.

-¿Qué significa ser nuevamente el MVP?

-Lo cambiaría por estar en el lugar de Brasil, con el título. No lo esperaba, pensé que lo ganaría alguno de los jugadores de la final. Pero, bueno, no se pudo ser campeón y lo acepto. Me pone contento.

-¿Ya asumieron el tercer puesto?

-Y sí, aunque siempre mirar la final de afuera y ver los festejos de otros es un momento duro. Pero creo que ser terceros es el puesto que nos merecíamos y así como estoy orgulloso de haberlo logrado, también felicito a Brasil, especialmente a Tiago que es un gran amigo.

-¿Sirven las felicitaciones por la medalla de bronce?

-¡Sí, cómo no! Podríamos haber llegado al título, pero dimos todo lo que teníamos y no nos quedó más. Hicimos un torneo brillante y nos vamos con una nota bien alta.

-Tuviste defensas que te jugaron muy duro ¿estás conforme con los arbitrajes?

-Sí, los árbitros no influyeron en los resultados.

-¿A qué se debió el bajón que tuvieron en el segundo tiempo con Canadá?

-Que ellos sacaron a relucir el orgullo, apuraron sobre el final y se metieron en partido.

-¿De qué se habló en el vestuario antes de ese partido por la medalla?

-De nada especial. De salir a ganar como en todos los juegos. Era un momento demasiado importante y no hacía falta motivarnos.

-¿Cuáles son las razones de invitar a todos a un cena final?

-Lo hago no sólo por haber logrado el objetivo de conseguir la clasificación a otro Mundial y mantenernos en la línea de lograr cosas importantes. Aunque uno logre cosas muy o poco importantes, aunque se gane o se pierda, el trabajo fue excelente, hubo mucha entrega, sacrificio y nos merecemos relajarnos en una buena cena, para despedirnos bien. Es una buena manera de terminar otro proceso como corresponde.

-¿Te vas satisfecho, entonces?

-Seguro, por la forma en que trabajamos desde el 24 de julio y por el objetivo cumplido.

-¿Ginóbili, Nocioni o Delfino enviaron un regalo de agradecimiento?

-No, pero da igual. Si viene, mejor, se lo agradeceremos; pero no hace falta. No tienen por qué reglarnos nada.

-¿Qué significa sumar otro Mundial para la Argentina?

-Mantenernos en la elite mundial, eso es algo muy meritorio. Quizá la gente se sorprenda de que un país como el nuestro, con las carencias que puede tener, sea el N° 1 del ranking. Es difícil lograrlo, pero no un milagro.

-Brasil parece que vuelve a ser una gran potencia y puede complicar?

-Hay que ver, hay que ver?

-Y hasta quieren organizar el próximo Preolímpico.

-Para eso todavía falta, antes está el Mundial de Turquía y supongo que iremos con todo para tener la mejor actuación.

Contesta como juega. Con toda la fuerza, penando cuando el éxito no es propio y apoyándose en el grupo como siempre. Una de las mejores versiones de Scola pasó por el Premundial y se llevó los elogios de todos, aunque él jamás pone logros personales por delante de los del equipo. Para copiar y recordar a cada rato.

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