Costoso pasaje de las palabras a los hechos

El diálogo parece haber sido el eje central de la agenda política de la semana que tuvo a Daniel Scioli como principal protagonista, tanto en su visita formal a la Presidencia como en la ronda por él inaugurada en gobernación.

En la concurrencia a la Rosada, algo que fue magnificado por la prensa -sobre todo cuando Cristina y Scioli se vieron infinidad de veces en gestión y en campaña-, surgió un malentendido, inesperado, tal vez, por la modalidad de contradicción alevosa entre quienes transitan un mismo camino político.

Scioli fue abiertamente desmentido por el jefe de Gabinete nacional, Aníbal Fernández, cuando aquél sugirió que en la reunión se trató lo rural como prioritario. El gobernador, por cuestión de modales, o por obligada concesión política no fue contundente en sus refutaciones. Igualmente la frustración reinó entre los ruralistas y sobre quienes esperaban la cristalización de un anunciado despegue. No se puede depender de un trascendido acerca de una reunión si no hay luego un fuerte contexto de decisiones y declaraciones que apuntalen una conducta. En otras épocas un mandatario provincial sugería en forma directa o indirecta un discurso diferenciador y, también tomaba decisiones políticas en el plano interno y externo. Por caso, enviaba o proponía alguna iniciativa al Congreso para marcar terreno. En este último caso, Scioli no tiene tropa propia, pero tiene un terreno inmejorable para explotar siempre y cuando su despegue se concrete en lo factual.

El campo seguirá siendo una cuestión clave durante el resto de la gestión. Cuentan varias versiones de un reciente par de encuentros del gobernador con un antecesor, Eduardo Duhalde, que fueron gestionados por el ministro de Gobierno, Eduardo Camaño. En ambas oportunidades el ex presidente provisional le remarcó lo inviable de avanzar en la gestión sin reconocer que, antes que nada, la esencia agropecuaria de la actividad económica bonaerense. Scioli reflexiona sobre el diagnóstico, mientras también piensa en algo más que fotos y buena imagen sobre la política.

A Scioli ya le avisaron en la Sociedad Rural, tras aquella sorpresiva visita, que los gestos son positivos pero insuficientes. Haber comprendido ese mensaje no tan cifrado constituye una clave de lo que se debe hacer en un futuro no tan lejano.

En casa

En su calidad de anfitrión Scioli despertó algunos gestos de reconocimiento como de suspicacias por parte de los representantes opositores.

Algunos legisladores y dirigentes que visitaron el salón Francés remarcaron la voluntad de diálogo y de escuchar inquietudes, algo que por otra parte debería esperarse de quien está en una actitud de apertura.

Pero los elogios no abundan mucho más de ello. Luego empiezan a desfilar las sorpresas y las suspicacias por aquello que consideran un doble discurso. Scioli, según señalan, hace gestos sutiles de despegue especulando una amplificación por parte de los medios, pero su alineamiento con Nación se mantiene pétreo sea por necesidad o por convicción.

Algunos ejemplos ilustran cierta actitud timorata y dubitativa de Scioli a través de su relato. Los dirigentes del Acuerdo Cívico reclamaron que Scioli pida a Nación una reducción impositiva en el costo del tarifazo de los servicios públicos, pero la respuesta fue una suerte de resignación y, por consiguiente, ningún tipo de compromiso para gestionar un reclamo al respecto.

En tanto, los comentarios aún se amplifican sobre cierta desorientación que representantes de Nuevo Encuentro atribuyeron al ministro de Salud, Claudio Zin, respecto de estadísticas. Una diputada electa nacional, Graciela Iturraspe le hizo saber de un importante e inusitado crecimiento de la mortalidad infantil en un uno y medio por ciento en los últimos dos años. Ese fue uno de los puntos más tensos de la ronda de diálogos y, según los voceros consultados, Zin quedó en deuda en cuanto a explicaciones futuras.

Otro dato tiene que ver con la necesidad de fondos frescos para una muy debilitada recaudación fiscal provincial. En uno de los encuentros de diálogo se comento que el ministro del Interior, Florencio Randazzo, ex ministro bonaerense para más datos, conserva una jugosa cuenta de aproximadamente seis mil a siete mil millones de pesos en los famosos aportes del Tesoro Nacional (ATN). Más allá del criterio arbitrario que se utiliza para su asignación, surgió la posibilidad de pedir una remisión de los mismos siguiendo el criterio de coparticipación. Si así fuera, para las arcas provinciales debería venir una suma más o menos estimada en mil doscientos millones de pesos, nada despreciable para los momentos de escasos recursos que hoy se viven. Algún diputado opositor propuso que gran parte de esos fondos se reclamen para planes sociales y hasta mencionó que "los podría administrar (Daniel) Arroyo", alguien que tiene las horas contadas en su despacho de ministro de Desarrollo Social bonaerense.

La sugerencia sobre los ATN, fue experimentada por Scioli como una verdadera presión que por momentos le borró su habitual sonrisa. Sabe que es algo que debería reclamar aunque tenga el silencio de la Casa Rosada como respuesta. Que deberia hacerlo de forma pública para ejercer una llegada efectiva a sus interlocutores. Pero difícilmente los opositores esperan que semejante reclamo tenga su puesta en escena. "El diálogo fue interesante la predisposición se notó de parte del gobierno, pero queremos que las buenas intenciones se traduzcan en hechos", confesó un legislador a pocas horas de haber visitado los despachos oficiales de calle 6.

Si bien los portavoces provinciales consultados aclararon que "no se trata de consensuar una agenda o leyes en general, porque cada uno tiene su identidad política para respetar y defender", tampoco esto quedó invalidado por ciertas coincidencias. Los partidos con representación parlamentaria acordaron que hasta el diez de diciembre se puedan tratar en el recinto una ley de reforma política, un par de proyectos vinculados a seguridad y algunas adecuaciones presupuestarias. Nada más. Ahora, los legisladores opositores no quieren encontrarse con sorpresas de que el oficialismo envíe un superpaquete legislativo para asegurar con la mayoría que hoy tiene, porque, entonces, con el recambio del diez de diciembre, la convivencia será poco más que traumática.

Los dirigentes de los partidos políticos y frentes que pasaron por la gobernación vieron a un Scioli tranquilo y convencido de lo que hacía, aunque no quede muy en claro que es lo que quiere en definitiva. Se esperaba en esos encuentros un firme pedido de apoyo para reclamar urgente ayuda a la Nación.

Pero Scioli prefirió apoyarse, en los grandes guardianes doctrinarios del alineamiento. Uno de ellos, según trascendió, fue el ministro de Economía, Alejandro Arlía, quien bajo ningún concepto incluye en su léxico el término ruptura o reclamo. El libreto del ministro es el de estar agradecidos con un gobierno nacional que ya está auxiliando a las arcas provinciales y que deja al honor bonaerense en deuda. Pero el también señala que el problema es la falta de recursos, razón por la cual habrá un "semestre muy difícil" para soportar.

Voceros del sciolismo no ocultan algo que rechazaban a principios de año. Es la existencia de un marcado déficit para el primer semestre de unos 2700 millones de pesos con un proyectado anual de más de cinco mil millones. Pero ese rojo lo calculan sobre la base de supuestos al cual el contexto político y social difícilmente los mantenga firmes. Y es la serie de reclamo que vuelven a germinar sobre incrementos salariales. Docentes y municipales ya avanzaron sobre el tema. Estos últimos no ejercen presión directa al gobierno provincial, pero éste es el que debe también sacrificar fondos propios para asistir a las comunas en el pago de su personal.

Según confiaron fuentes gremiales, Scioli deberá sacar títulos de buen argumentador político para explicar por qué no debería otorgar nuevos aumentos salariales como los ofrecidos hacia abril y mayo de este año. Pasaron algunos meses de índices inflacionarios que encubren importantes aumentos de la canasta familiar y a esto, como señalan desde algunos gremios, se le suma un tarifazo importante de servicios públicos que impactó con fuerza en sectores con sueldos cercanos al ingreso inicial.

Mientras tanto, siguen circulando rumores de cambios en el equipo de gobierno. A la llegada de Baldomero Álvarez para Desarrollo Social, se anuncia un virtual desembarco de otro intendente, de Merlo, Raúl Othacehé, para Obras Públicas, si es que su actual titular, Cristina Álvarez Rodríguez, decide asumir como senadora provincial.

Tampoco fueron frenadas o desmentidas versiones que dan cuenta del -ya citado en anteriores ocasiones- ingreso al gabinete de Osvaldo Mércuri. También se comenta que, tras algún enroque, el aún diputado nacional Jorge Sarghini pueda ocupar un puesto clave en el área de Economía. En tanto, el senador y ex ministro de Justicia bonaerense, Carlos Arcuri, ocuparía la primer vacante que se genere en el Directorio del Banco Provincia.

Los cambios que se produzcan, según cuentan voceros consultados, se harán de la manera menos traumática. Pero algunos nombres, por su impacto, tal vez no eviten hacer consideraciones.

Hay, tal vez, un despegue que no se termina de comprender ni de armar. Lo riesgoso es que, por su calidad de sutil, no llegue a procesarse con la dimensión que se espera del oficialismo provincial. Y que cuando este termine de concretarse no logre los efectos deseados en la realidad política a la cual se apunta. Si el kirchnerismo sigue en baja en cuanto a imagen, haberse despegado en ese contexto no generaría un movimiento de operativo clamor, sino de una mera anécdota de lo que debió hacerse antes. (www.agencianova.com)

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