Costos, crédito e inseguridad, en el rosario de quejas que dejó el Agasajo

Hubo cambios, algunos previstos y otros sorpresivos, pero nada que desnaturalizara el carácter medular del Agasajo de Vendimia que cada año organiza Bodegas de Argentina: una auténtica caja de resonancia de las preocupaciones y demandas de la industria vitivinícola.
Aunque se habían emitido 1.100 invitaciones, se estima que fueron bastantes más los asistentes a la bodega Belasco de Baquedano que, con la atracción extra que ejerció la presencia de Cristina Fernández, escucharon un discurso matizado de críticas y reclamos y centrado en cinco cuestiones fundamentales: el incremento en el valor de los insumos y servicios y grandes déficits, como la falta de financiamiento a largo plazo y la infraestructura.

“Además de ser una fiesta, es el único momento del año en que la industria se hace escuchar y dice lo que quiere decir”, enfatizaría más tarde el presidente de Bodegas de Argentina, Ángel Vespa, mientras trataba de explicar (y explicarse) el incidente ocasionado por el “corralito” con el que la seguridad presidencial cercó a los periodistas presentes (ver página 14).

Y vaya si la industria dijo lo que quería, más allá de algunos tibios aplausos cosechados por la mandataria. Es que ni la confirmación de dos temas que ya no eran sorpresa, como la llegada de los U$S 50 millones del BID en forma de subsidios y la quita de retenciones, ni alguna flaca promesa de bancarización vía fondos públicos o la decisión de promover al vino argentino en los trenes franceses conformó a nadie.

Antes de abocarse a los requerimientos, llegó el habitual repaso de logros y la situación coyuntural. El impacto de la crisis financiera internacional en los números de la industria le cedió paso, una vez más, a la reconversión. “Producir lo que no demanda el mercado genera indeseadas intervenciones del Estado y alienta reclamos de precios que no son compatibles con el resto de la cadena productiva”, fue el concepto vertido al respecto.

Respecto de la reducción del 2,5% en las retenciones, el bodeguero Rodolfo Vargas Arizu resumió el parecer de varios que no se animaban a exteriorizarlo: “Sí, significa pagarle menos al Estado, pero seguimos pagando lo mismo. Es plata que ahora irá a un fondo y lo que necesitamos son recursos que permitan afrontar nuestros costos”.

En cuanto al crédito, un viejo reclamo del sector, la necesidad pasa por conseguir financiamiento extendido y barato, con las tasas como el factor que desvela a los inversores.

Ayer, la reafirmación hecha por la Presidenta acerca de la disponibilidad de fondos del Anses para la vitivinicultura no conformó. “Es positivo si es a largo plazo. En las condiciones actuales, a un año, no parece viable. Además, si el Estado es tomador compite y hace subir las tasas”, agregó Vargas Arizu.

Por su parte, Juan Carlos Nougués, presidente del Banco Regional de Cuyo, que se sumó a los créditos de cosecha y acarreo y aspira a convertirse en agente financiero de la Provincia, consideró que “todo lo que facilite el acceso al crédito es loable. Pero hay que ver hasta dónde dan los fondos de la Anses”.

También se reclamó por infraestructura. “La falta de vías de comunicación y de energía se pueden transformar en un factor limitante de la actividad”, dijeron.

La necesidad de acuerdos bilaterales fue uno de los pocos puntos sobre los que la Presidenta ensayó una tibia respuesta. Señaló que la Cancillería ya está instruida para trabajar en lograr resultados para la industria en sus mercados internacionales, algo demasiado ambiguo frente a la necesidad de precisiones reclamadas por Bodegas de Argentina.

Los industriales, según Vespa, están “esperanzados en la invitación a constituir una mesa de trabajo para tratar de eliminar aranceles y posibles medidas para-arancelarias que países competidores directos de Argentina no tienen”, en obvia referencia a Chile, entre otros.

Inseguridad: como era esperable, fue el tema en el que más se cargaron las tintas. Vespa lo calificó como “muy preocupante, sensible, traumático y en muchos casos doloroso”.

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