No les costó tanto.

Al final, Argentina le ganó tranquilo a Uruguay por 82-70. Sconochini se lució en su homenaje.
Luego del partido con Australia, Sergio Hernández destacó las virtudes del equipo pero remarcó cuestiones por mejorar. La abultada victoria en Bahía Blanca pareció deberse más al bajo nivel del rival que a las virtudes propias. Sin embargo, en el partido de ayer ante Uruguay quedó claro que la Selección está encaminada a conseguir un lugar en el Mundial de Turquía. A pesar de las ausencias de Carlos Delfino y Pablo Prigioni, Argentina tuvo un gran partido: sacó una buena diferencia en los primeros minutos gracias a una buena defensa.

A pesar de algunas imprecisiones y varios tiros fallados en el inicio, el equipo de Hernández estuvo bien manejado por Juan Pablo Figueroa y buscó casi siempre a Luis Scola. El rival tampoco estuvo fino en los disparos y en el manejo del balón. La totalidad de su juego pasó por Esteban Batista. El pivote estuvo encendido y complicó mucho a la defensa argentina: 16 puntos en los primeros 10 minutos (terminó con 28 porque luego Pelussi impidió que siguiera anotando). De cualquier forma, la mayor atención del primer parcial se la llevó Hugo Sconochini, quien ingresó a los tres minutos de comenzado el partido y robó la primera pelota que le pasó cerca. Luego, tomó un rebote y clavó un triple para salir cuando faltaban 20 segundos para que terminara el primer parcial.

El segundo cuarto también lo tuvo a Argentina como equipo dominador. Los dirigidos por Oveja impusieron un juego dinámico y corrieron mucho la cancha. Con Paolo Quinteros como principal definidor (metió 18 puntos y se llevó un golpe en las costillas), el local atacaba rápido apenas se robaba la pelota o se bajaba el rebote. Así, se consiguió una ventaja de 12 puntos para irse al descanso.

Luego de un entretiempo emotivo por el homenaje a quien fue capitán del equipo campeón en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 (ver Gracias por todo...), el tercer cuarto mostró a un Uruguay más agresivo, que mejoró su efectividad y acortó las diferencias a cinco. Sin embargo, Argentina se despertó, ajustó su defensa (el aporte de Luis Scola, autor de 17 puntos, fue fundamental) y cerró el juego con autoridad y sin sobresaltos.

Sin dudas, hay equipo.

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