En un año el costo de producción agrícola cayó entre 30 y 40 por ciento

El economista Jorge Ingaramo indicó que el descenso del preciodel petróleo y el menor poder de compra del productor explican la situación. También bajaron los alquileres
En medio de los problemas del sector agropecuario, con un paro que se extiende hasta mediados de semana y la sequía interminable, una noticia alentadora: los costos de producción directos han bajado de manera considerable, a lo que se suma también un descenso en los alquileres.

Obviamente que el escenario no le cambia demasiado el ánimo al productor, pero no deja de ser un aliciente al momento de hacer los números.

Jorge Ingaramo, analista económico del sector, en diálogo con PUNTAL VILLA MARÍA señaló que en comparación con el año pasado los costos de producción "han bajado sustantivamente; comparando julio contra julio están entre 30 y 40 por ciento, tomando a los cuatro cultivos principales. Y eso es evidente, porque el petróleo ha bajado –y por lo tanto lo hicieron los fertilizantes- y además hay muy poca capacidad de compra en los productores; eso influye también para que en la mayoría de los casos se vea una baja en los precios de los insumos agropecuarios. Y el financiamiento existe, pero financiado es otra historia".

En lo que respecta a la situación de los arrendamientos, el economista afirmó que es más complejo dilucidar cuánto han bajado por la forma en que se realizan los contratos, aunque indicó que seguramente lo han hecho en un porcentaje menor.

"Es muy difícil saberlo porque han aparecido modalidades contractuales que no eran comunes. En el costo de arrendamiento hay que tener en cuenta que en muchos casos se van a pagar en cuotas o a cosecha, así que evidentemente habría costos financieros que imputar para saber exactamente el costo verdadero del arrendamiento, descontada la tasa de interés. Hay que recordar que la tasa de interés Badlar, que es la tasa de interés mayorista de primera línea que sigue el Banco Central, está en el 14 por ciento. Además mucha gente ahora trabaja a porcentaje y que antes no lo hacía y hay contratos que anteriormente se hacían en soja pura y ahora se toma un mix, así que es muy difícil saber exactamente cuánto han bajado los alquileres, pero no hay dudas que lo han hecho".

Soja

Teniendo en cuenta que por el clima en muchas zonas no se pudieron sembrar los cultivos de invierno, las miradas se focalizan exclusivamente en la soja.

Para Ingaramo no hay que ser drásticos en ese sentido, ya que la decisión de siembra depende también de medidas que se puedan tomar a nivel gubernamental.

"Si el Gobierno rápidamente bajara retenciones en girasol yo creo que las cosas podrían mejorar un poco. Todavía estamos a tiempo. La intención de siembra que hay en girasol y maíz es producto de la pésima política en materia de retenciones o de comercialización. En el caso de girasol es por problemas de retenciones, que tiene 32 por ciento, lo que es una barbaridad y que no lo soporta hoy ninguna economía regional. Y el girasol hoy está en las economías regionales, no en la zona núcleo. Y en el caso del maíz el problema más grande es la falta de certidumbre en la comercialización, no se sabe si se lo puede vender".

Sobre el particular agregó que "si el productor consigue un contrato forward (contrato a plazo en el que se deja establecido el precio de venta) con un importador más o menos puede garantizar un precio; pero esto es válido solamente para la exportación; en el caso del mercado interno no se sabe cómo se va a comercializar; no se avanzó en lo que se había anunciado en la reunión con Aníbal Fernández un día antes de Palermo. En ese momento el Jefe de Gabinete había dicho que iban a trabajar para liberalizar el registro de exportaciones penalizando a los exportadores que exportaran por encima de las necesidades del consumo interno. Eso nunca se supo si está vigente, si existe".

Según el economista "la clave es no cupificar la exportación, permitir la liberalización de los registros, que el registro se pueda hacer en cualquier momento del año y con cualquier volumen y por supuesto ver el tema de los ROE, que lo tienen que pagar por anticipado los exportadores y eso significa costo financiero para el productor. Y finalmente está el eventual castigo en caso de que no estuviera abastecido el consumo interno; creo que ese era el modelo que estaba en discusión, un modelo mucho mejor que el que tuvimos la campaña pasada donde la incertidumbre era absoluta, la exportación estaba cupificada y al estar así había un reparto prácticamente automático entre las empresas exportadoras".

Volviendo al tema del posible avance de la soja sobre el resto de los cultivos, aseguró que con respecto a la campaña pasada "no creo que sea tan grave. Hoy hay una intención de siembra de 2,2 millones de toneladas de girasol, que es mucho menos que la campaña pasada; en trigo ya se sabe que hay por lo menos 2 millones de hectáreas menos y en maíz estaríamos en 2,5 para fin comercial más 700 mil hectáreas para las producciones de ganadería. En cuánto puede subir la superficie de soja no se sabe mucho; claramente que si se demoran las decisiones va a pasar mucho a soja de primera lo que no se sombró de trigo y mucho a soja de segunda lo que no se siembre de girasol y maíz".

Trigo

Al analista también se lo consultó sobre la posibilidad que falte trigo para el consumo interno, hecho que se viene mencionando desde hace un tiempo por la pobre campaña realizada este año.

"Algún riesgo siempre hay, pero en principio no debería ser así ya que 2,7 millones de hectáreas, con un 95 por ciento de cosechado y un rinde normal a mí me dan 7,4 millones de toneladas; eso alcanza en forma holgada para el mercado interno y para el abastecimiento de la molinería que exporta harina a Brasil. Y alguna que otra tonelada va a sobrar. No debería haber problemas para el mercado interno".

De todas formas, en el caso del trigo "no hay ninguna duda que ya es tarde para cualquier cosa; no queda mucho que hacer, está todo jugado. En el caso del maíz, que es el otro cultivo crítico para el mercado interno, está todo por jugarse. De todos modos el maíz para el mercado interno puro con 1,2 millones de hectáreas es suficiente, o sea que sobraría la mitad para exportar. Y es evidente que allí está clara la posición de los exportadores, por eso están dando forward sobre maíz y no sobre trigo".

Otro tema que afecta al sector y que está en la discusión pública es la ley de arrendamientos rurales.

Ingaramo emitió una opinión contundente: "Es un mamarracho. No vale la pena discutirla. Que no hagan nada y dejen tranquilo al mercado. Y si tienen problema con los productores grandes que vayan y le cobren impuestos a las ganancias como corresponde, como me cobran a mí que soy un contribuyente de menor cuantía. Si a mí me pueden cobrar el impuesto a las ganancias porque no lo van a poder hacer con un señor que alquila 5 mil hectáreas".

Para el analista, en caso de prosperar "el mercado de tierras se va a complicar en forma extrema. Pero es muy difícil que eso se pueda cumplir porque los acuerdos comerciales son contratos privados. Por otra parte es muy difícil controlar eso. Lo que va a inducir es que las empresas grandes se desarmen en otras más chicas. Va a haber más sujetos contratantes del lado de la demanda para disimular que no hay concentración de los contratos. Pero en los hechos, la realidad objetiva de la agricultura argentina es que hoy hay 5.000 empresas que tienen el 60 por ciento de la oferta, desconcentrar eso no creo que se pueda lograr con una ley de arrendamientos; creo que se hizo políticamente un intento para desarticular la Comisión de Enlace con el objetivo de evitar el paro o las acciones comerciales que está tomando, pero no veo que eso tenga ningún sentido".

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