El costo político del problema de inseguridad

El ministro de Seguridad bonaerense, Carlos Stornelli, salió a decir públicamente que existen "infiltrados" en las marchas de vecinos que piden mayor seguridad en sus municipios. El funcionario cree que hay "punteros políticos" –obviamente opositores al Gobierno- que intentan crispar los ánimos de los habitantes.
En la misma línea, el jefe de la Policía, Juan Carlos Paggi sostuvo que "algunos sectores políticos han ido armando esta marcha (por la de Wilde), la convocaron, y colocaron camiones y equipos de audio".

Tanto Stornelli como Paggi creen que el clamor popular por la seguridad en la provincia de Buenos Aires es arengado por grupos políticos, aunque desde el Gobierno bonaerense no especificaron dicho sectores partidarios, quienes serían los presuntos responsables.

Mientras Scioli impulsa el proyecto de contravenciones para dar una respuesta a la población bonaerense. Pero la iniciativa generó resistencia en la oposición y también en organizaciones de derechos humanos.

Hasta Hebe de Bonafini lo criticó por sus intenciones de detener a presuntos merodeadores, piqueteros y vagos. "Muestra su lado fascista", dijo la titular de Madres de Plaza de Mayo.

La polémica por la inseguridad retomó la escena cuando balearon al ex jugador de fútbol, Fernando Cáceres. Desde Mirtha Legrand, amiga de Scioli, pasando por Susana Giménez y Marcelo Tinelli pidieron más rigor para detener la delincuencia.

La intervención mediática produjo que el piquetero Luis D´Elía atacara a los conductores televisivos. El Gobierno nacional intentó despegarse de los dichos del titular del FTV, pero paralelamente comenzaron una investigación en la AFIP del patrimonio de los famosos.

Scioli optó por mostrarse duro con los delincuentes, y dijo que si la policía debe reprimir el delito, "lo hará".

Ante la actitud del Gobernador, la oposición bonaerense le pegó duro por no asistir a la fuerza con recursos, estipulado en el presupuesto 2010 de la Provincia.

En plena campaña del oficialismo, el propio Néstor Kirchner se refirió a la inseguridad y prometió la asistencia del Gobierno nacional para reducir la tasa delictiva en el territorio.

Los meses pasaron, y los asesinatos en ocasión de robo se propagaron por el Conurbano. Ahora se abrió un nuevo capítulo que tiene dos ejes: el conflicto político, donde se buscan culpables entre oficialistas y opositores, sumado a la disconformidad policial, y el pedido de los vecinos del Gran Buenos Aires.

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