El costo de actuar mirando solo el presente

Por Hernán de Goñi

A la presidenta Cristina Kirchner le gusta mostrar los esfuerzos de gestión que hace su gobierno. En su visita a Bariloche, tuvo la oportunidad de rescatar la tarea del INVAP, un instituto de la provincia de Río Negro, reconocido por la exportación de reactores nucleares y la construcción de radares y satélites (uno de ellos en conjunto con la NASA, el organismo aeroespacial de EE.UU.).

Sin duda el INVAP es un ejemplo poco común dentro del Estado, que se ha beneficiado con un factor que le falta a otras áreas: continuidad en las políticas y en los proyectos. Tal vez su alto nivel de especialización haya actuado como una barrera protectora.

Si hay un valor que el Gobierno no duda en resignar a la hora de enfrentar un conflicto, es el largo plazo. Lo que le importa es resaltar el valor presente de sus decisiones. El futuro será siempre un problema del que venga después.

Este sentir queda de manifiesto en su enojo con la oposición por cuestionar el uso de reservas: les reprochan no darse cuenta de que si la alternativa es tomar deuda cara, la pagarán los que asuman en 2011.

Lo que traduce la suspensión del viaje a China, a su vez, es que la Argentina no puede confiar en sus propias instituciones. Ni puede pedirle al resto del mundo que lo haga.

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