Costa: "A Massa no lo puedo tomar en serio, es ventajista"

Costa:

En la segunda parte de la entrevista con el jefe de la bancada de Cambiemos en el Senado, Roberto Costa, ya los palos no son para Cristina; aquí la ligan fuerte el intendente de Escobar, Ariel Sujarchuk y el ex diputado nacional Sergio Massa. Además, el acuerdo con el FMI y Nisman

-Más allá del cambio de nombre en la intendencia, ¿Escobar es un distrito que necesita el cambio?

-Por supuesto. El cambio se produjo en el marco de un acuerdo político poco claro dentro del mismo Frente para la Victoria. Es la primera vez que un intendente en funciones con posibilidades de reelegir declina su posición ante otro candidato. Eso es lo que vemos todos los escobarenses. El jefe comunal no representa el cambio verdadero para la ciudad. Si bien hay que decir que se ven mejoras, por ejemplo en los espacios verdes, las cuestiones de fondo no se están tratando. Las obras de infraestructura importantes que hay están encaradas por los gobiernos nacional y provincial.

-¿Pudo ver la foto del intendente Sujarchuk y Massa juntos? ¿Qué vio en esa imagen?

-Oportunismo político. La famosa posibilidad de sacar ventajas, de engañar a la sociedad.

-¿De parte de quién?

-De los dos.

-¿Va a ser el edil Leandro Costa (su hijo) el candidato a intendente?

-Todo indica que sí. Es quien más está trabajando en re-presentación de Cambiemos y, también, quien más mide en las encuestas.

-¿Le teme a la posibilidad de un peronismo unido, que incluya también al massismo? 

-No sé qué es el massismo, no lo puedo definir. Formé parte del Frente Renovador representando al espacio vecinalista que había hecho un acuerdo con Macri en 2013 y duré muy poco. Al tiempito me di cuenta que no tenía nada que ver lo que se decía con lo que se hacía. Todos aquellos que podíamos tener una voz discordante éramos corridos. Por supuesto, dentro del Frente Renovador hay gente extremadamente valiosa. Pero a Sergio Massa no lo puedo tomar en serio, es ventajista.

-Massismo es más kirchnerismo, decía Francisco de Narváez. ¿Coincide con eso?

-No creo que sea eso. El kirchnerismo es inigualable. Ni a propósito se puede ser tan jodido (risas).

-¿Si busco en Twitter o en su historial de Twitter puedo toparme con críticas 

al FMI?

-Sí, claro. En su momento, en la década del 90, el FMI le impuso a la Argentina un plan de entrega. No estuvimos de acuerdo con la privatización de YPF y no compartimos para nada la creación de las AFJP. Creímos innecesario el planteo que hacía el gobierno de Menem, acompañado por Néstor y Cristina en todo su accionar. Después, marcando nuestras diferencias (era diputado nacional), voté a favor del pago al Fondo. Para nosotros no era necesario pagar al contado pudiéndolo hacer en plazos. Si en ese momento se le hacía caso al ministro Roberto Lavagna y se hubiese puesto en marcha el fondo anticíclico, Argentina no estaría hoy donde está. El kirchnerismo aprovechó el beneficio del superávit gemelo y la soja a 600 dólares; hizo creer que las cosas habían mejorado cuando, en realidad, lo que estaba mejor era el contexto internacional, que no se aprovechó como se debía. Y cuando vino la mala, cuando las vacas se pusieron flacas, empezamos a tener problemas. ¡Y vaya qué problemas!. Se habla mucho de lo que pasa ahora, pero hay que acordarse de todo lo que sucedió en 2010, 2011; se vivieron situaciones muy complicadas para el país.

-¿Hoy está bien acudir al FMI?

-Siempre está bien acudir a encontrar financiamiento externo con el menor costo posible. En estos momentos se negocia con el Fondo Monetario buscando mejores condiciones para nuestro país, sobre todo en lo que respecta a las tasas de interés. Necesitamos que el mundo entienda que vamos camino a ser un país confiable y no un país que va otra vez hacia un default.

-¿El caso de Alberto Nisman es un ejemplo de la grieta que divide a los argentinos?

-Todavía me preocupa que no se resuelva el Caso Nisman; me preocupa que en su momento se haya entrado al lugar de los hechos diciendo que se trató de un suicidio, cuando está claro que fue un homicidio. Todas las pericias importantes lo comprueban. Ahora, cuál fue el motivo o la razón del asesinato, todavía no se sabe, y quizá sea muy difícil de averiguar.

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