Una costa, dos lecturas

Encendida polémica la que se avizora: ¿es posible o no bañarse en el mar de la costa marplatense? La época -demasiado "justa"- en la que se plantea, despierta no pocas dudas.
Existe una histórica tendencia en algunos medios a desactivar -sin suerte- a Mar del Plata como opción turística en beneficio de otros centros locales y/o extranjeros. Esto no sorprende a nadie; lo llamativo es que esta vez el mandoble provenga de un estudio aparentemente científico que reabre una polémica.

Justamente debido a su origen es que N&P dialogó con uno de los mayores exponentes de la Oceanografía del país, el Dr. Jorge Marcovecchio. Él se autodefine como "investigador principal del CONICET, profesor de la Universidad Tecnológica de Bahía Blanca, e invitado por algunas Universidades del exterior". Digámoslo: su currículum no entra en la página por más que achiquemos la letra pero, como todos los grandes "en serio", lo reduce a su mínima expresión.

Puestos en tema, la cuestión es la siguiente. Una tesis doctoral, apoyada parcialmente por la Universidad Nacional de Mar del Plata, habla de una hipotética corriente marina que desde el Norte lleva aguas hasta la zona del Torreón contaminando las costas por el desagüe cloacal ubicado en la zona de Camet. El diario "Crítica" entre otros, levanta el tema e identifica a los científicos Eduardo Vallarino y Rodolfo Elías, investigadores del Departamento de Ciencias Marinas de la UNMdP, quienes habrían venido monitoreando desde hace años la multiplicación del gusano "boccardia", presente en la materia orgánica y eventual generador de infecciones urinarias, hepatitis y/o meningitis.

Ambos estudiosos alertaron en el blog Mares y Océanos con un lenguaje casi apocalíptico: "En nuestro camino a la estupidez, las playas cercanas al efluente tienen guardavidas, de modo que nadie morirá ahogado, pero sí de enfermedades contraídas por sumergirse en aguas muy contaminadas" (sic "Crítica"). Demasiado fuerte para ignorarlo. Sobre esto comienza diciendo Marcovecchio:

JM: En general, en cualquier lugar del mundo los problemas de contaminación originados por una ciudad ocurren cuando están en una bahía o en zonas de circulación lenta de las aguas, un lago, por ejemplo. O por vertederos industriales donde hay alto grado de desarrollo. Pero nada de esto ocurre en Mar del Plata: ni su industria es de gran escala, ni está en aguas cerradas. Esto no quita que las descargas cloacales se hagan mal o no sean pre-tratadas, pero que sólo con desechos urbanos ocurra una contaminación seria en aguas oceánicas abiertas, es poco probable.

N&P: Siendo el océano un biodigestor natural de materia orgánica, ¿puede ésta haber aumentado tanto como para que se diga que contaminó las aguas desde Camet al Torreón, merced al arrastre de una corriente que iría de norte a sur, poco conocida?

J.M: Básicamente diría que no, aunque admito no haber leído el trabajo del que sólo tengo comentarios. Pero Mar del Plata no creció en un número tan importante en 20 años. Más aún: la materia orgánica volcada por las plantas de harina de pescado es mayor que la proveniente de desechos fisiológicos humanos. Por eso creo que la idea es, cuando menos, extraña para las características de nuestra ciudad.

El informe en cuestión afirma que debido a la creciente presencia de la bacteria enterococo, entre otras, y del gusano boccardia, desde 1995 a la fecha habrían desaparecido mejillones y organismos vivos hasta 800 metros de la costa. La franja afectada incluiría los balnearios Playa Grande, Playa Chica, Varese, La Perla, La Bristol y Torreón del Monje. Por otra parte, el Laboratorio de Microbiología y Limnología de Ciencias Exactas (UNMdP) notificó que "la mayoría de las playas no son aptas para el uso recreacional de acuerdo a normativas internacionales" por contaminaciones de origen fecal, en el Iº Congreso Internacional sobre Tratamiento Integral del Agua (Córdoba, abril de 2006).

N&P: Es llamativo observar en aguas costeras la presencia permanente de surfistas, todo el año, y al menos no se conocen estadísticas de enfermedades producidas en estos grupos por estos organismos.

J.M: Personalmente y, reitero, sin haber visto el trabajo, acentuaría la observación sobre la forma en que se toman mediciones. Porque las de excretas humanas tomadas en la zona del Torreón un mediodía de enero, va a dar un índice altísimo. Si se mide con picos de gente, en verano, donde las bacterias viven unos minutos más, ocurre lo mismo. Por eso hay que ser cuidadoso cuando se usa la aproximación, porque puede generalizar hacia arriba o hacia abajo y desdibujar la realidad. Así y todo, en el peor de los casos, no imagino cómo relacionar Playa Grande o Mogotes con las descargas de Camet.

N&P: Aparentemente por la corriente que citan los autores del trabajo…

J.M: No conozco esa contracorriente, aunque no digo que sea imposible porque sería acientífico. De todos modos nunca vi un trabajo donde apareciera, ni estudios en los que se planteara su posible existencia. Sería interesante, porque nos resolvería parte del problema de erosión.

Naturalmente las autoridades municipales objetan el informe. El intendente Gustavo Pulti sostiene que los índices de contaminación son los más bajos de los últimos veinte años, aunque admite que la situación es mejorable: "Si el problema fuera tan serio, los marplatenses no irían a la playa con sus familias", declaró, apoyándose en que el Instituto Nacional de Epidemiología no registró patologías más intensas que en otras ciudades balnearias. Sin embargo el ingeniero Froilán González, docente e investigador de la UNMdP, envió una carta al municipio avalando la idea de una muy alta contaminación.

A su vez Mario Dell´Olio, presidente de Obras Sanitarias -desde la vereda de enfrente-, también baja el tono de la advertencia: "la calidad del agua cumple con los indicadores provinciales", restando entidad al trabajo de Vallarino y Elías para medir la aptitud recreacional del agua.

Con clara actitud docente, Marcovecchio cierra (por el momento) el tema:

J.M: Las metodologías válidas son las de medición, no las de aproximación. Uno va y mide materia orgánica, toma muestra, y evalúa concretamente. Ahora, si se toma una aproximación, se termina estimando, un "podría haber", que es más un juego probabilístico, que una medición. Decidir con esa base es dudoso.

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