En la Costa, Bruera refuerza su "ingeniosa" cartelería pública

Herido en la relación con el Poder Central (y sobre todo financiero) tras las elecciones de junio último y mientras hace malabares para subsistir casi con fondos genuinos, el platense Pablo Bruera lanzó este verano la contraofensiva contra los responsables de sus penurias, con una herramienta que supo explotar como el que más, cuando pergeñó su alejamiento de Julio Alak y se propuso reemplazarlo en el cargo: una ingeniosa campaña de cartelería pública.
Aquella vez en estadios de fútbol; eventos deportivos de todo tipo; corralones y cuanto espacio público le permitiera dejar ver la archi famosa frase "Bruera es agosto", una creación de alto impacto con la que, se sabe, logró instalar no sólo su apellido hasta ese momento poco conocido sino a él como la figura que –se suponía- vendría después de Julio (Alak) a dirigir los destinos de la ciudad.

Ahora, con aquel deseo cumplido y en pleno proceso de construcción –aunque en camino sinuoso después del 28 de junio- el alcalde platense reedita su ingenio en una campaña pública ya ni siquiera para auto-sucederse, sino, incluso, como integrante de una potencial fórmula que pueda pelearle al actual gobernador Scioli el sillón en calle 6, encabezada por el ex Jefe de Gabinete e intendente de Tigre, distanciado –como Pablo- del kirchnerismo, Sergio Massa.

Es que a las pintadas ‘Massa-Bruera’ que aparecieron en la Costa Atlántica durante los primeros días de diciembre último y que permanecerán, aún –tal vez- con mayor énfasis durante el resto de la temporada en las principales plazas balnearias de la Provincia, como Pinamar y Cariló, habituales anfitrionas de buena parte del poder político real, se sumaron en las últimas horas, ostentosos y producidos pasacalles con la leyenda, "Bruera, es una Massa".

Menos jugada, es cierto, que la original que combinaba su apellido con los meses del año con la que logró su cometido de desbancar a Julio Alak, el pasacalle que empezó a regarse en la Costa bonaerense mezcla el apellido del Jefe Municipal platense con el de su par de Tigre, jugando con la popular frase que en el imaginario colectivo da cuenta de algo que "vale la pena". Algo por lo que, supone la leyenda, vale la pena votar en el 2011.

En la Gobernación, no cayeron bien unos y otros carteles de los que pueblan la Costa, fogoneando el acercamiento de Pablo con el –por ahora- principal adversario interno de Scioli para pelear por el Ejecutivo dentro de 2 años. Tanto es así que, se supo, Sergio Massa no estuvo, deliberadamente, invitado a la fiesta de Fin de año en la que el gobernador festejó en una carpa gigante con pantallas de todo tipo y climatizada –a un costo promedio de alquiler de $40 mil- junto a legisladores provinciales y nacionales y demás intendentes, incluso de la oposición.

Por ahora, Bruera calla ("es un sector de la militancia que lo está promoviendo, pero no creo que tenga una significación concreta. Nada más que eso", le dijo consultado por esa campaña este fin de semana al semanario Perfil) pero deja hacer. Y en política, los dirigentes hablan, muchas veces, más por lo que muestran o mandan decir, que por lo que ciertamente dicen. O sea.

Comentá la nota