Cosecha: La merma sería mayor a la pronosticada

En días de festejos, fuegos artificiales y política de tribunas prietas -fiesta del Sol en San Juan, la Vendimia en Mendoza- viñateros, bodegueros y funcionarios, reclaman, anuncian y prometen, pero miran atentamente los partes de cosecha. Ahí está puesta ahora la atención. Es que unos y otros intuyen que la viña será menos que modesta en la oferta final ("Bastante menos de lo que predijo el INV", insisten) y que al final, una cosecha magra terminará salvándolos a unos y otros. "Faltará uva para los compromisos comerciales y los excedentes de vino seguirán siendo equilibrados, a pesar de la baja de los despachos", se esperanzan. Los primeros partes de cosecha, ya abundantes en San Juan y apenas insinuantes en Mendoza, parecen corroborar esa contrastante esperanza de apostar a una cosecha magra (aquí, en Mendoza, deducen que la baja superará el 15 %, en lugar del 3 % menos que vaticinó el Instituto).
"Hay menos volumen en los racimos", explican. Es año de prevenciones políticas, de manera que es el momento elegido para pedir precios (70 centavos, exigen los viñateros), para poner la cara y dar respuestas coyunturales (intervención estatal para presionar un precio base de 55 centavos y financiación, los gobiernos). Pero todo parece indicar que en el fondo, muy en el fondo, el asunto pasa por poner todas las fichas en cosechar lo perecedero y elaborar pasas, vinos y mostos "hasta ver que aclare", como sintetizó la estrategia uno de los ministros que poblaba la tribuna de la Fiesta del Sol en la noche del viernes. Es decir, maquila o elaboración "por terceros"; financiar la elaboración de mostos y vinos y confiar en que la recuperación del dólar mejorará la exportación, convencidos como están que el mercado interno no se desplomará (el 2008 cerró 4 % abajo, con tendencia a la baja).

Días de anuncios

Pero ya danzaban en el aire los anuncios de que en San Juan el gobierno saldrá nomás a comprar uva para moler, como en los viejos tiempos, experiencia que afrontó Mendoza en la cosecha 2007 (claro, eran otros precios y otras perspectivas internas y exportadoras). Es que los anuncios anteriores -los créditos baratos para que el bodeguero comprara uvas a 55 centavos en convenios a reajustar- no parecen haber entusiasmado a los empresarios, remisos a tomar créditos y temerosos del año de crisis de mercados. Los precios siguen chatos, tanto en las primeras uvas como en los vinos remanentes. El asunto es que en plena fiesta -Gioja tenía a los viñateros en la calle- Benítez anticipó la compra de uva a 55 centavos para moler mostos por cuenta y riesgo del Estado; que habrá dinero para armar una mostera cooperativa, que luego se transferirá a los productores organizados; y que habrá créditos para cosecha y acarreo (20 centavos por kilo). Con la combinación de estas medidas se pretende llegar a los $0,75 que es el precio referencial que reclaman los viñateros para asegurar la rentabilidad de la presente cosecha.

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