La cosecha de Macri para formar a sus policías

Uno fue echado de la policía santafesina. Otro es un ex agente de la SIDE menemista. Y hay un francés que promueve la mano dura. La influencia de Jorge “El Fino” Palacios y el delegado del FBI.
En estos tiempos de crisis, la mano de obra desocupada viene encontrando trabajo más fácil que antes, ahora que se aprobó la creación de una nueva fuerza policial que desplegará el año próximo el jefe de Gobierno, Mauricio Macri. El líder de PRO está evaluando darle la conducción de la fuerza o de la academia que formará a los cadetes al ex comisario santafesino Víctor Sarnaglia, que fue desplazado de su cargo luego de que un narcotraficante paraguayo se escapara caminando de una comisaría que estaba a su mando.

Además de Sarnaglia, en el equipo de asesores que diseña la doctrina y las pautas de instrucción de los futuros policías porteños están un francés experto en espionaje, Serge Leteur, que no duda en mostrarse a favor de “la mano dura”, y un ex agente de la SIDE en el menemismo, Luis Edgardo Matute. También participa de las reuniones el ex comisario Norberto Ramis, que proviene del riñón de Jorge “El Fino” Palacios. Todos ellos tienen una estrecha relación con el delegado del FBI en la Argentina, William Godoy, que –de esta forma– ejerce un inusual poder de lobby sobre la nueva policía PRO.

Sin gorra santafesinos

Macri fracasó en las negociaciones con el gobierno nacional para conseguir el traspaso de la Policía con los fondos y desde entonces adoptó la astuta estrategia de no aceptar reuniones con el jefe de Gabinete, Sergio Massa. En marzo, activó el plan B: crear una fuerza propia. Hizo el anuncio con bombos y platillos, pero recién consiguió aprobar la ley hace unos días. Mientras tanto, el Ministerio de Justicia y Seguridad empezó a gastar a cuenta de esa ley: por ejemplo, ya licitó el suntuoso edificio para la academia, que incluye una capilla de 500 m2 para que los futuros agentes puedan recibir los sacramentos. Tras conseguir la aprobación de la ley, en el gobierno porteño prevén un presupuesto de 200 millones de pesos para el año próximo y esperan conseguir que haya unos 600 agentes en las calles.

Impaciente con el tiempo que toma crear una nueva policía, Macri pensó en formar este año un grupo de choque para controlar movilizaciones con policías traídos de distintas provincias. Quizás esa idea –luego descartada– se la acercó uno de los asesores que trabajan con el ministro de Justicia y Seguridad, Guillermo Montenegro: el ex comisario santafesino Víctor Sarnaglia, a quien evalúan como un posible jefe de la Policía Metropolitana, o bien del Instituto Superior de Formación Policial. “No sé por qué, pero se compraron las huestes de los sin gorra santafesinos”, confiaron en PRO a PáginaI12.

Sarnaglia es un ex comisario mayor de la policía santafesina, que estuvo a cargo de Drogas Peligrosas y de las Tropas de Operaciones Especiales (TOE). Su último destino fue como jefe de la Unidad Regional IX de Reconquista. En agosto de 2006, se fugó de la Alcaidía de Reconquista el narcotraficante paraguayo Oscar “King Kong” Cardozo, al que le habían secuestrado cerca de 350 kilos de marihuana. “Se fugó sin ningún acto de violencia, como Pancho por su casa”, graficó en ese momento el ministro de Gobierno santafesino, Roberto Rosúa. El entonces gobernador Jorge Obeid desplazó de inmediato a Sarnaglia e intervino la Unidad Regional IX. Otro de los factores que pesaron en la decisión de Obeid es que el ex comisario también habría estado sospechado por presuntos manejos irregulares, cuando estuvo a cargo de la Oficina Técnica de Verificación, que es la que se ocupa de controlar las licitaciones de la policía santafesina.

Con perfume francés

Otro de los asesores que contrató el Ministerio de Justicia y Seguridad porteño es el francés Serge Leteur, un especialista en espionaje de la Policía Nacional de Francia. Su frondoso currículum en cuestiones de seguridad e inteligencia comenzó en 1971, cuando ingresó en la Escuela Superior de la Policía Nacional de Francia y siguió meteóricamente hasta que en 1987 llegó a comisario divisional. Leteur se destacó como especialista en inteligencia en delegaciones diplomáticas, como la de Singapur, Perú o la Argentina y escribió diversos papers sobre, por ejemplo, la negociación en la toma de rehenes. Le dio un breve reportaje al diario Los Andes de Mendoza, en el que señaló que en Francia “desde el gobierno se impidió pagar cualquier rescate y con eso le cerraron las puertas al negocio del delincuente”.

También aconsejó que para frenar los secuestros extorsivos siempre es necesario hacerlo “con mano dura”. “(En Francia) se modificaron las leyes y se castigó con más fuerza al delincuente”, detalló el especialista, que en la misma entrevista se mostró contrario a las reformas a la Policía Bonaerense que emprendió León Arslanian y también repudió las iniciativas de desarme de la población civil, como la que se emprendió en la Argentina. “Es una estafa intelectual y dio un resultado negativo. El delincuente no va a entregar su herramienta de trabajo”, consideró. Se mostró más comprensivo, en cambio, con la justicia por mano propia: “Tener en casa un arma para cuando el Estado no cumple me parece razonable”.

Leteur se estableció en la Argentina para vivir aquí con su familia, pero dejó a algunos amigos en Francia. Uno de ellos es Mario “El Churrasco” Sandoval, que también tiene muy buena relación con Palacios y Ramis. Como reveló PáginaI12, Sandoval fue parte de la patota del centro clandestino de detención de Coordinación Federal y actualmente es miembro del Consejo de Defensa del gobierno francés de Nicolas Sarkozy.

Además del experto en inteligencia francés, la gestión PRO incorporó al equipo de asesores a otros espía que vino de Francia, pero que es argentino. Se trata del ex delegado de la SIDE en París durante el menemismo Luis Edgardo Matute. Intimo amigo del ex embajador menemista Archibaldo Lanús –que suele invitarlo a las cenas en su departamento de la Residencia Estrugamou, de las que participa también Juan Bautista “Tata” Yofre–, Matute es hijo de un coronel de la misma promoción del dictador Jorge Rafael Videla y compañero de camada del general Carlos Martínez, que dirigió la SIDE durante parte de la última dictadura.

En su extensa gestión en París, Matute solía recibir al entonces juez Juan José Galeano cuando viajaba a Francia. Con la Alianza, tuvo que volver a la Argentina y le dieron un destino un poco menos glamoroso para el agente menemista acostumbrado al estilo de un bon vivant: Corrientes. Tras su salida de la SIDE, Lanús consiguió que el jefe de Gobierno Jorge Telerman le diera un lugar en su gestión. Lo ubicó como director de Relaciones Internacionales de la Comuna.

Con Macri, se recicló en el Ministerio de Justicia y Seguridad, en donde tiene a su cargo el mapa del delito porteño. En las reuniones del equipo de asesores, conoció a Leteur y le presentó al Fino Palacios. Por su parte, Palacios le hizo el entre para que conociera al hombre del FBI en la Argentina, William Godoy.

Nuestro hombre en el PRO

Tres asesores que trabajan en la nueva policía tienen algo en común: Sarnaglia, Leteur y Matute son amigos cercanos de William Godoy, al igual que Palacios. De esta forma, consiguió un interesante influjo sobre la fuerza porteña. Godoy es un experto en terrorismo internacional (se ocupaba de la Triple Frontera) que lleva en la Argentina una cantidad de tiempo poco corriente para un agente del FBI en el extranjero. El buró no suele dejarlos más de tres o cuatro años en un mismo país. El agente pasó siete años aquí en los noventa (antes estaba en Uruguay), lo que lo transformó en un poderoso lobbysta de la fuerza estadounidense en la Argentina. Volvió a Estados Unidos en 1998, para regresar a Buenos Aires en 2005. Desde entonces, cultiva las mejores relaciones con el PRO.

Como informó PáginaI12, el principal contacto en el equipo de Macri sigue siendo “El Fino” Palacios, que no suele aparecer por las reuniones del equipo, pero tiene allí a Ramis, un hombre de su confianza. Ambos fueron dados de baja por Néstor Kirchner con poco tiempo de diferencia, luego de que se conociera una grabación en la que Palacios hablaba con el reducidor de autos Jorge Sagorsky, acusado por el fiscal Jorge Sica de ser parte de la banda que mató a Axel Blumberg. En otra charla, Palacios conversaba con su camarada de la Federal Carlos Gallone, condenado por ser uno de los autores de la Masacre de Fátima, en la que represores de la dictadura fusilaron a detenidos-desaparecidos de Coordinación Federal y dinamitaron sus cuerpos.

Palacios fue procesado por la jueza María Servini de Cubría por “homicidio imprudente” en la causa por los asesinatos del 19 y 20 de diciembre de 2001. El Fino no estaba de servicio ese día, pero se acercó “por una cuestión moral”. Luego Palacios mejoró su situación en la causa y Macri le consiguió trabajo como jefe de Seguridad de Boca Juniors.

Mano derecha de Palacios, Ramis entró a la Federal en octubre de 1970 y –en su extensa carrera, que atravesó dos dictaduras– estuvo en el escalafón de inteligencia de la Superintendencia de Investigaciones y por la Dirección de Personal e Instrucción. En los noventa, era conocida su amistad con el comandante de Gendarmería menemista Roberto Puccio, que logró ubicar a su hijo, Maximiliano Puccio, en el Ministerio de Justicia porteño con un sueldo de seis mil pesos.

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