La cosecha y el Gobierno condicionan el futuro económico

Reconocidos empresarios e industriales y los principales representantes de los gremios de Tres Arroyos se muestran preocupados por la recesión que observan en sus actividades.
Las empresas relacionadas con la agroindustria son las más perjudicadas: "Estamos fusilados", graficó Hugo Fernández, titular de Metfer y presidente del Parque Industrial. De todos modos desde los sindicatos aclaran que no se incrementaron notablemente los despidos, y los empresarios aseguran que están haciendo lo imposible por no dejar a empleados sin trabajo. Un cambio en las políticas oficiales y una buena zafra, es lo que pide la mayoría

"¡Estuvimos cuatro meses sin vender nada y hay 20 sueldos acá, no salvamos ni la luz!", así redondeó el presidente del Parque Industrial de Tres Arroyos, la situación atravesada recientemente por su empresa, Metfer; dedicada al rubro metalmecánico. El mismo Hugo Fernández, dijo a La Voz del Pueblo que especialmente el rubro dedicado a la maquinaria agrícola "está fusilado"; mientras que un colega suyo que prefirió quedar "por ahora en el anonimato", aseguró que "de un año a esta parte la producción del sector cayó del 100 a un 8 ó 10%".

Si bien el mal momento afecta a todos los rubros de las empresas de la ciudad, algunos acusan golpes más fuertes que otros. Por caso, Arturo Eduardo Meléndez, propietario de Agroindustrias Tres Arroyos, tiene una mirada positiva pese a todo. "Yo siempre soy optimista, pero acá tienen que cambiar un montón de cosas, que se pueden cambiar, pero que no se hacen por capricho. Me da la sensación de que te vas a Chile, y es que como que te dan las condiciones para que salga todo elaborado. Vos querés traer avena y no podés, la tenés que traer elaborada", describe el modo en que actúa el conjunto de la cadena productiva del sector con el apoyo del Estado.

"Dentro de las materias primas de los productos que yo fabrico hay escasez de avena y trigo candeal. Por consiguiente se producen sobrevalores que no los puedo afrontar, o no me conviene hacerlo. Por ejemplo, después de cierto valor te conviene traerla de Chile que hacerla acá. Es un problema temporario hasta que venga la cosecha", sostiene.

El Ruso admite tener en la actualidad "una economía muy torniqueteada", pero así y todo se las ingenia para no suspender ni despedir a ninguno de sus 16 empleados; "si tengo un peso lo gasto y si no, no lo gasto. He tenido que reducir horas de trabajo. En épocas normales a mí me demandan 16 horas, y ahora estamos trabajando ocho. Para qué trabajar 16 si después vas a estar parado. No he despedido gente. Vamos acomodándolos, estoy haciendo un poco de forestación, son cosas que hay que hacerlas, en una palabra vamos tratando de no perjudicar a nadie, que nadie pague el pato", redondeó.

Meseta

La industria alimenticia se mantiene oscilante, pero con la mirada puesta en el futuro inmediato. Un joven empresario de este rubro confió que tras notar una baja en las ventas hace dos meses, han experimentado un repunte que les permitió manejar las cosas de modo tal que no han tenido que tomar medidas con el personal.

"Estamos en una meseta, no vamos a seguir con el crecimiento que teníamos. Con respecto a la estabilidad, no hemos tenido incrementos importantes de precios, sí los últimos comentarios nos hablan de algún aumento de la harina. El horizonte por ahora es bastante tranquilo, no somos ni positivos ni negativos. Hay que ver cómo sigue", comentó.

Además precisó que este estado ha logrado frenar las inversiones y nuevos desarrollos. "Cuando bajaron tanto las ventas planeamos reducir el horario de los 30 empleados, pero luego se recuperó y no tuvimos que hacerlo. Hoy tenemos un poco de capacidad ociosa en cuanto al personal, pero esperamos un poco a ver qué pasa porque sabemos que a la gente le cuesta mucho llegar a fin de mes. Reducir el salario o despidos impacta mucho. Creo que en nuestro rol social tenemos que poner eso en la balanza; pero si esto sigue así habrá que plantearlo".

En un ámbito distinto, pero con las mismas expectativas se encuentra el empresario José Mario Gastelú, de la firma Aerotan. Por estos días se les termina los contratos con compañías petroleras, con las cuales al día de hoy han mantenido el ritmo de trabajo.

No obstante dijo que "en lo inmediato son solamente licitaciones que se están cotizando, pero concretamente no hay nada. El panorama de acá a fin de año es que de no concretar esas licitaciones prácticamente el trabajo se terminaría", describió.

En tanto aclaró que "hasta el momento no hemos tenido la necesidad de reducir horas de trabajo, ni echar personal". Pero al mismo tiempo dejó bien en claro que "si no salen nuevas obras, es muy probable que de aquí a 60 días tengamos que tomar alguna medida".

Sobreviviendo

El rubro más afectado es la metalmecánica, que vive "una pelea diaria y con cambios en la reglas de juego", según Hugo Fernández. "Estamos capeando un temporal bastante jodido, pero estamos sobreviviendo y manteniendo toda la gente sin disminuir ninguna obra. Nunca se bajaron las horas, los salarios están todos al día. Tenemos que cuidar a la gente que es el capital y a los proveedores", contó el titular del Metfer y del PITA. Y consideró que "debemos estar en un 50 ó 60% por debajo el nivel de producción, tranquilamente".

En cuanto a las empresas del PITA, advirtió que las que están en peor condición son las del rubro metalmecánico: "La maquinaria agrícola está totalmente fusilada; hay repuntes que no son para ponerse contentos", subrayó el experimentado industrial local.

Recordando la última gran crisis del sector, en 2001, situación que convocó al sector en una recordada reunión en la Cámara Económica, Fernández diferenció al sector de la clase política: "Jamás te ayudan. Los tiempos de ellos no son los tuyos. Tenés que pagar una quincena, y tenés que pagarla. Al empleado no le podés decir que le vas a pagar en 10 días o un mes. Tiene que cobrar para vivir".

En tanto, se tomó un tiempo para mostrar su descontento por cómo se viene trabajando localmente con la Municipalidad. "No estoy muy de acuerdo con cómo la Secretaría de Producción ha acaparado el tema. Hay cosas que no se deben manejar como la están manejando. La comisión del PITA de los últimos tiempos, uno o dos años, depende mucho de Producción. No hay contacto con el intendente y nuestras cosas se manejan de otra forma", disparó. El empresario de reconocida trayectoria, recriminó que no tenga "la relación fluida" que supo tener con el Carlos Sánchez. "Hay un tema muy simple, no tengo nada contra Salim, veo sus fallas como el verá las mías; pero acá el industrial, el empresario, el pequeño empresario tiene un manejo distinto de las cosas. El problema es que acá son todos teóricos, los meten ahí y les parece que las cosas son de una forma y no son así. Hay que mamar otro tipo de cosas, un tipo que está en Producción tiene que saber muchas cosas de lo que es la vida del parque, que hoy le da trabajo a 1000 personas", remarcó.

Mentira

"El tema está mal. De hace un año a esta parte, y en lo que va de 2009 prácticamente la actividad es nula", dijo un histórico referente del sector agroindustrial quien por el momento prefiere mantenerse en el anonimato. El empresario, que recibe como ayuda del Estado el equivalente a un 25% de los sueldos de sus 12 empleados, mostró su disconformismo por la forma en que el Gobierno, y los legisladores los "acompañan" en la crisis.

"De acuerdo a lo que votaron los diputados directamente se derrumbó toda la expectativa que podía haber", dijo para rematar con que por sus propias estadísticas "el nivel de actividad durante todo el año fue menos del 10%. El Gobierno miente; hay un 90% de caída, es un disparate".

Esta realidad se diferencia de la relatada por Luciano Aiello, que desde el mismo rubro sostiene que "hasta el momento no hemos tomado ningún tipo de medidas". El joven empresario, hijo del fallecido Roberto Aiello, dijo que "en el año venimos relativamente bien por lo que es la venta en el exterior. El mercado interno está al 30/35% del año pasado".

Su empresa, que cuenta con 40 empleados, está por integrar a los mercados de Paraguay y Chile en sus destinos de exportación donde ya se encuentran Venezuela y Uruguay.

El sector molinero, por su parte, observa un "contexto complicado", según Hugo Díaz de Molinos Zalla. Dijo a La Voz del Pueblo que "al restringirse las exportaciones de harina, hay mayor oferta en el mercado lo que provoca una sobreoferta respecto al consumo que repercute en el precio".

Admite que se encuentran trabajando entre un 20 y un 30% por debajo de lo normal, y que hasta el momento no han tenido que tomar medidas en desmedro del personal.

Otra realidad diferente, pero que siente el golpe de la crisis se vive en Retensur, la firma del ámbito metalmecánico, experimenta "un leve repunte", según Marcos Rey, perteneciente a la firma propietaria. El joven explicó "que las empresas con las que trabajo, repuntan ellas y repuntamos nosotros, es una cadena", al referirse a las renombradas Siderar, Aluar y Acindar.

No obstante, aclaró que no se trabaja al ritmo habitual: hasta hace poco, debido a la caída de la producción, debieron trabajar apenas cuatro días semanales.

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