Y las cosas no paran de cambiar

A 20 días de las elecciones, queda en pie la sensación de que no se resolverán muchas tensiones internas. ¿El desgaste de Daniel Scioli como candidato testimonial se traslada a José Eseverri? Cómo cayó la lista de Julián Abad. La terrible guerra en el Gobierno local: la filtración para desestabilizar a Julio Alem, en una ingeniería que parece salida del Ejecutivo. Y que choca con la estrategia para el 2011 si no gana José: Alem es el único recambio a mano del post-eseverrismo.
¿Cómo cayó la lista de Julián Abad? Empecemos por reducción al absurdo, un método deductivo lógico, muy usado en el campo de las matemáticas: consiste en mostrar que ante dos posibilidades, si una de las dos es un absurdo total, entonces tiene que ser verdad la contraria, aunque ésta no pueda demostrarse de modo directo.

Algo así pasa con la salida de carrera de la lista del referente del Pro. A su lista la ingresaron mal, una vez que se había presentado la alianza entre la de Silly Cura y la de Miguel Arena, y por eso quedó afuera.

Hay dos posibilidades: una, la explicación que da el Pro de la Sección, y que marca que la Junta Electoral, un organismo que está acostumbrado a manejar centenares de listas en momentos caóticos, se equivocó de modo infantil, y creyó que esas dos listas que se fusionaban eran en realidad las tres. Otra, que una maniobra interna del Pro le bajó el pulgar a Abad.

¿Es posible la primera hipótesis, que debe incluir un error garrafal en un momento donde no puede haber errores? Técnicamente sí. El drama del Pro es que políticamente es imposible aceptar que se haya cometido un error tonto justo en el escenario típico de los chanchullos: el cierre de listas.

El Pro-peronismo, así haya padecido un error de la Junta Electoral (que a este cronista le cuesta muchísimo creer, aún tratando de escuchar los argumentos de los referentes seccionales que aún se lamentan de haber perdido la tracción de Abad, abajo) ha pagado carísimo en la Sección una mecánica que antes había derribado de un plumazo la candidatura a senador provincial del azuleño Edgardo Capelli: la entrega de listas completas, en Las Cañitas, no a dirigentes confiables sino a terceras líneas que ni siquiera firmaban la recepción de nóminas.

El caso de Capelli es paradigmático, y profético de lo que le pasaría a varios más: al mediodía, mientras estaba con otros dirigentes del Pro-peronismo que estaba entregando sus listas, el azuleño se despidió: ``me voy a brindar con mi familia porque esta vez sí soy senador´´, les dijo al entregar la boleta donde figuraba primero en la nómina de legisladores Unión-Pro de la Sección.

Antes de que terminara de descorchar el champagne ya lo habían descabezado, y en su lugar estaba Ricardo Pagola. Ya se habían iniciado las charlas, incluso, para que Julián Abad fuera dos, y Silly tres de esa misma lista.

Con el correr de los días cayeron otros: Liliana Schwindt en Olavarría, Aldo Daher en Azul, Diego Di Salvo en 25 de Mayo, Alberto Rivas en Bolívar. Viviana del Río, en Azul, no tuvo pelos en la lengua: ``nos agarraban las boletas en la calle, en Las Cañitas, para que no les prendiéramos fuego el hotel, pero ya sabían que no las iban a presentar: por eso dicen que las perdieron´´, dijo en el momento de mayor tensión tras la cancelación de nóminas.

Esas son las listas que corrieron con un reclamo judicial y que el jueves terminó de voltear el juez Luis Arias, diciéndoles al apoderado Luis Garro (el mismo que presentó el reclamo por Julián Abad) que no hay nada que reclamar: las alianzas se forman con los candidatos presentados fuera de término y los que entran después no cuentan.

En el Pro sostienen que ese fallo no tiene nada que ver con el caso Julián, que pertenece a otro caso. Pero el razonamiento es el mismo: el cierre era el 9, y lo que entrara más tarde no corre.

Y le imponen otro razonamiento, impecable: ¿por qué razón Pagola iba a voltear la boleta de Abad, sabiendo que perdía el aporte de los votos del empresario, tal vez 10 ó 12 mil? Esa pregunta es la base del mejor argumento del Pro para asegurar que no hubo ningún chachullo interno, y que el error fue de la Junta.

Ahora bien, supongamos que Ricardo Pagola no tuvo nada que ver en la maniobra. Supongamos que el apoderado Julio Garro tampoco. Ahora bien ¿quién en el Pro tiene autoridad para decir que el la guillotina a Julián Abad no es una boleta de las innumerables que el Pro se está cobrando últimamente, esta vez dirigida a Jorge Macri? Macri pasó de armador central del Pro en la Provincia a ser mala palabra porque Francisco de Narváez le bajó el pulgar como jefe del Pro-peronismo luego de que se viera enredado en un escándalo judicial.

Sin que nadie, y menos él, explicaran nada, Macri volvió de un día para otro como el referente central del sector, apenas más flaco vía faja gástrica. Pero era un hecho que al interior de la fuerza habían quedado saldos pendientes y cuentas por cobrar. Otros, astutos, ven un nexo entre los dos que cayeron antes (Capelli) y después (Abad): los apuntalaba Juan Manuel García Blanco, uno de los que perdió feo en esta puja.

Esa alternativa ya es otra, y posible. El Pro se viene caracterizando por un proceso sanguinario en la Sección y más arriba también, de modo que cualquiera estaba expuesto a los sablazos. Incluso Abad, que pecó de demasiada buena fe: siempre dejó que a su lista la manejaran los apoderados seccionales, y cuando la cosa se complicó (tal lo que vieron sus íntimos) nunca pudo creer que a él, que jugó limpio de punta a punta, le pudiera estar pasando esto.

El producto de ese desconcierto ya es claro: ahora Ernesto Cladera está en posición de llevarse buena parte de los votos de Abad a los que no les interesa quedarse en Unión-Pro sin el empresario, o a los que van a jugar con De Narváez, pero no son cercanos al curismo. Al curismo no le preocupa, tampoco, tomar ni siquiera la mayor parte del voto pendiente de Abad: ``el campo rara vez nos votó a nosotros de modo masivo, así que tampoco es para preocuparse´´, admiten hoy.

Otra es la situación del oficialismo, que de repente se ha encontrado con un rival que se acerca desde la retaguardia, cortado del segundo pelotón, dispuesto a dar pelea en la punta.

Un ánimo a prueba de balas: en el peor momento, el jueves, un falso

Macri aseguraba en el Pro local "tranquilos, Mauricio arregla esto...".

Esa posible polarización obliga al eseverrismo a forzar la máquina: más cemento, más foto de obra, más Alicia Tabarés buscando el voto peronista, más localismo, menos Néstor Kirchner, menos Daniel Scioli, más municipalización, más logotipo y afiche sin otra mención que las de las figuras locales.

Nada es seguro, y en el medio ya se sacude otra pregunta que el Gobierno local no tiene resuelta apenas se pasan los días: ¿qué pasa si se pierde, o no se gana claramente? En realidad, a medida que corren los días de descuento hacia la elección, crece la sensación de que la pregunta en cifras para evaluar el éxito o el fracaso del tándem oficialista el 28 de junio será otra: ¿José Eseverri y Alicia Tabarés sacarán en esta elección más o menos votos (y cuántos más o menos, en ambos casos) que los que José Eseverri sacó a solas para Intendente en 2007? ¿José y Alicia versión 2009 encontrarán su piso o su techo del caudal de José 2007? No es lo mismo, y esa cifra definirá todo.

Pero esa pregunta entra en vigencia dentro de 15 días, más o menos, si se permite la anticipación. Ahora, en este domingo, la pregunta es más global: ¿qué pasa si la elección no es buena y el trecho al 2011 se hace muy largo?

Sin entrar a pensar en la variante Scioli (que desgastado ya piensa en asumir como diputado provincial, en lo que puede ser un espejo oscuro para el Intendente) si eso pasa habrá que pensar en quién se impone como candidato del oficialismo para dentro de dos años.

Allí es donde la lógica no acuerda con los pasos actuales. Julio Alem es el candidato ideal para un eventual recambio pero la tensión con el Ejecutivo, e incluso con los concejales, ya es lapidaria.

No solamente porque no participa de los actos ni le dan cabida en el Concejo: la filtración de las multas a la gestión Julio Alem/Helios Eseverri para que la prensa las amplifique tiene para ``Chango´´ un solo autor: Héctor Vitale, el jefe de Gabinete.

Quebrada esa relación, declarada la guerra, un mal resultado del oficialismo es para quemarse las cejas pensando en un postulante 2011.

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