Una cosa que empieza con T.

Una cosa que empieza con T.
INDEPENDIENTE: La mejor versión de Independiente, carente de toque profundo y tranquilidad, perdió contra Talleres (RE).
Sólo una cancha de fútbol puede unir dos realidades tan diferentes, como las de Independiente y Talleres. Por el portón del predio de Defensa y Justicia, en Bosques, tempranito, más que agrupados en un automóvil nacional fabricado en los '80, entraban para jugar un amistoso cinco jugadores de un equipo que hoy se está yendo a la C, y que estuvo hace días en huelga por falta de pago. Ratito más tarde, por el mismo acceso, ingresaban los del Rojo, con rodados de triple valor y tamaño, cuya única preocupación es salir campeón. Pero a la hora de meter la pelotita, el más humilde demostró que todo eso queda de lado: 1-0 en 60'.

El argumento de que Talleres ya inició la competencia (hacía menos de 48 horas que le había ganado a Merlo) y el Rojo tiene todos los cartuchos apuntando al debut en el Clausura es válido. Pero no el único. El equipo de Santoro arrastra sus problemas 08, como la carencia de volumen de juego de 3/4 de cancha hacia adelante. Porque hasta allí llegan bien los de Pepé, quien optó por el 4-4-2 y la formación que se lució en Salta ante San Lorenzo. En el PT, lateralizó el juego con criterio, pero Fredes y Depetris no conseguían explosión por las bandas. Encima, Montenegro retrocedía para ser el nexo, pero estaba impreciso y prefirió ser wing.

La ausencia de profundidad queda en evidencia a la hora de analizar las situaciones de riesgo: un cabezazo de Tuzzio, un par de remates del Rolfi generados más por técnica singular que colectiva, y un mano a mano marrado por Sosa tras un buen pase al vacío de Pusineri. ¿Y abajo? No hubo grandes fallas, pero algo le llegaron.

El ST fue distinto, pero no mejor. Pepé sumó gente en ataque, aunque no logró ser más ofensivo. Ingresaron Ríos y Patito Rodríguez para generar juego, luego Mazzola y Rolfi se convirtieron en extremos para romper una defensa cerrada. Y apenas si le generó un par de chances claras por individualidades. Pero esa pluralidad adelante la sufrió atrás. Mareque no relevaba las espaldas del 10 y Ledesma quedó solo. Talleres lo fue a buscar y lo logró con un gol olímpico de Ferreira (complicidad de Gabbarini), un pibe de 18 años. La derrota no es dura, pero enciende una luz de alerta en unos. Otros no entran en el auto. El orgullo les infló el pecho...

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