En el corto plazo sigue el ciclo de recuperación

Por Claudio Zuchovicki

Quiero basar mi columna de hoy en dos frases que me parecen muy apropiadas para este momento del mercado.

Nuestros temores siempre son cien veces mayores a los peligros que realmente corremos.

Ser muy confiado es muy peligroso, ingenuo si quieren, pero desconfiar de todo y de todos todo el tiempo es más nocivo todavía.

Sé que generalmente peco por tener una mirada demasiado optimista de las cosas pero luego de escuchar atentamente las conclusiones de las reuniones del G-20 más las conclusiones de la Reserva Federal, más las declaraciones de Banco Mundial, más el discurso de Obama, más las eternas críticas de Roubini o Krugman, reconozco que no hay motivos para ser eufóricos, pero estoy convencido de que tampoco hay que tenerle miedo al futuro. Momentos de ser selectivos si quieren.

La economía mundial previo a la crisis era como un auto de fórmula uno que venia a todo lo que da y de golpe se quedo sin nafta, los gobiernos centrales decidieron empujarlo todos juntos con planes de estímulo, y el auto parece que camina, pero si lo dejan de empujar, ¿seguirá solo?. Será una duda cuyo riesgo de probar es lo suficientemente cara como para frenar cualquier intento. Por lo tanto: el miedo y el riesgo político de enfriar el rebote, nos harán convivir por más tiempo con los planes de estimulo.

Esto me hace pensar que tendremos un escenario de tasas bajas por bastante tiempo, disminuyendo así el costo de oportunidad de cualquier inversión. Esto no significa el aumento de la demanda de dinero, que seguirá siendo escasa por falta de consumo, por lo tanto habrá más liquidez que ideas. Entonces la renta fija (bonos públicos y corporativos) seguirá siendo ganadora en estos tiempos.

La mayor preocupación de los gobiernos es el alto desempleo. Es muy difícil recuperar esta variable en poco tiempo. Es el principal foco de riesgo que en este caso pasa por la matriz social (como lo estamos viendo día a día en nuestras calles). Seguramente esto seguirá afectando al consumo. Como contrapunto no tendremos procesos inflacionarios por bajo consumo internacional, entonces no veo riesgos devaluatorios importantes en el corto plazo, más bien bastante estabilidad cambiaria, incluso en la Argentina. Siguiendo el razonamiento anterior de invertir en renta fija, se podría elegir tasas en pesos, que serán mayores que la tasa de devaluación.

En este escenario de bajas tasas, baja inflación, estabilidad cambiaria y poco comercio exterior ganan los países que pueden sostener un consumo interno. Como el BRIC (Brasil, Rusia, India, China). Entonces: Bingo para algunas empresas argentinas proveedoras de los que le va bien. Con un real estable y caro, con bajo costo de flete, potencian su competividad en el país vecino. Con China e India creciendo, se garantiza una estabilidad a buen precio de nuestras materias primas. Súmele a esto que seguramente tendremos en el 2010 una de las mejores cosechas de los últimos tiempos, con costos de insumos más baratos. Será éste otro sector ganador.

La caída en el comercio internacional producirá baja de ingresos a muchos sectores que para ganar productividad se preocuparan en reducir sus costos. Ahí hay otro sector interesante, el que provea soluciones para la disminución de costos, como lo es hoy el sector tecnológico.

Conclusión: con los cinco puntos expuestos, sumado al exceso de caída previa, para mí se justifica la mejora sustancial en las cotizaciones bursátiles y con mucha selectividad pienso que el ciclo de recuperación todavía tiene recorrido, al menos en el corto plazo.

Piense usted que un activo que valía 100 bajó a 20. Título del diario ‘crisis, baja del 80%’: luego de 20 ese activo subió a 40. Título del diario ‘Burbuja, rebotó 100%’, pero todavía esta 150% abajo. Para el largo plazo, la verdad que yo no tengo la menor idea, entonces prefiero enfrentarlo como sumas de varios cortos plazos.

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